Psicología

De porqué las inseguridades en las relaciones generan tanta ansiedad

Sentir angustia por arruinar el amor por inseguridad es un sentimiento horrible.

“La desconfianza es la madre de la inseguridad. Aristófanes “  

Saber cómo manejar las inseguridades en las relaciones es algo con lo que nos enfrentamos a diario, algunas personas entablan verdaderas luchas consigo mismas por este motivo. Recientemente, alguien me expresaba sus temores por preocuparse mucho por cosas que aún ni habían pasado. Tenían relación con su historia de desengaños y frustraciones sentimentales y con alguien nuevo en su vida, y los miedos a volver a sufrir. Los pensamientos distorsionados suelen ser los encargados de jugar estas malas pasadas. Algo malo siempre parece gravitar a su alrededor, miedo al abandono o a ser desplazado por “alguien mejor”, son inseguridades que martirizan.

Sentir angustia por arruinar el amor por inseguridad es un sentimiento horrible. En esos momentos no solo se sufre por la preocupación, sino por preocuparse por la preocupación. Es un laberinto de emociones. La confianza parece algo difícil. No sabemos qué hacer con nuestros sentimientos.

Pero he aquí lo que yo te vengo a decir. En las relaciones la ansiedad puede sernos de gran ayuda. Antes de que pienses lo que no es, sigue leyendo. La ansiedad nos ayuda a mantenernos honestos sobre lo que pensamos y cómo nos sentimos. Como ocurre con todo aquello importante que requiere nuestra atención, lo mejor de nosotros mismos, un nivel de ansiedad siempre nos favorece. Conviene no ahogarla y sí dejarla que respire lo suficiente para que podamos entenderla y utilizarla. Cuando lo conseguirnos comprendemos, cómo nos mantiene seguros y protegiendo lo que más nos importa.

Las preocupaciones, como la de la persona que me consultó, generan ansiedad y si no las ponemos a nuestro favor, se vuelven, primero confusas y luego angustiosas. Cuando dejamos de entender la ansiedad como una preocupación legítima y razonable, se destapan los fantasmas de los pensamientos distorsionados, irreales y la preocupación desmedida. En estos casos, la ansiedad limita tu vida, hace tu mundo pequeño.

La clave es aclarar qué es una preocupación realista y qué no lo es.

En las relaciones con otras personas nos preocupamos por lo que nos importa. Cuando le damos un valor real a esta preocupación, cuando esta es el resultado de la empatía, del compromiso y del afecto, cuando en la base de esa relación está la confianza, es fácil entender que la ansiedad que nos producen algunas situaciones es bastante normal. Esto te pone en la mentalidad de trabajar con tu ansiedad, en vez de contrarrestarla.

Pero la ansiedad se puede convertir en irracional y, entonces, no tiene nada de inofensiva, ni constructiva. ¿Cómo lo sabemos? ¿Cómo sabemos si vivimos una experiencia de preocupación descabellada, inverosímil? En estos casos suele funcionar bien preguntarse ¿dónde está la evidencia de que tal o cual cosa sucederá? ¿Qué probabilidades hay de que eso a lo que se le da mil y una vueltas ocurra de verdad? La falta de evidencia delata el pensamiento irracional y la preocupación sin fundamento. La ansiedad irracional no significa que una situación no sea posible, significa que no es probable.

No posemos detener nuestros pensamientos o hacer que desaparezcan, pero podemos reemplazarlos con otros más razonables que puedan ayudar.

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Blas Ramón Rodríguez

Psicólogo. Especialista en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud, experto en intervención psicológica en Diversidad Funcional y Trastornos mentales, Master en psicología del trabajo, por las Universidades de Barcelona, Ramon Llull, San Jorge, UOC, de Las Palmas de Gran Canaria. Escritor y divulgador científico en diferentes medios de comunicación. El propósito de su actividad profesional, científica, divulgativa y literaria, es poner al alcance de cualquiera la psicología como elemento esencial para la mejora de la calidad de vida.
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