La Federación Mexicana de Futbol y la Liga MX, dirigidas por Yon de Luisa y Enrique Bonilla, respectivamente, acarrean una serie de problemáticas que tienen al deporte profesional más popular del país en crisis de imagen.

Señalamientos por lavado de dinero, homofobia, violencia, adeudos salariales, además de arreglos contractuales verbales, han generado cuestionamientos hacia los dirigentes del balompié.

Forbes México hace un recuento de los distinto temas negativos que han surgido en torno al futbol mexicano, más allá de las canchas.

Lavado de dinero, en la mira de Hacienda

Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, reveló que detectó posibles operaciones de lavado de dinero entre promotores (representantes) y clubes de futbol, por lo que llevará los casos ante las autoridades correspondientes.

El funcionario refirió que se ha planteado la posibilidad de que los clubes y promotores deportivos sean considerados dentro de las actividades vulnerables que regula la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, conocida como “ley antilavado”.

Además, el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) ha establecido la recomendación para que se revisen posibles operaciones de lavado de dinero relacionadas con promotores deportivos y clubes deportivos.

“Dentro de la evaluación de riesgos, nosotros hemos detectado la posibilidad de que esto (lavado de dinero en el futbol mexicano) esté ocurriendo”, refirió Nieto.

La lucha contra la homofobia

Durante los últimos años, activistas y la FIFA han denunciado el grito de “puto” que surge en las tribunas del futbol mexicano, cada vez que el portero despeja.

“Obviamente es una palabra que se usa para denigrar a las personas de diversidad sexual y que que puede generar crímenes de odio. Cuando nos quieren agredir en las calles, expresan esa palabra”, señaló Andoni Bello, excapitán del Tri Gay en Búnker Deportivo.

Pese a que las denuncias han surgido desde Conapred y diversos colectivos LGBT desde 2014, apenas en este año, la Liga MX y la Femexfut realizaron una campaña más contundente para tratar de erradicar el grito en los estadios del balompié nacional o donde estén aficionados mexicanos. En 2016, la FMF lanzó una iniciativa mucho más tímida denominada “Abrazados por el futbol”, que surtió poco efecto.

La FIFA, incluso, ha amenazado con quitarle puntos a la Selección Mexicana, lo que comprometería su participación en la próxima Copa del Mundo, en caso de que el grito homofóbico se dé.

Violencia en el futbol mexicano

El fin de semana pasado, en el estadio Alfonso Lastras, se registró una trifulca en la que resultaron heridas 33 personas y el partido entre Atlético San Luis y Querétaro fue suspendido al minuto 85 con el marcador 2-0 a favor de los Gallos Blancos.

“Lamento y repruebo estos actos de violencia y vandalismo, el fútbol como todo deporte debe fomentar una convivencia sana y de paz”, tuiteó el alcalde de San Luis, Xavier Nava.

“Es una situación que nos deja preocupados. Las masas son incontrolables y esperemos que este no vuelva a suceder nunca más. Yo quiero que venga la familia, los chicos, las chicas y las esposas“, enfatizó el técnico de los potosinos, Gustavo Matosas.

Episodios violentos en los recintos nacionales suelen ocurrir con frecuencia. El año pasado, en el estadio Luis “Pirata” Fuente hubo otra bronca en las gradas entre aficionados del Veracruz y los Tigres. Incluso los barristas de los felinos pidieron ayuda a los jugadores y al técnico Ricardo Ferretti.

En un duelo entre Guadalajara y Atlas en 2015, ultras rojinegros ingresaron a la cancha del estadio Jalisco, ante la impotencia de ver a su equipo perder 4-1. Los radicales fueron a increpar a Tomás Boy, en ese entonces, técnico del Atlas.

Adeudos salariales y contratos verbales

En las últimas semanas, los jugadores del Veracruz han denunciado falta de pagos de salarios de hasta seis meses. La FMF y la Liga MX se vieron obligados a dar 18 millones de pesos para paliar el conflicto con la institución jarocha.

“En apoyo a los jugadores y jugadoras del club Veracruz, he tomado la decisión ejecutiva de disponer de un fondo de 18 millones de pesos para que esté a disposición de la Comisión de Conciliación”, mencionó De Luisa.

Además, el propietario de los Tiburones Rojos, Fidel Kuri Grajales, reveló la existencia de contratos verbales con sus futbolistas.

“Prefirieron (tener acuerdos contractuales) verbalmente y verbalmente los tenemos. Juegan, van a cobrar bien, el problema es que no los firmaron muchos y esas son las consecuencias, pero mi palabra vale más que un contrato. Ellos realmente van a cobrar. Estoy calculando que la próxima semana”, reconoció el dirigente escualo a Marco Claro, la semana pasada.

Esta situación generó posturas encontradas entre los jugadores e instituciones. Por ejemplo, Tigres no respetó la protesta de no jugar durante tres minutos de los escualos y le marcó dos goles en ese lapso del juego que sostuvieron el viernes.

Monarcas, Cruz Azul, Pumas y León respaldaron a los elementos veracruzanos parando el juego un minuto. Sin embargo, Necaxa y América se negaron a hacer lo propio.

Vulnerabilidad ante amaño de partidos

El futbol mexicano es vulnerable al amaño de partidos, ya que no existe una legislación adecuada en el Código Penal que lo combata.

“En caso de que un partido se llegara a acreditar (el arreglo de partidos), quedaría impune, porque, si bien, existe el delito de fraude, no estaría tipificada este tipo de conductas”, indicó Gabriel Regino, abogado penalista en entrevista para El Universal.

Según un reportaje de Forbes, en México, el futbol mueve en apuestas casi 5,000 millones de dólares, cifra que se conjuga con escasa legislación en torno al tema.

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