Raúl Caraveo Toledo

El Avión que López Obrador desprecia

La venta, renta, remate, subasta, rifa o lo que se dé con el avión –pacto de impunidad entre Calderón y Peña Nieto- es solo un acto de justicia social, devolver al pueblo lo robado, lo mal invertido, lo innecesario. Borrar –imposible- de la historia mexicana la estulticia de expresidentes que hoy nos avergüenzan.

La capacidad política del presidente Andrés Manuel López Obrador está fuera de cualquier duda, los años en el ejercicio en la oposición de izquierda  y sus recorridos interminables para darle tres vueltas a los más de 2,457 municipios de México le arropan una capacidad de respuesta casi inmediata a cualquier problema o desafío, la forma de enfrentar resoluciones también. Cuando sus adversarios apenas están reaccionando, la solución ya está lista, y ocupa los primeros encabezados. Ésta semana lo más importante fue el tema de INSABI y la extirpación de las empresas outsourcing, o factureras, o simuladoras, o evasoras del fisco y del IMSS; llámeme como guste pero son una indiscriminada “legalidad” de lo ilegal. 

“El outsourcing en México fue “legalizado” en las postrimerías del sexenio de Felipe Calderón (septiembre de 2012) como un regalo adicional al capital privado, lo que provocó que las empresas dedicadas a estos menesteres crecieran como espuma, dado que esta práctica, amén de evadir el fisco, genera multimillonarias ganancias” (1)

El fin de esta práctica o su estricta regulación para evitar evadir al fisco y responsabilidades de seguridad social es una muy buena noticia con impacto a las finanzas y al ciudadano trabajador; igual que el INSABI. Sin embargo la nota que acapara la atención de medios tradicionales es la rifa del avión presidencial, por increíble que parezca. 

El Boeing 787-8 Dreamliner XC-MEX cuyo valor es de 127 MDD pero con adecuaciones de fábrica lujosas que incluyen mármol, pieles finas, alcoba, sala de juntas, oficina, cama kingsize, regaderas con paredes de cristal, pantallas de plasma y hasta una caminadora eléctrica; aunque su capacidad es de 280 personas, se acondicionó para solo 80. Todo lo anterior hace que su valor se incremente a 218 MDD. En junio de 2019 se contaba con 42 potenciales compradores de varios países, no se concretó hasta hoy la venta; hoy el avión regresa a territorio mexicano para su resguardo por la Fuerza Aérea Mexicana; exhibirlo en conjunto con las aeronaves que se están sacando a venta;  continuar con los esfuerzos de venta a comprador único o la venta en copropiedad para dos o más personas o empresas, o la renta de éste. 

Como última opción AMLO mencionó la posibilidad de rifarlo por medio de la Lotería Nacional; 6 millones de “cachitos” a 500 pesos el boletito. El objetivo es cumplir su palabra de campaña, recuperar dinero mal invertido, y un acto de justicia distributiva. Y esto último es lo que atrajo la atención de los medios tradicionales “la ocurrencia” en extremo; la salida fácil, el dar el avión al Avión presidencial; quizá ellos piensen que el punto más débil de las conferencias de ésta semana de Obrador sea éste tema.    Pues no es así. Se equivocan, otra vez.

El avión Boeing 787-8 es cuasi imposible que se venda  es –como todas las acciones del nefasto expresidente Felipe Calderón– un gran fracaso más:

  1. Las adecuaciones de lujo y boato al avión son irreversibles, no se puede reacondicionar para volverlo comercial de 280 plazas, es imposible; para solo 80 iluminados. ¿Qué empresa o empresario aceptaría?
  2. La autonomía de vuelo es de 16 horas con telecomunicaciones, así como una vida útil de 25 años; lo ideal son vuelos de 5 horas continuas lo que lo hace poco práctico en nuestro país, donde los vuelos son de 2 horas.
  3. Una solución factible es el intercambio con Estados Unidos por equipo médico para hospitales públicos (el hospital del ISSSTE en Cancún  tiene meses descompuesto el único tomógrafo, no hay para cuando repararlo)
  4. Otra solución factible, popular sí; es la rifa que tanto escozor ha causado al periodismo tradicional. AMLO cuanta con una base fuerte de 30 millones de ciudadanos mexicanos al interior, convocar a 6 millones para adquirir un cachito de la lotería de 500 pesos es un acto bastante fácil de llevar a cabo.

 La venta, renta, remate, subasta, rifa o lo que se dé con el avión –pacto de impunidad entre Calderón y Peña Nieto- es solo un acto de justicia social, devolver al pueblo lo robado, lo mal invertido, lo innecesario. Borrar –imposible- de la historia mexicana la estulticia de expresidentes que hoy nos avergüenzan.

  1. Carlos Fernández Vega  https://www.jornada.com.mx/2019/12/06/opinion/030o1eco

 

 Gracias por su lectura y recomendación en Facebook y twitter

@raulcaraveo

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Raúl Caraveo Toledo

Raúl Caraveo Toledo es licenciado en ciencia política por la UAM, ex catedrático de las Facultades de Psicología y de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, ha sido analista de estudios económicos de PEMEX y Consejero electoral del IFE-INE de Quintana Roo de 2005 a 2015, ex asesor de la XIII legislatura de Quintana Roo, Conalep Quintana Roo, escribe para www.sdpnoticias.com www.gobernantes.com www.revistadigitalqr.com.mx www.todoincluidolarevista.com www.tmj.mx www.laprensaus.com www.eldianewschicago.com
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