Psicología

De la adicción y el trastorno mental

Entre la adicción y el trastorno mental existe una concurrencia inevitable. Se produce una comorbilidad (se producen ambas situaciones en una misma persona casi al mismo tiempo), donde a veces una situación precede a la otra. Las adicciones pueden provocar diferentes tipos de trastornos mentales severos y graves. Las personas que padecen determinados tipos de trastornos mental suelen ser muy proclives al abuso de sustancias tóxicas. 

La asociación e interrelación entre ambos trastornos supone un riesgo enorme de agravamiento de una como de la otra, o de ambas. Esta influencia no solo dificulta el diagnóstico de trastorno del paciente, sino y, sobre todo, su tratamiento. La influencia de las cogniciones y comportamientos de dependencia hacen que la adicción, en sí misma, sea una enfermedad mental, porque cambia la jerarquía de las relaciones mentales al priorizar la obtención y el consumo de la droga en cuestión. 

Los comportamientos compulsivos que se generan a partir de estos cambios en las sustancias y estructuras cerebrales, especialmente con el consumo de sustancias que generan desajustes a corto plazo, como la cocaína, la heroína o el alcohol (los deterioros mentales fruto del consumo de opiáceos y las cientos de sustancias dañinas añadidas al tabaco tienen un recorrido mayor y sus efectos destructores los encontramos en un plazo de tiempo mayor) producen incapacidad para el control de los impulsos semejante al de algunos trastornos mentales. Diferentes estudios corroboran el hecho incuestionable de que los toxicómanos tienen más del doble de probabilidades de padecer un deterioro mental grave que el resto de la población.

Los episodios psicóticos son una constante entre quienes sufren de esta comorbilidad.  Ansiedad patológica y depresión son, igualmente constantes en la vida de estas personas. La vulnerabilidad genética y emocional interviene como otro de los factores decisivos en el hábito de consumo, de igual manera que lo es el estrés, los abusos traumáticos y las secuelas de los hechos postraumáticos. Pero de todos, es la exposición temprana al consumo de drogas, en la adolescencia o en la adultez joven, el factor más decisivo para padecer algún tipo de trastorno mental. 

Durante mi trabajo para los servicios de Rehabilitación del Departamento de Justicias de la Generalitat de Catalunya, tuve tiempo y ejemplos para observar este deterioro entre la población interna en la prisión Modelo de Barcelona, condenado por delitos relacionados con sus problemas de adicción, especialmente a la heroína (pandemia de los años 80 del siglo XX). Muchos de aquellos jóvenes presentaban un amplio abanico de trastornos producidos por el uso de sustancias o agravados por este, y que iban desde episodios paranoicos hasta esquizofrenias con alucinaciones visuales y auditivas. El riesgo de exclusión social, los trastornos del desarrollo provocan, igualmente, deterioro de determinadas áreas cerebrales que facilitan las conductas disruptivas de consumo. Algunos de los niños con los que también trabajé después, acabaron teniendo problemas con las drogas y con la justicia.

Afortunadamente muchos de esos niños y algunos de aquellos internos, consiguieron superar esas etapas en sus vidas donde todo parecía predestinado a la catástrofe, a la ruina en la que sumerge la droga a los más vulnerables. El abordaje terapéutico integral de la comorbilidad ha supuesto notables avances en el control de las distintas variables que afectan a estas situaciones de trastorno mental, en base a un estudio más profundo de la personalidad y las variables socioeconómicas de los afectados.

Comparte tus comentarios

Blas Ramón Rodríguez

Psicólogo. Especialista en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud, experto en intervención psicológica en Diversidad Funcional y Trastornos mentales, Master en psicología del trabajo, por las Universidades de Barcelona, Ramon Llull, San Jorge, UOC, de Las Palmas de Gran Canaria. Escritor y divulgador científico en diferentes medios de comunicación. El propósito de su actividad profesional, científica, divulgativa y literaria, es poner al alcance de cualquiera la psicología como elemento esencial para la mejora de la calidad de vida.
Botón volver arriba