Tras ocho meses de la pandemia de coronavirus, de los 949 hospitales Covid-19, al menos 94 de ellos presentan saturación al 100% en alguno de los tres niveles de sus servicios para atender a pacientes.

De esos hospitales, que representan 10% de los destinados a atender a enfermos de Covid-19 en México, 56 reportan una saturación de 100% en su ocupación de camas generales, en 34 registran saturación total en camas con ventilador y en 40 tienen ocupación llena en camas con ventilador ubicadas en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI).

De los 94 hospitales, 26 repiten llenos en diferentes categorías: cinco tienen saturación en los tres tipos de camas, 10 tienen ocupación máxima en camas con ventilador y con ventilación mecánica ubicadas en Cuidados de Terapia Intensiva, ocho están al tope en camas generales y con ventilador, y tres en generales y con ventilador en UCI.

De los 56 hospitales que tienen 100% de sus camas generales ocupadas, ocho se encuentran en Chihuahua, que permanece en semáforo rojo y en donde se han realizado acciones de expansión para atender el alza de contagios y hospitalizaciones.

Durango es el segundo estado en regresar a un nivel de alerta máximo por coronavirus, tiene seis hospitales saturados, al igual que Coahuila, mientras que Ciudad de México y Oaxaca registran cinco unidades hospitalarias en la misma situación.

Por institución, 19 hospitales adscritos a la Secretaría de Salud (Ssa) tienen máximo de ocupación en camas generales; el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), 17; el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), 15; la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), tres; la Secretaría de Marina (Semar) uno, y servicios médicos privados uno.

A nivel nacional, México cuenta con 28 mil 292 camas generales para atender pacientes con Covid-19, de éstas, 9 mil 382 están ocupadas, mientras que en camas con ventilador hay un total de 10 mil 576 con una disponibilidad de 7 mil 776.

En la última actualización, Chihuahua, Durango, Coahuila, Nuevo León y Aguascalientes reportaron la mayor ocupación en camas generales con 84%, 74%, 68%, 56% y 55% respectivamente. En cuanto a ocupación de camas con ventilación mecánica, Chihuahua lidera con 57%, seguida por Aguascalientes, 55%; Zacatecas y Durango, 46% y Nuevo León, con 45%.

Para las camas con ventilador mecánico, 34 hospitales reportan una ocupación máxima; Nuevo León es el estado con más hospitales saturados en este tipo de camas, con ocho; le siguen Oaxaca, cinco; Chihuahua y Durango, cuatro y Ciudad de México, con tres.

El Sistema de Información de la Red IRAG, de la Ssa, detalla además que 40 hospitales de los 949 que atienden a pacientes Covid tienen llenas sus camas con ventilador en sus UIC.

Los estados con más ocupación de este tipo son: Nuevo León, ocho; Ciudad de México, seis; Durango, cinco, y Chihuahua, tres. En NL se repiten los hospitales saturados en camas con ventilación mecánica.

La Ciudad de México es la segunda entidad con más hospitales saturados en camas de Terapia Intensiva: Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) Ismael Cosío Villegas; Hospital General José María Morelos y Pavón del ISSSTE; Hospital General Regional 2, Villa Coapa, adscrito al IMSS; 81 Batallón de Infantería de la Sedena; General de Zona 48, San Pedro Xalpa, del IMSS y el General Medio Ajusco de la Ssa.

Malaquías López, profesor de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM, consideró lógico que se presente esta saturación debido a que se abrieron demasiadas actividades, se perdieron las acciones sanitarias de distanciamiento social y nunca se adoptó el uso permanente de cubrebocas: “Está pasando lo que tenía que pasar”, afirmó.

Advirtió que se corre el riesgo de que se extienda este escenario porque en México no se ha establecido una política real para controlar los riesgos.

Alejandro Macías, excomisionado para la atención de la influenza en 2009 e integrante de la Comisión Universitaria para la atención del coronavirus, dijo que es de esperarse que con la llegada del frío haya una reactivación de virus y mayor presión sobre los hospitales y servicios de terapia respiratoria.

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