Eros Ortega Ramos

Del Covid-19, la ignominia de Salinas Pliego y el saludo de AMLO

Cuando una pandemia es la desgracia para unos y la fortuna para otros

De acuerdo con las estadísticas oficiales más recientes, hasta el momento en México se habla de más de 1,200 personas contagiadas de Covid-19, 29 fallecimientos y 35 pacientes recuperados. Ante la gravedad de la situación, la jefa de gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, ordenó el cierre del 90% de los comercios, exceptuando aquellos que prestan servicios de alimentación, salud y otros relacionados con necesidades básicas. En palabras de la funcionaria: «Es momento de cerrar distintos giros mercantiles y suspender actividades, COVID-19 es la enfermedad y no hay vacuna que pueda evitar la transmisión, lo más importante es restringir la actividad pública» (MARCAClaro, 01/IV/20).

Por otra parte, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) implementó una línea telefónica gratuita para todas aquellas personas que deseen informarse respecto al coronavirus. Dicha estrategia fue nombrada simplemente como “Orientación Médica Telefónica y COVID-19”, y se puede hacer uso de ella marcando el número 800-2222-668. Mediante ésta, se pretende reducir la cantidad de personas en los diferentes hospitales públicos, principalmente por aquellas que, aunque presentan síntomas, no contrajeron la enfermedad.    

De igual manera, Andrés Manuel López Obrador aseveró en su conferencia de prensa matutina del día 01 de abril, que la principal prioridad del Gobierno Federal ahora es evitar la saturación del sistema de salud debido a un aumento en el número de contagios. Parece ser que el mandatario por fin entendió que, si no se actúa correctamente en esta fase de la pandemia, más adelante podría haber graves consecuencias para la población en general: «Lo que estamos buscando es que no se presente una situación de emergencia que nos sature los hospitales, es la famosa curva que se ha venido mostrando, de cómo es diferente. Que se aplane la curva, porque la experiencia en países donde se desbordó la epidemia saturó los hospitales. Entonces lo que se busca es que el crecimiento sea conducido y eso se puede evitar si no hay contagio» (MARCAClaro, 01/IV/20).

Pero no todas son noticias preocupantes, ya que el Gobierno de China donó a nuestro país un total de 50 mil pruebas de Covid-19 para ayudar al combate de la pandemia. Y no sólo eso, ya que además de las pruebas fueron enviados cinco respiradores artificiales. Vaya gesto de la nación asiática oriental en estos momentos de creciente incertidumbre que, a pesar de que con justificadas razones ya se extendió a lo largo del mundo, hay personas que aún se muestran cínicas e incrédulas ante su gravedad. De esto hablaré brevemente a continuación.    

Resulta que el humilde empresario, Ricardo Salinas Pliego, exhortó a sus trabajadores de Grupo Salinas a seguir laborando pese a la contingencia sanitaria provocada por el Covid-19. Terriblemente preocupado por la amenaza que representa esta emergencia a su modesta fortuna, el magnate argumentó que “México los necesita”, ya que los sectores en los cuales se desempeñan las filiales de sus empresas entran en las categorías que el Gobierno Federal tipifica como esenciales. Y claro, como millonario es lógico que se encuentre preocupado por la drástica reducción en sus ingresos, ¿O quién cree usted que se hará cargo de los cobros en Elektra? ¡Por Dios! Que alguien sea empático con la grave situación que en estos momentos aqueja sobremanera a este individuo. Sólo para que tenga una pequeña idea de su riqueza, basta con que sepa que de acuerdo con el ranking global de billionaires publicado por Forbes el año pasado, el amigazo del secretario de educación pública, Esteban Moctezuma Barragán, cuenta con una fortuna de 11,100 millones de dólares (y contando). 

No olvide que, con base en este mismo ranking, durante el 2018 su fortuna se duplicó, ya que creció un 97.2% hasta posicionarlo en el tercer lugar de la lista. Lo único que yo me pregunto es: ¿Cómo le hace este visionario para hacerse de todos esos billetes? Quizá la respuesta radique en que, tal y como otros magnates de este mismo tenor, el señor se ahorra millones en seguridad social que se niega a otorgarle a sus trabajadores. Un servidor se lo puede afirmar por experiencia propia, ya que trabajé todo un ciclo escolar impartiendo clases en su famosa escuela privada de nombre “Fundación Azteca”, ganando 70 honrados pesos por hora, y sin cotizar un sólo centavo a mi AFORE ya que los representantes del empresario acostumbran “poner a prueba” a sus empleados por tiempo indeterminado para después despedirlos con argumentos pueriles e inverosímiles.    

Ya para finalizar, tal parece que el fantasma de la amnesia social todavía causa estragos en la memoria colectiva de gran parte de la sociedad mexicana. Esta forma de manipulación de masas es la mejor arma política utilizada en este tiempo de crisis para que la oposición reaccionaria simule una indignación que muy en el fondo alberga intereses políticos perversos. La desesperación de esa gente que inocentemente visualiza una mejora anual radical de una herencia sexenal de despojos, despilfarros y privatizaciones, ahora pretende ser canalizada por esa misma oposición que años atrás la propició. Una contradicción en sí misma. 

Esto es lo verdaderamente peligroso, ya que esa supuesta indignación es falsamente utilizada para encauzar a conveniencia el malestar de aquel sector social que desconoce lo elemental de su historia política. Esto se ejemplifica muy bien con el saludo de AMLO hacia la madre del Chapo Guzmán, el cual fue etiquetado por esa oposición como “complicidad”. No dudo que, en unos días, al tabasqueño se le acuse de tener nexos con el narcotráfico. Lo interesante es el silencio que reinó en esa oportunista oposición ante verdaderos cómplices de la corrupción y el delito. Habría que preguntarle en dónde estaba cuando Andrés Granier Melo fue hallado culpable de los delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita y defraudación fiscal, o cuando a Tomás Yarrington le descubrieron vínculos con el exlíder del Cártel del Golfo y financiamientos por parte de Los Zetas, o cuando a Roberto Borge lo acusaron por corrupción y peculado, o cuando a Javier Duarte lo declararon culpable de enriquecimiento ilícito y delincuencia organizada por desviar más de 35,421 millones de pesos de recursos provenientes de partidas estatales y federales en el estado de Veracruz. No hubo alarmismos, ni exigencia de explicaciones, ni desgarre de vestiduras ¿Cierto? Porque sus intereses estaban bien protegidos con esa rancia “oposición” (si es que así se le puede llamar) que hoy desea regresar, y que si no es desenmascarada cuando aún hay tiempo, después será imposible de detener.

 

Gracias por su lectura. 

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Eros Ortega Ramos

Licenciado en Sociología por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana.
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