Nicolás Durán de la Sierra

El impuesto al hospedaje debe ir al tesoro público

nicolas-opinion-10oct

Conocido es que la simplicidad en la expresión de las ideas, que no simpleza, es virtud más usual en ellas que en ellos; si bien a veces áspera por falta de adorno, su sencillez suele ser certero aguijón que va a la diana del tema con pocas palabras. Él habla de la varonil necesidad de la sana distracción cervecera y ella le cuestiona respecto de cuánto se gastó de la quincena, por citar sólo un rarísimo ejemplo doméstico.

Claro está que hay otras escenas que bien pueden ilustrar el aserto, como la postura de doña Michelle Obama tras de que “su negro santo” flirteara con Helle Thorning-Schmidt, la muy  saludable ex primera ministra danesa, quien por cierto recibiera una invitación especial del casto Silvio Berlusconi para asistir “fuera de la formalidad de las reuniones políticas” a una de sus fiestas temáticas en su mansión de Palermo.

Se ignora la respuesta de ‘Gucci Helle’, como también se le conoce por vestirse con ropa de modistos de marca, pero lo que sí que se sabe es que la selfie que se tomara con don Barack redundó en un sainete en la Casa Blanca donde aquel se las vio negras para salir del trance. “Al diablo con la balanza comercial danesa, tu no vuelves a pisar Copenhagen”, sintetizó una fúrica Michelle hastiada de los alegatos de su consorte.

Del mismo tenor fue la crisis el que se viviera en Downing Street 10, residencia oficial inglesa, entre Samantha Cameron y David, el primer ministro, quien sin flema alguna sólo atinó a balbucir a su esposa: “Es que no podía negarme a hacerme una foto con alguien de la familia Kinnock”. ¡Ah badulaque, ignora que a Stephen Kinnock, exesposo de la alegre Helle, le gustan los aretes de Hermes y usa delineador Nilens Jord.

Abundar sobre el muy sabroso tema sin duda afectaría la moral católica. Baste decir que Helle es canela fina y que no se anda con distingos Este-Oeste, como sabe Vladimir Putin, con quien también se fotografió. “Los jefes de Estado también somos personas que se divierten”, comentó tras las selfies. La dama tiene razón: ni Michelle ni Samantha son mandatarias y es por eso que, de seguro, no se divirtieron con las fotos.

Cabe decir que su fama no se debe sólo a su charmé, sino también a que fastidió nada menos que a doña Ángela Merkel, la arpía mayor. Resulta que, para ir una reunión en Bruselas, Helle logró saber cómo se vestiría la alemana y se hizo un traje igual. Rosado, para más señas. El contraste fue total: una lució esbelta, alta y galana; la otra, como Miss Peggy, la cerdita de El show de los Muppets, pero mal encarada ¡Ah, justicia divina!

Con su pillería, la hija de Flandes logró el corazón de todas las naciones europeas hartas del infame Deutsche Bank, suerte de moderno Shylock que acaba economías enteras y ha dejado en la miseria a millones de personas. Aquí no se hace referencia al personaje de don William, dramaturgo inglés, sino a Shylock Gorocica, usurero de la Colonia Obrera de la Ciudad de México; con tan nombre, no podría dedicarse a otra cosa.

Sucede que, convengamos, es muy difícil suponer que una dama que se llame Dolores sea un cascabel de alegría o que una Salomé quiera hacer votos de conventual ascetismo. Está claro que el nombre influye en la personalidad del sujeto o sujeta, por  acatar el tema de género. Por ejemplo, en Quintana Roo hoy no hay quien quiera, en su juicio, bautizar a su hijo como Roberto. Vamos, prefieren ponerle Dimas, en honor al ‘buen ladrón’.

Pero no divaguemos, que luego esta sin par columna se va como agua. En lo que toca a Helle y sus galanteos, no se vaya más ha allá de lo escrito, pues las especulaciones suelen acabar con prestigios y honores. Así pues, se suplica seguir el ejemplo de Remberto Estrada, presidente municipal de Cancún, quien desechó los chismes que recién le llevara don Gustavo Nieto, el comandante de la X Región Militar con base en esa ciudad.

El general informó al alcalde que Cancún, junto con Playa del Carmen (Solidaridad) y Tulum, está dentro de los cincuenta municipios más peligrosos de México y que por desgracia, en la primera ciudad, “opera un cártel independiente, un  cártel local, uno del Estado, que está en disputa con el de Jalisco” y por ello la ola criminal que se vive, pero omitió el nombre del mismo. Se dice que se hace llamar “de los sureños”.

Expuesto el ejemplo a seguir –Dios nos agarre confesados-, hemos de ir a un tema lejano a las habladurías del populacho y que espero no le incomode a don Pedro Pablo Elizondo, obispo de Quintana Roo. El tema no tiene nada que ver con él y por ello se antoja difícil que le inquiete, pero hace tanto ya que no figura en estas líneas que, el citarlo, debe ser considerado un gesto de escéptica cortesía periodística.

Cierto es que la banda de los Legionario de Cristo continúa invadiendo áreas públicas a ciencia y paciencia de la comuna y que, pese a laudos en contra, no quieren dejar los parques que tomaron; que siguen haciendo un maléfico ruido con sus misas con altavoz –saludos a don Tulio Arrollo Marroquín, quien vive frente a la disque catedral de Cancún -, pero como se dijo, los vientos soplan en distinta dirección.

La semana pasada, en el seno del Congreso del Estado, se ventiló una iniciativa presentada por el PRD en la que se plantea la redistribución del impuesto al hospedaje en Quintana Roo, que es del tres por ciento -unos 737 millones en el 2015- para que cuando menos la mitad de este se destine a infraestructura social y de servicios para los propios municipios turísticos y en aquellos, como Bacalar, que estén en vías de serlo.

La idea, desde luego, fue censurada por los hoteleros, con José Chapur Zahoul a la cabeza, quienes señalaron que con el total del impuesto apenas si alcanza para publicitar la Riviera Maya y Cancún. Esto lo dice uno de los mayores operadores del “todo incluido” de la zona, quizá el empresario que más explota una oferta turística que poco o nada beneficia al grueso de los servidores turísticos de la comunidad, y que además es moroso en el pago de sus impuestos en el Estado.

Ha de recordarse que el impuesto, creado en el gobierno de Mario Villanueva, estaba destinado en su totalidad para el desarrollo de los municipios turísticos, para las ciudades que reciben a los visitantes y precisan infraestructura tanto para ello como para atender a la población. La propuesta debe ser atendida por los diputados, pues se trata de dinero fresco que vendría a paliar los efectos de la crisis financiera del Estado.

 

Con la gran mayoría más de los hoteles con domicilio fiscal fuera del Estado y aún del país, en realidad es poco lo que los hoteleros aportan a Quintana Roo. La promoción de sus propios negocios debiera ser pagada por ellos, y no por la comunidad, aunque sea de manera indirecta. Diferente sería si aquí pagaran sus tributos, pero se precisaría de un gobierno comprometido con el país, con el bienestar de su gente… y no lo tenemos.

De seguro algún perspicaz lector se preguntará, ya entrado el texto en la recta final, a qué vino el casi filosófico comienzo de la columna, de qué va aquello de que si la simplicidad es virtud más de la femenina grey que del varonil hato, y a tal inquisidor ha de decírsele que el párrafo inicial era proemio de la triunfal reaparición de Marilyn Calipigia y Ariadna, pero que el charmé  de la Helle Thorning-Schmidt obnubiló a El Escriba.

Como atenuante puede indicarse que lo mismo le ocurrió a gallones como Obama, Berlusconi, Cameron, Putin y de seguro a otros tantos más. Se dice que la danesa, ahora soltera, busca una vivienda sin closets para no llevarse sorpresas como la que, luego de tres hijos, le diera su exmarido Stephen, conocido hoy como “la chiquis” Kinnock. Se advierte que el mote puede no ser exacto porque el danés es difícil de traducir.

Comentarios

Etiquetas

Nicolás Durán de la Sierra

Originario de la Ciudad de México (1960) estudió periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con cursos externos de filosofía e Historia de la Literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM Y de Economía en la Universidad Autónoma de Madrid, España.
Botón volver arriba
Cerrar