Psicología

El desorden es un error mental

El cansancio mental y la falta de energía, en general, es un buen aliado del desorden, casi nadie estaría en desacuerdo con esto.

El orden es el placer de la razón, el desorden la delicia de la imaginación“  Paul Claudel

Parece fácil, cuando los gurús del positivismo aseguran  que “si se quiere, se puede”, poner en orden una vida. Sin embargo, la realidad es que existen algunas barreras mentales que dificultan que pongamos orden en lo que nos rodea y en nosotros mismos. Entendidos estos obstáculos psicológicos, la cosa ya empieza a ser más accesible y los intentos más eficaces.

Casi todos vemos más los problemas, incluidos los de orden, en los demás antes que en nosotros mismos. Lo fácil es mirar alrededor y atribuir el desorden a nuestra pareja, a nuestros hijos, a los compañeros. En esos casos nuestra actitud suele ser la de esperar a que sean esos otros los que arreglen los problemas, los que limpien y pongan orden. Cuando nos aceptamos como origen del propio desorden, y hasta puede que del de alguien de nuestro entorno, avanzamos en el control de nuestra vida, en la satisfacción ajustada de nuestras necesidades. Hasta nos convertimos en fuente de inspiración para otros.

Otra barrera mental del desorden es la de no afrontar el drenaje cognitivo en la toma de decisiones sobre el orden. Esto es, esperamos a que otros piensen, nos despejen y nos digan cómo afrontar el desorden. No ya, como comenté más arriba, que pongan ellos orden, lo que esperamos es que nos filtren las soluciones de cómo hacerlo. La base de esta actitud está en que, despejar el desorden requiere tomar decisiones frecuentes, planificar actuaciones y llevar una secuencia de intervención, lo cual lo hace un esfuerzo mental exigente. El cansancio mental y la falta de energía, en general, es un buen aliado del desorden, casi nadie estaría en desacuerdo con esto.

Un principio universal de la psicología nos dice que las personas tendemos a subestimar nuestra capacidad para soportar experiencias cognitiva y emocionalmente difíciles a corto plazo. Mi experiencia psicoterapéutica está llena de este tipo de dolor psicológico. Cuando ponemos orden en nuestra vida emocional, como cuando ordenamos nuestro armario y encontramos prendas que nos devuelven recuerdos,  nos asaltan incertidumbres y expectativas frustradas sobre las que hemos de decidir qué hacer y manejar adecuadamente la ansiedad que nos producen.

El orden no es un ejercicio de todo o nada. No consiste en tirar o guardar. Sí se trata, de una cuestión de hábito y prioridades, y también de ahorro de energía. Solo ya el hecho de mejorar en un pequeño porcentaje nuestra relación con el orden, mejora la calidad de vida. Conviene, no obstante, no obsesionarse con el orden, las ansiedades interfieren mucho en la forma de hacer bien las cosas. El error mental más grande consiste en creer que todo debe tener una secuencia lógica y ordenada.

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Blas Ramón Rodríguez

Psicólogo. Especialista en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud, experto en intervención psicológica en Diversidad Funcional y Trastornos mentales, Master en psicología del trabajo, por las Universidades de Barcelona, Ramon Llull, San Jorge, UOC, de Las Palmas de Gran Canaria. Escritor y divulgador científico en diferentes medios de comunicación. El propósito de su actividad profesional, científica, divulgativa y literaria, es poner al alcance de cualquiera la psicología como elemento esencial para la mejora de la calidad de vida.
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