Lo que no se define no se puede medir.  Lo que no se mide, no se puede mejorar.  Lo que no se mejora, se degrada siempre.» Lord Kelvin 

Tampoco podía ser diferente. El cuarto informe de gobierno de Carlos Joaquín González estuvo articulado en torno a las dificultades transcurridas en el último año, del Covid-19 al sargazo, de la afectación de infraestructura carretera a la destrucción de cultivos por fenómenos climáticos y un llamado de ayuda al gobierno federal. Del rescate financiero al llamado a la mesura en las aspiraciones políticas; y con legisladores, como siempre, extraviados en el discurso de su rol revisor.

De lo último a lo primero; el rol de los legisladores no es lanzar incendiarios discursos desde tribuna el día del informe y callar todo el año, eso es intransigencia pura; como tampoco excusar al Ejecutivo de lo que no se pudo realizar y hasta sugerir veladamente acuerdos políticos pretextando “altura de miras”, sin embargo todo ello hubo en este cuarto informe. Lo que no hubo, a excepción de cortos señalamientos y alusiones casi indirectas, casi por parte de todas las fracciones parlamentarias, fue un compromiso de revisar lo realizado y, sobre todo, incidir de manera efectiva en mejorar lo que deba mejorarse, o sancionar lo inadecuadamente realizado.

El más crítico al discurso del mandatario, irónicamente, fue el presidente de la mesa directiva de la XVI Legislatura, Eduardo Martínez Arcila, quien señaló que la percepción de inseguridad se mantiene en la ciudadanía, a pesar de los esfuerzos realizados. El gobernador dijo ser autocrítico y reconocer los pendientes en la materia, pero tal vez al discurso, en ese tema en concreto, le faltó profundidad, sobre todo considerando la enorme impopularidad del titular del ramo; Alberto Capella Ibarra, y los escándalos legales en que está envuelto, además de la “exitosa carrera artística“   emprendida en series televisivas y tv shows conducidos por quien debiera trabajar en mejorar esos indicadores de seguridad. Ahí quedó un pendiente frente al Legislativo.

Por cierto, un punto importante del discurso y a propósito del inicio de tiempos electorales, fue el énfasis puesto al tema político, pues el mandatario dijo “que nadie se apure, que nadie se ponga nervioso, los tiempos electorales los marca la ley y no las ambiciones personales”; en clara referencia a quienes a dos años de la renovación de la gubernatura ya han arrancado la carrera. En fin, que pendientes sí existen y metas inalcanzadas también pero el “aderezo” político en la víspera del proceso electoral más grande de la historia nacional, impone una dinámica bastante peculiar a las críticas, aunque en el evento realizado en el Congreso quintanarroense este martes realmente hubo pocas, aun de la oposición, que se entregó al fácil discurso de la cordialidad y la construcción de acuerdos.

El discurso estuvo bien construido, adecuado para el auditorio y los legisladores que deberán ahora llamar a comparecer a los secretarios de gabinete y demostrar desde ahí la racionalidad y el análisis a detalle, abandonar la dinámica de que las comparecencias sean pasarelas en las que los secretarios dicen lo que quieren, ante diputados que nunca se informan ni leen para poder cuestionar de fondo. Todo se queda en el “argüende” y la comidilla, en hacer como que se cuestiona fuerte, pero no se revisan las cifras, ni se corrige nada. Vaya, en el mejor de los casos, no pasa de un regaño público y a seguir igual.

Por cierto, desde la tribuna el mandatario lanzó un buen “screwball” a los diputados federales presentes, para que pugnen por el rescate de fondos como el Desastres Naturales y se entreguen a Quintana Roo recursos para recuperar las afectaciones de diferentes fenómenos climáticos, pues 9 de cada 12 meses Quintana Roo está expuesto a alguno de ellos. Habrá que ver ahora el desempeño de los legisladores que en menos de un año pretenderán reelegirse.

Por último, sirva señalar que después de este encuentro, quedarán tan sólo dos más. El gobernador aseguró que el “Cambio” fue su bandera y que no se logra en lo inmediato, pero que lo hecho representan tareas indispensables, corresponde ahora al Legislativo verificar que así haya sido, que demuestren que el incendiario discurso y los acuerdos de futuro no pasan por la simulación, que ser contrapeso político va mucho más allá de criticar y argüir sin razón; pero sobre todo que honrarán el sufragio que los colocó en una curul, y que esta no se hizo sólo para la comodidad de quien la ocupa por tres años.

COMENTARIO MORBOSO 

El entorno del cuarto informe fue el mundo del revés, pues mientras el PAN, aunque aplaudidor de la administración estatal, adoptó una postura crítica interesantemente digna; mientras que a la coordinadora de la fracción parlamentaria de Morena, Euterpe Gutiérrez Valasis, y al diputado de  Movimiento Ciudadano, José Luis Toledo Medina, de plano nomás les faltó llorar de emoción en apoyo al gobierno de Carlos Joaquín González; ¿será de plano que la cercanía con los comicios 2021 los hace buscar el “cobijo” local?

De diputados como Carlos Hernández Blanco, sólo destacar el evasivo y justificador discurso. No se alcanzarán las metas de este gobierno por la pandemia, pero la administración federal abandonó a Quintana Roo…ah y, además, el PRI es una “oposición responsable”, sería interesante saber en dónde. José Luis Guillén, de Movimiento Auténtico Social (MAS); Lily Campos Miranda del PAN, todos, deshaciéndose en justificaciones que ni siquiera el mandatario se atrevió a aducir. Esa circunstancia sólo nos recuerda que, por mucho que el poder en este país esté centralizado, a nivel de las entidades federativas, todos los partidos son del gobernador en turno; así se observa desde aquí, A Tiro de Piedra.

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