La incapacidad de distinguirlas podría llevarnos a reaccionar de manera inapropiada.

Blas Ramón Rodríguez.

A menudo, en cualquier lugar y por cualquier persona escuchamos el término depresión en las conversaciones. Pasamos por un mal momento y comentamos que nos sentimos deprimidos. Llegamos a casa después de un día estresante y comentamos a la familia que estamos deprimidos. Nuestras relaciones sentimentales pasan por un bache o se han roto definitivamente y creemos estar pasando una depresión.

Pero, en realidad, en la mayoría de estas experiencias y otras tantas, lo que estamos viviendo es una situación emocional de tristeza. Y la tristeza no es depresión, aunque los estados psicopatológicos de depresión contengan espacios de profunda tristeza. Este es el motivo por el cual, a menudo, nos cuesta diferenciar entre estos dos estados psicológicos.

Con frecuencia, la dificultad para diferenciarlos crea un problema significativo. Es decir, confundir tristeza y depresión puede llevar a descuidar una condición psicológica severa (depresión) y reaccionar exageradamente a un estado emocional más que normal, como es el de la tristeza. Cabe que recuerdes, la próxima vez que utilices el término depresión o lo escuches en cualquier conversación, que la depresión es un trastorno de salud mental que puede llegar a ser muy grave, que condiciona todos los aspectos de la vida de quien la padece.

Para evitar equívocos, quizá las siguientes definiciones ayuden a no confundirlas en una próxima ocasión.

¿Qué es la tristeza?

La tristeza es una emoción central, normal, un estado mental habitual a lo largo de toda nuestra vida. La desencadena cualquier evento adverso o mala experiencia. Nos ponemos tristes por algo específico. Este estado emocional, aunque puede alargarse en el tiempo (es sin duda la emoción más persistente), acaba por disiparse después de un tiempo o con la emergencia de otras emociones que reemplaza el evento hiriente que desencadenó la tristeza inicial. La tristeza es, en consecuencia, temporal. Todos experimentamos tristeza, probablemente más de una vez a lo largo de nuestras vidas. A menudo encontramos alivio llorando o mediante el desahogo de la conversación.

¿Qué es la depresión?

La depresión es un situación emocional y física anormal, que afecta la forma en que pensamos y sentimos acerca de cualquier cosa. A la depresión, a diferencia de la tristeza, no le hace falta un desencadenante específico, ni un sentido, ni un propósito para desarrollarse en una persona. En la depresión todo nuestro mundo se reduce al espacio de una cama, a las cuatro paredes donde nos sentimos seguros, incluso aunque tengamos una familia, un buen trabajo. La depresión contiene sentimientos de soledad y desesperanza, emociones de tristeza existencial, a veces endógena, angustia, malestar, desazón, trastornos del sueño, etc. La depresión no es una elección o un estado mental, es una enfermedad.

Quisiera que te quedaras con la idea de que no distinguir tristeza con depresión supone una confusión dañina. No es fácil diferenciarlos para personas poco familiarizadas o formadas sobre este tema. Pero siempre, cuando estemos ante alguien que nos dice estar deprimido, o sentimos en nosotros mismos una sensación de fatiga, de pérdida de energía, sentimientos de culpa o irritabilidad, y ganas de aislarse, que recomendemos o nos recomendemos a nosotros mismos, ser valorado por un especialista.

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