Si bien el ayuntamiento de Cancún pudo mediar en el problema interno de la compañía ‘Inteligencia México’, la encargada de recoger la basura de la ciudad, y desde el pasado lunes se normalizó el servicio urbano, el conflicto evidenció tanto la inoperatividad de la empresa como las abusivas cláusulas de la concesión otorgada a ésta en el trienio anterior.

Podría alegarse que el cúmulo de basura que generó el impacto del huracán Delta fue extraordinario y que ello originó la crisis, pero el problema -uno de ellos, pues tiene varios- viene de mucho más atrás y tiene que ver no sólo con el abuso hacia sus trabajadores, lo que detonó el paro laboral, sino también con corruptelas de la empresa denunciadas por los propios empleados.

El paro laboral en demanda de sus derechos hizo que, por unos días, la comuna se encargara del servicio de limpia y abrió la puerta para retirar la concesión a la empresa mediante un juicio de lesividad, opción de la que dispone para revertir la concesión otorgada por la administración anterior, la de Remberto Estrada, por causar perjuicios a la ciudad.

El manejo de la basura deja ganancias fabulosas y ante el rumor de un juicio de lesividad, la empresa filtró que podría demandar a la comuna por miles de millones de pesos con base en cláusulas de la propia concesión, las que fueron avaladas por la pasada legislatura: un  candado perfecto. Con todo, ir a los tribunales es muy tentador en tiempos electorales.

El problema sanitario exhibió asimismo la poca visión o, mejor, la venalidad de los regidores del trienio anterior y de los diputados de la XV Legislatura que dieron paso a tan turbia concesión. El conflicto no está resuelto ni de lejos, pues ‘Inteligencia México’ no tiene los vehículos necesarios para captar las más de mil 300 toneladas de basura que día a día genera Cancún. Es cosa de tiempo.

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