Carlos Cruz-Diez en el año 2017 escribió una carta a los jóvenes que en Venezuela protestaban en contra de la dictadura, que decía lo siguiente: “A mis 94 años, les digo con sinceridad que les ha tocado vivir una época extraordinaria porque todo está obsoleto y hay que inventarlo de nuevo” 

Existen momentos en la vida cuando todo parece estar en contra nuestra. Tiempos donde todo es sumamente complicado. Deseamos algo con todo nuestro corazón y luchamos con todas nuestras fuerzas pero simplemente se pierde en el camino del día a día debido a las circunstancias del camino. Todo se vuelve cuesta arriba. Todo parece que se acaba poco a poco y parece que no pudiéramos hacer nada. El tiempo pasa y las cosas lo que hacen es empeorar cada día. Parece que no hay salida. Los buenos caen y los malos triunfan. El mundo que una vez fue bonito, de repente  se ve envuelto en un humo denso y pesado.  Todo es egoísmo.  ¿Y dónde están los buenos?  Todo es odio. ¿Y donde están los malos? Solo vemos bien. ¿Y qué paso con la verdad?  La envidia, la codicia, y el egoísmo toda lo cubren. ¿Y dónde está la mano amiga? En los momentos más difíciles, la gente abandona a aquellos que luchan por la verdad.

Toda persona que decida  luchar por un mundo mejor mas pronto que tarde en su camino  se encontrará con una dura oposición.  Por un lado, está el enemigo leal. Esos son los elementos cóncavos que pretenden mantener las injusticias porque les sirven. Esas son las fuerzas negativas que simplemente buscan sobrevivir y todo cambio es una amenaza para ellos.  Por muy grande que sea, este enemigo tarde o temprano se vence.

Por otro lado, está el falso amigo. Esas personas cercanas que piensan que su deber es desanimarnos.  Esos seres llenos de buenas intenciones que tratan de convencernos de que nuestros sacrificios son en vano.

No pidas una carga ligera, sino una espalda fuerte. Anónimo

De estas dos oposiciones, la más brutal es por supuesto la del falso amigo, la de los carnales, los amigos, los  familiares y los conocidos que juran luchar por nuestra misma causa.  Esa gente que quiere lo mismo que nosotros pero que por alguna misteriosa razón hace todo lo posible para que ese mundo mejor que todos soñamos nunca se construya. Gente que está tan caída y frustrada por las dificultades que se ofenden cuando alguien lucha por tiempos mejores. Esas personas se reconocen fácilmente porque son las que más se quejan  durante una crisis. No son gente mala. Es solo que ante la adversidad se vuelven pequeñas y su visión del todo se torna demasiado gris. Buscan protegerse y se esconden en la desesperanza. Y de pronto, sin estar consciente de ello, son los primeros defensores del cinismo y los enemigos declarados de  todas las utopías. 

Hay que saber elegir nuestras batallas si nos dejamos vencer por la mediocridad hará que nos arrastremos por la vida. Escojamos bien nuestras batallas, ordenemos nuestro corazón con nuestra inteligencia y actuemos con una voluntad sólida,  en nuestra vida nos encontraremos con muchas encrucijadas, momentos decisivos o simplemente oportunidades que nos colocan en la necesidad u obligación de tomas decisiones, para ello nos basamos en nuestros criterios, opiniones, creencias e ilusiones, sin embargo, no se trata especialmente de tomar una decisión, quizás esto sea lo más sencillo, se trata más bien de poder seguir adelante ante cada obstáculo que se presente durante ese recorrido.

De nada sirve sentirse acorralado, pensando que nada podemos hacer. Dejemos esto para la historia. Seguro estoy, de corazón, que vendrán tiempos mejores si somos capaces de vencer la estoicidad, de luchar para salir adelante. Antes otros lo hicieron, y tras un tiempo de rigores lo consiguieron.

Debemos ganar la batalla al miedo que desde todos los medios nos inculcan, buscar nuevas formas de vida sin olvidar que otro mundo es posible en la sencillez, la humildad. Es preciso deshacerse de banalidades, buscar nuevas formas de ocio, disfrutar de la vida, de los amigos, de los amaneceres, de los encuentros con los otros, no importan de donde procedan.

“amar hasta que duela”. Madre Teresa de Calcuta 

Algunos hace años lo impulsamos, demostremos que somos capaces de ganar esta batalla que nos acecha, ayudemos a quienes lo pasan peor, los que perdieron todo y a pesar siguen luchando sin importar nada.

Ahorramos energía como si ella nos fuera a desgastar el tiempo. Paradójicamente vivimos en una lentitud acelerada, lo que aparenta lento pasa deprisa. Los cambios nos sorprenden sin vivirlos, sin haberlos palpado con intensidad.

Debemos saber, que a todas las personas en la vida, les es encomendada una o muchas luchas, como quieran verlo, cada quien debe vivir sus batallas y sus victorias, no podemos jamás anteponer nuestros problemas y situaciones por encima de las que experimentan otras personas, lo mismo ocurre con los triunfos y logros que alcanzamos en la vida, pues lo que satisface a una personas, no es necesariamente lo que produce felicidad a otra.

Cuando nos toca elegir en la vida, el temor siempre se hace presente, auspiciado por la duda, por las expectativas y depende de la premura de nuestras decisiones, debemos siempre tener presente que nos tocará asumir nuestras decisiones a cabalidad, hacer frente a lo que se plantea y saber tener la voluntad y la entereza de salir adelante, para bien o para mal, pues no siempre tener que enfrentar algo, debe tratarse de algo negativo.

Cuando vivamos y experimentemos consecuencias de las decisiones que tomamos, no nos lamentemos, al contrario, luchemos por conseguir la causa, por develar lo que nos depara este panorama y entender el por qué de esa decisión que tomamos, no nos atemoricemos, no nos juzguemos ni juzguemos a nadie más, no busquemos culpables ni nos victimicemos, aferrémonos a la vida, a nuestra voluntad, a nuestras capacidades, vamos a confiar, en nuestra esencia, en nuestra fé y en nuestra virtud.

Todo aquello que ocurre tiene una razón de ser, asumámosla, vivámosla y esperemos que pase, pues nada permanece eternamente más que la vida misma y esta vida es de valientes y de aquellos dispuestos siempre a luchar por lo que quieren.

@ladycgunther en #ProyectoMao citó “Rendirse dejó de considerarse una opción al darse cuenta de que la eternidad de sus fracasos era una pizca de tiempo sin sentido comparado con lo que podía ofrecerle la victoria sobre sus miedos

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