Hay días en los que todo se te hace más grande de lo que en un principio imaginabas, hasta el punto de llegar a situaciones inesperadas por la acumulación de pequeñas cosas que hacen que explotes en un momento determinado.

Algo no va bien

En el libro Sí quiero, casarme conmigo hablo de trastornos, como el de la ansiedad, que es provocado por la divergencia entre el pensamiento y la acción. Pero no conviene olvidar que existe un paso previo a ello. Éste consiste en conocer las sensaciones y reacciones de tu cuerpo, siendo consciente de porqué están allí en ese preciso momento.

Tener el control y el dominio de las emociones es básico, y aunque todo esto puede llegar a ser sencillo, una vez has interiorizado ciertas pautas, no es extraño que el proceso haya requerido la ayuda previa de un especialista.

Algunos consejos para la detección

Puede ser que todavía no domines a la perfección tu estado emocional (rabia, dolor, tristeza…) incluso podría ser que no supieras definir tu estado de ánimo en un momento dado, ni tan siquiera determinar por qué te sientes de aquella manera.
Si sabemos que los pensamientos – emociones – conductas son tres aspectos que están interrelacionados, significa que la manera en que te sientes depende de lo que ha pasado y de la interpretación que de lo ocurrido.

Por tanto, a la mínima que notes una sensación desagradable, tienes que saber que existe una emoción negativa que te la ha provocado. La única manera de cambiar de estado es entender y tomar consciencia de la aparición de dicha emoción. Así que si esto te ocurre a ti, párate a pensar en:

– Qué tipo de conducta, comentario o situación acaba de ocurrir que no te ha gustado.
– Si lo que estás haciendo en aquel momento es lo que realmente quieres hacer.
– Si has dicho o te has comportado de manera divergente a lo que piensas o sientes.

Normalmente analizando las acciones en una franja de tiempo de minutos u horas atrás es suficiente para determinar el motivo de la sensación que estás experimentando. Ahora bien, cuando el malestar perdura con los días y no eres capaz de determinar la razón de éste ni de cambiarlo, significa que posiblemente la emoción que lo está provocando no es reciente sino que es muy probable que esté asociada a situaciones dolorosas del pasado que todavía no has podido desvincular en el momento presente.

Si ello te ocurre a ti, no dejes que el malestar se apodere de cada uno de tus días. Pide consejo a un especialista para que pueda ayudarte a encontrar el equilibrio y el bienestar que necesitas.

Katia Guzmán; Psicóloga & Coach personal
Escritora del libro “Sí quiero, casarme conmigo” www.katiaguzman.com

Para información acerca de mis consultas privadas, podéis contactar conmigo a través de:

info@katiaguzman.com
Facebook: Katiaguzman.psicologa
Instagram: Katiaguzman.psicologa

Comparte tus comentarios