Psicología

El efecto ninguneo (phubbing)

El efecto phubbing en la utilización de la telefonía móvil, se está convirtiendo en una forma rápida de reducir las experiencias de empatía hacia los demás.

Hay mucha diferencia entre apreciar la virtud y menospreciar la vida“  Catón el Viejo.

Todos hemos sido víctimas del efecto phubbing. Al menos todos los que nos movemos en un entorno tecnológico activo, que somos la mayoría. Este es otro concepto del que hablaré en mi conferencia-coloquio del día 22 de este mes. Prometo compartirla con aquellos que no puedan o no deseen asistir.

Pero… ¿Qué es el phubbing? De entrada, quiero comentarles que, como en otras tantas cosas, usamos anglicismos para definir cosas, conceptos, conductas e ideas para las que, en español, se disponen de mejores y más variados recursos lingüísticos que nos proporcionarían una visión más amplia y profunda de lo que queremos decir o expresar. Respetemos, no obstante, que es un término acuñado en Australia en el año 2013 (en el famoso diccionario  Macquarie) con la llegada de la telefonía móvil inteligente, y conviene, también, usarlo con amplitud, por lo que podemos entenderlo como una forma de desprecio, de ignorar, de dejar de prestar o cambiar la atención sin previo aviso. Probablemente el más aproximado a la voz inglesa sea el de ninguneo. El phubbing se refiere al uso y al abuso de estos ingenios tecnológicos en presencia de otras personas, con indiferencia y desconsideración hacia quienes nos rodean.

Ningunear es la forma más rápida de reducir nuestra experiencia de empatía hacia los demás. El Phubbing nos vuelve invisibles a muchas de las personas que nos rodean, limita la interacción cara a cara y el contacto con el entorno que nos rodea. Nos convierte en huérfanos de miradas, de voces. Genera un nivel alto de ansiedad ante la comunicación directa. Y cada vez afecta a más personas. Instala una forma de vivir aislada en uno mismo y su reputación digital con la que están creciendo muchos de nuestros adolescentes. Es un asunto serio. Para entender la magnitud de este problema, lo podemos visualizar de esta manera. Si el Phubbing fuera una epidemia mortal, ya hubiera acabado con más de seis veces la población total de China. Estamos hablando de unos ocho mil millones de personas.

Esto pasa hoy. El efecto phubbing nos mantiene conectados a la red mientras nos desconecta de la realidad. El uso problemático de la tecnología móvil (podría citar numerosos estudios rigurosos sobre lo que a continuación les voy a comentar, pero la verdad, no sabría por cual empezar) propicia una gran disfuncionalidad social y ésta, atrae como un imán, trastornos psicológicos importantes, de carácter ansioso, con base depresiva e, incluso, con elementos paranoicos que ya creíamos erradicados de nuestra cotidianidad. Somatizaciones, como aumento o pérdida de peso, insomnio e hipersomia, fatiga o pérdida de energía, aparecen con facilidad. Los sentimientos de inutilidad, los de culpa excesiva, disminución en la capacidad para reflexionar, e indecisión, van de la mano de un efecto phubbing en el que, al final, dejamos de aprender de lo que los demás son capaces de enseñarnos.

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Blas Ramón Rodríguez

Psicólogo. Especialista en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud, experto en intervención psicológica en Diversidad Funcional y Trastornos mentales, Master en psicología del trabajo, por las Universidades de Barcelona, Ramon Llull, San Jorge, UOC, de Las Palmas de Gran Canaria. Escritor y divulgador científico en diferentes medios de comunicación. El propósito de su actividad profesional, científica, divulgativa y literaria, es poner al alcance de cualquiera la psicología como elemento esencial para la mejora de la calidad de vida.
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