Psicología

De lo que somos capaces…

Hay dos formas de perder en la vida: viendo cómo se va lo que queremos y quedándonos estáticos ante lo que debemos hacer.

Lo contrario de la vida no es la muerte,
sino el desaprovechamiento.
Anxo Pérez

Hay dos formas de perder en la vida: viendo cómo se va lo que queremos y quedándonos estáticos ante lo que debemos hacer. Si bien la primera puede ser fruto de la torpeza, las malas decisiones o la casualidad, la segunda solo puede deberse a dos motivos: la irresponsabilidad o la cobardía.

Dicen los grandes pensadores que lo contrario de vivir no es morir, sino desperdiciar la vida. Y no les falta razón. Y es que la vida no solo se desaprovecha cada vez que algo real y visible pasa ante nuestros ojos y no lo tomamos, o cuando dejamos caer algo que estaba en nuestras manos. La vida se desaprovecha mucho más cada vez que un sueño atraviesa nuestro corazón y lo dejamos escapar.

Aquello que no es pero que podría llegar a ser también nos pertenece.  

Si al día de hoy aún no hemos logrado materializar algunos de nuestros sueños, es muy probable que se deba a alguno de los siguientes motivos:

  1. No pensamos en grande.
  2. Seguimos esperando el momento perfecto.
  3. No nos hemos despertado

Empecemos por el principio:

Pensemos en grande

Imaginemos que estás en una isla paradisiaca donde para alimentarnos solo tenemos dos árboles. El primero es grande, frondoso, colorido, y produce unos frutos jugosos y de muy buen tamaño; el segundo, por su parte, es pequeño, apenas tiene hojas y sus frutos carecen de brillo. ¿De qué árbol comeríamos?

En la vida ocurre algo parecido. El primer freno en el camino hacia nuestras metas es que no nos creemos que esta vida nos lleva de la mano para el éxito. No vemos más que los árboles pequeños.

Cuando imaginamos el futuro solemos hacerlo a la baja: No pensamos que podamos ser el próximo Trump, Messi o Fonseca. Creemos que esas plazas solo están reservadas a algunos y que, desde luego, no somos uno de ellos. 

Esto no quiere decir que para llegar a lo más alto haya que ser rico, poderoso o afamado, o que sea más valioso aparecer en la revista Times que ser un estupendo padre de familia, la meta de cada uno, cada uno la decide. Ni siquiera que debamos alcanzar la cima. Quiere decir que más allá de los talentos o los dones, los grandes sueños acaban cayendo en manos de quienes osan mirar a la vida sin complejos y sin miedo, de frente y a riesgo de todo:  si queremos algo, empecemos por sentir que estamos trabajando para obtenerlo.

Dejemos de esperar al momento perfecto

Cero excusas,  ¡Alto! No hay una sola aventura digna que comience con el miedo por delante. Si esperamos a que las cosas surjan solas, ya podemos empezar a jugar ajedrez, porque jamás ocurrirá. Así que, si quieres que algo suceda, nos toca adelantarnos. Ningún sueño se materializa estando en pijama.

No se trata de hacer las cosas de cualquier manera o de dar más importancia a la cantidad que a la calidad, sino de recordar que para llegar a dominar una materia es preciso pasar primero por las categorías propias de cualquier evolución y para eso debemos restarnos importancia, dársela a nuestro sueño y avanzar con humildad. 

Si nos preocupa más hacerlo bien que simplemente hacer lo que amamos, entonces no habla nuestro corazón, habla nuestro orgullo. Nuestro ego. Ese que cree que para ser digno de valoración y amor se necesita acertar.

Y aquí está la clave: aunque suene doloroso, el miedo al fracaso no es otra cosa que el resultado de creernos demasiado importantes. 

Si miramos a alrededor, descubriremos que las personas más valientes suelen ser personas humildes, de ojos brillantes y alma sencilla. Es raro ver a una persona arrogante y altanera arriesgar, tiene demasiado que perder. La persona humilde, por su parte, no siente que su amor propio esté en juego. Solo ve la oportunidad en dos formatos: o me lanzo tras ella porque es lo que amo y la disfruto, o me la pierdo.

No nos hemos despertado

Respondamos a esta pregunta con honestidad: ¿Cuándo fue la última vez que fracasamos de verdad? Y no nos referimos a algo que no salió como esperábamos, eso a todos nos pasa cada día. Me refiero a un golpe de los de verdad, a una decepción con todas las de la ley. Preguntémonos. ¿Cuándo fue la última vez que pusimos toda nuestra alma en algo como para que no lograrlo o perderlo nos pudiera romper por dentro?, solo ante la duda ya hemos respondido

Mucha gente quiere irse al cementerio con un 0% en errores, y eso, en idioma vital, es igual a irse con un 0% de vida. Si muchas veces no alcanzamos nuestras metas no es porque no hayamos logrado acertar con la tecla, es porque no hemos tocado lo suficiente. Todos tenemos un porcentaje y rara vez es cero. ¡Fracasemos más! ¡Estréllemonos más!  Salvo algunos superdotados, algunos afortunados y algunos enchufados, lo normal es que el pórtico de la gloria se atraviese con unos cuantos moretones y todo desarmados.

“Multiplica tu tasa de errores” Sergio Fernández.

“Todo acierto es igual a la suma de muchos errores”.

Si somos esas personas que, a pesar de nuestro bagaje, vivimos a pleno corazón, ya habremos comprobado algo. Y es que muchos de los sueños, a pesar de ser hermosos, tienen fecha de caducidad, y que o los coges por los cachos cuando pasan o no lo vuelves a intentar.

Por eso, si hoy tenemos la suerte de tener una ilusión por delante capaz de dar sentido a toda nuestra vida, no la ignoremos. No la escondamos bajo la alfombra del miedo a fracasar, no la dejemos ni un solo centímetro por debajo de la opinión de los demás y, sobre todo, no la dejemos para otro día. No hagamos nada de eso, porque es posible que no se vuelva a presentar.

Y si, por el contrario, aquel sueño quedó atrás y no se puede recuperar, no desesperemos, otro aparecerá. Solo recordemos la estrategia: pensar en grande, lanzarse con lo que tengamos y atreverse a fracasar. Aceptemos que hay ilusiones perdidas, sí, pero también que aún quedan muchas por alcanzar.

Podemos perder un momento, pero nunca podemos perder la capacidad más hermosa del mundo: La capacidad de hacer realidad nuestros sueños.

“Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad” Antoine De Saint Exupéry

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Armando Colmenares

Abogado litigante y profesor universitario. Eternamente irreverente, coach motivacional. Creyente del empoderamiento. Autor del blog matkubblog.wordPress.com.
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