Durante décadas, los arqueólogos han mantenido sus ojos en el suelo mientras atravesaban las selvas tratando de detectar rastros dejados por civilizaciones perdidas como el Imperio Jemer en Camboya y los mayas en México y Centroamérica.

Es un trabajo minucioso que ha tomado carreras enteras en completarlo.

Pero ahora, los arqueólogos, o al menos sus herramientas, están yendo a los cielos.

Una nueva técnica de teledetección llamada lídar, o detección y alcance de la luz, puede producir modelos detallados de cualquier terreno, revelando secretos generalmente ocultos por la copa de los árboles y el bosque.

Este mapeo láser está aumentando la velocidad y la escala de los descubrimientos arqueológicos y ahora ha revelado la estructura ceremonial más antigua y más grande jamás construida por los mayas, cubriendo más terreno que la Gran Pirámide de Giza, Egipto.

“Es tan grande horizontalmente que si caminas por el sitio, parece una parte del paisaje natural. No reconocerías su forma rectangular. Pero en el lídar salió bien”, dijo Takeshi Inomata, profesor de antropología en la Universidad de Arizona y el autor principal de un artículo sobre el descubrimiento, publicado el miércoles en la revista Nature.

“Sin el lídar, probablemente reconoceríamos la importancia de este sitio eventualmente. Pero habría llevado muchas temporadas de laborioso mapeo en el terreno”, dijo.

Llamado Aguada Fénix, este sitio maya previamente desconocido en Tabasco, México, fue construido entre el año 1.000 a. C. y el 800 a. C. La enorme plataforma elevada se encuentra entre 10 y 15 metros sobre el área circundante con nueve calzadas que se extienden desde la plataforma.

Inomata dijo que su volumen, 3,8 millones de metros cúbicos, es más grande que la Gran Pirámide de Giza (2,6 millones de metros cúbicos) –aunque es mucho más corta que la pirámide.

La plataforma habría sido utilizada para rituales y el equipo encontró hachas de jade y otros objetos preciosos en su centro, dijo Inomata.

“El ritual posiblemente involucró procesiones en las calzadas y la reunión de una gran cantidad de personas en la plaza rectangular. Era un lugar de reunión para la comunidad, lo que probablemente los motivó a construirlo”.

Los mayas fueron una civilización mesoamericana que floreció en México y Centroamérica desde el año 2000 antes de Cristo hasta la época de los conquistadores españoles en el siglo XVI. Son conocidos por sus pirámides más altas y escalonadas construidas en sitios como Chichén Itzá.

Punto de inflexión

Lídar ha revolucionado el campo de la arqueología de la misma manera que lo hizo el descubrimiento de la datación por radiocarbono en la década de 1940, dijo Patricia McAnany, arqueóloga maya y profesora de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, que no participa en la investigación.

La técnica se basa en pulsos láser, que se emiten desde un avión o dron, y las señales que se recuperan generan datos. El procesamiento de imágenes puede generar modelos de terreno desnudo del que se ha eliminado digitalmente la vegetación.

“Las líneas rectas y las esquinas en un modelo de terreno desnudo sugieren elementos que tienen orígenes humanos en lugar de geológicos”, escribió McAnany en un comentario sobre el estudio también publicado en Nature.

Previamente tomaba años de trabajo de campo mapear una gran ciudad maya antigua como Tikal en Guatemala y Caracol en Belice, dijo McAnany en el comentario.

“He pasado miles de horas de trabajo de campo caminando detrás de una persona local con machete en mano cortando líneas rectas a través del bosque”, dijo McAnany. “Este proceso crea una cuadrícula dentro de la cual los arqueólogos procedemos a pie para localizar cualquier estructura presente. Luego, después de más cortes de machete para revelar las esquinas, la forma y la altura de las construcciones antiguas, las estructuras finalmente podrían mapearse.

“Las imágenes de lídar de un vuelo en avión pueden proporcionar más información de la que pueden generar décadas de estudios arqueológicos convencionales”, dijo.

Colaboración humana

Este último descubrimiento arroja una pregunta central en arqueología: ¿cómo se desarrolló la vida comunitaria? ¿Comenzó con la vida sedentaria en pequeñas aldeas o reuniones periódicas para actividades rituales, como celebraciones religiosas o astronómicas?

McAnany dijo que se pensaba que la vida sedentaria había allanado el camino para las reuniones rituales, pero están surgiendo nuevas pruebas que sugieren que fue al revés.

En el sitio recientemente descubierto, el estudio dijo que la falta de plataformas residenciales sugiere que sus habitantes llevaban al menos una vida parcialmente móvil.

Inomata dijo que el descubrimiento también cuestiona la visión tradicional de que los grandes proyectos de construcción en la antigüedad requerían una poderosa élite y desigualdad social.

No se encontraron indicadores claros de marcada desigualdad social, como esculturas que representan individuos de alto estatus, dijo Inomata, lo que significa que la construcción de Aguada Fénix se realizó en “ausencia de una élite poderosa”.

“Aunque probablemente hubo algunos líderes que desempeñaron papeles centrales en la planificación y organización de dicho trabajo, el factor principal fue la participación voluntaria de la gente en tales construcciones. Nos dice el potencial de la colaboración humana que no necesariamente requiere un gobierno centralizado”.

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