Julián Puente

Dispositivos móviles en niños y adolescentes

El uso del móvil entre los niños cada vez es mayor. Son los propios padres los que dejan sus Smartphone a los niños como medio para tenerles entretenidos y quietos. Realmente, este recurso de los padres es poco educativo para los hijos, y les convierte en niños dependientes del móvil, incluso desde los 2 años. Ya es más común encontrarnos noticias donde se da a conocer algún suicidio, una pelea o escapes del hogar a causa del uso desmedido de los dispositivos móviles y mucha de esa culpa es de nosotros los padres de familia. Lo anterior es un gran riesgo porque muchos de los casos de suicidio, abuso sexual, trata de personas, extorsión y pornografía infantil que se reportan y que tanto dolor han dejado a niños y padres comenzaron con un teléfono celular inteligente y con la apertura de una cuenta en una red social.

Y es que el uso excesivo del teléfono celular en los niños puede afectar su salud mental, física y psicológica, según varios estudios y especialistas. En el país y a nivel mundial su demanda va en aumento, ya sea en las actividades diarias o como una distracción, en menores y adultos. De ahí la necesidad de que los adultos, padres de familia, establezcan límites o reglas a los menores para evitar daños en su salud. Varios especialistas consideran que los menores de tres años no deberían tener acceso a dispositivos como los celulares. Pero no solo existen cambios de personalidad o suicidios, también físico, por ejemplo la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que durante los últimos años aumentaron los casos de obesidad en niños y adolescentes, directamente relacionado con la falta de actividad física por el uso del celular. Se determinó que un tercio de los adolescentes entre 13 y 15 años de edad presentaban problemas de sobrepeso. El uso de celulares, tabletas u otros dispositivos electrónicos dos o tres horas antes de dormir puede provocar en niños y adolescentes falta de sueño y por consiguiente generar dolores de cabeza, problemas de concentración en los estudios y hasta irritabilidad, según especialistas.

Si estamos informados, vamos a saber preparar y aconsejar mejor a nuestros hijos para evitar que se conviertan en víctimas. Yo pregunto: como padres, ¿sabemos qué es ‘sexting’, ‘grooming’, sextorsión y ciberacoso?, muchos creo que no lo saben. En la actualidad no es conveniente prohibir el uso,  lo que sí es conveniente y aconsejable es que se regule el tiempo, el contenido y el horario para utilizarlos. Hay que aplicar límites a la utilización de los móviles o teléfonos celulares, tablets, televisión y otros aparatos. Sentarse con los hijos mientras ellos usan internet y no dejarlos nunca solos frente a la pantalla. Entre los 11 años y los 14 años los púberes y adolescentes tempranos tienen más experiencia en Internet, pero no se deben dejar sin supervisión y control cuando se conectan, para evitar que estén expuestos y vulnerables frente a material inadecuado.

Pero OJO no solo los problema anteriores ocasiona el no regular el uso de dispositivos en nuestros hijos, también el llamado trastorno por videojuegos que es un tipo de conducta disfuncional en relación al videojuego, la cual se caracteriza por ser un patrón de comportamiento continuo o recurrente y que altera la funcionalidad del sujeto en los aspectos familiares, sociales, personales y ocupacionales. Este trastorno de salud mental afecta principalmente a niños y adolescentes, así como también a adultos que se han criado en la era de la tecnología y en donde las conductas relacionadas a este ámbito están absolutamente normalizadas. Los padres tienen que conocer, manejar y comprender los videojuegos y así poder orientar a sus hijos para administrar el tiempo dedicado a esta actividad. Esto se debe hacer en relación a otras actividades recreativas y familiares de la vida real. Generalmente el videojuego se administra como una actividad de tiempo libre y eso es lo más complejo porque a veces son difíciles de regular si no existe un mediador activo, es decir, un adulto que coloque los límites. Además, es recomendable supervisar los videojuegos permitidos, ya que hay algunos que recrean temáticas competitivas, violentas y agresivas que trasmiten un sin número expresión de emociones, las que son difíciles de elaborar principalmente por los niños y adolescentes y es ahí donde los adultos tienen que estar para mediar las emociones.

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