Raúl Caraveo Toledo

El adiós a periodistas estilo Carlos Loret o Ciro Gómez

Ni la tele, ni la radio son lo que antes fueron, ya no son útiles ni necesarias al poder del tipo del siglo pasado. Ya no tienen a quien ni como engañar y distraer, de sus pasados errores cometidos voluntariamente son presa y efecto.

Podría decir que parece un espectáculo surrealista pero no me atrevo ofender a Breton, Dalí, Miró. El México de los últimos días reclama un cambio, pero algunos o no lo entienden o se niegan a cambiar. Llevamos dos semanas escuchando la conferencia matutina del Presidente Andrés Manuel López Obrador en la que libremente asisten y participan medios nacionales e internacionales, preguntan, cuestionan, denuncian, deducen, infieren, en fin dicen lo que quieren decir, el Presidente les contesta de forma directa y clara, sin rodeos y sin posibilidades a la interpretación doble. En el lenguaje más diáfano y entendible para cualquier mexicano.

En lo que eso sucede medios de cobertura nacional al mismo tiempo quieren ser contrapeso destacando cualquier elemento que pueda servir de crítica sesgada, réplica mañosa o distracción supina.

Los temas cada día aumentan, las propuestas del gobierno van tomando forma, el supuesto desgaste de López Obrador nunca existió, al día uno de diciembre llego con mayor fortaleza y aceptación.

La conferencia presidencial matutina abre el debate y deja sin argumentos a los programas noticiosos de radio y televisión por la mañana, dos ejemplos; Carlos Loret se entrampa de fracaso en fracaso, empieza a oler mal y su sustitución es inminente; Ciro Gómez carece de argumentos como vocero de una débil y maltrecha oposición se empieza a borrar del espacio, ambos se quedaron sin argumentos.

Quien haga el ejercicio de ver la conferencia matutina de AMLO y luego, sintonizar a cualquiera de los dos periodistas sabrá a lo que me refiero, y es, como lo mencioné hace días, como volver al pasado y revisar un viejo álbum de fotografías, regresar al siglo pasado y ver cómo Loret, Ciro y Denise Maerker–para solo citar tres ejemplos- se quedaron huérfanos, hoy no tienen a quien quemar incienso, no tienen a que Presidente o funcionario defender y proteger, su papel se reduce a “encontrar el prietito en el arroz” maximizar cualquier posible ambigüedad o corrección inmediata del Presidente para confrontarla con alguno de sus invitados seleccionados cuidadosamente, por supuesto  panistas, perredistas o los escasos priistas que aún sobreviven.

El efecto que en dos semanas puedo ver son la absoluta perdida de legitimidad y de autoridad moral de frente a sus audiencias (si es que alguna vez la tuvieron) de varios medios, dejaron de ser útiles a un viejo sistema que se derrumbó pacíficamente.

La falta de objetividad o el esfuerzo del periodismo por encontrar objetividad y equilibrio frente a la realidad de los hechos trae como consecuencia el derrumbe de esa superestructura ideológica. Ni la tele, ni la radio son lo que antes fueron, ya no son útiles ni necesarias al poder del tipo del siglo pasado. Ya no tienen a quien ni como engañar y distraer, de sus pasados errores cometidos voluntariamente son presa y efecto.

El Presidente esta trabajando a un ritmo que nadie estaba acostumbrado y eso les deja pasmados, ampliamente superados, no se trata ni de lejos que siga López Obrador en campaña. Quienes no han dejado de estar en campaña son algunos periodistas de difusión nacional.

En el papel las cosas no son diferentes, el cambio del director editorial del diario Reforma que ahora asume Juan Pardinas es la muestra de lo anterior. Reforma cambia para ser más eficiente, cree que con Pardinas podrá tener mejor argumentación o colaboración para denostar al Presidente de México, ya veremos el resultado.

La transformación apenas lleva dos semanas y los saldos son visibles en el área de la información. Para el equipo de la Presidencia de López Obrador no es sustancialmente imprescindible el trabajo de Televisa, Milenio, Grupo Formula y otros de la misma estirpe. No lo es y por lo visto los ciudadanos lo aplauden. No hace falta cobijar una clase dorada de periodistas afines al modelo del Presidente, ya no es necesario ni prudente. Por eso votó el mexicano común y corriente el primero de julio.

Por su parte periodistas serios de investigación como Carmen Aristegui, Jenaro Villamil, Julio Hernández son bien recibidos y aceptados en las frecuencias de radio abierta sin descuidar la web.

Bien venido el cambio. Ahora falta conocer en la realidad que programación vendrá con el canal del Congreso, Once Tv, y todas las frecuencias con influencia del Estado mexicano.

 

  Gracias por su lectura y recomendación en twitter y facebook

 

@raulcaraveo

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Raúl Caraveo Toledo

Raúl Caraveo Toledo es licenciado en ciencia política por la UAM, ex catedrático de las Facultades de Psicología y de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, ha sido analista de estudios económicos de PEMEX y Consejero electoral del IFE-INE de Quintana Roo de 2005 a 2015, ex asesor de la XIII legislatura de Quintana Roo, Conalep Quintana Roo, escribe para www.sdpnoticias.com www.gobernantes.com www.revistadigitalqr.com.mx www.todoincluidolarevista.com www.tmj.mx www.laprensaus.com www.eldianewschicago.com
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