Tras conocerse este domingo que el Comité Olímpico Internacional aplazará los Juegos Olímpicos (24 de julio al 9 de agosto) y Paralímpicos (25 de agosto al 6 de septiembre) del próximo verano en Tokio y se conocerá la nueva fecha en un mes, se barajan tres posibles escenarios desde el comité organizador de Tokyo 2020, el COI y el Gobierno japonés, tras la crisis mundial del coronavirus.

Retrasarlos a octubre de 2020: una solución a medias

Canceladas las competencias clasificatorias, otra de las soluciones que baraja el COI es retrasar los Juegos hasta octubre para que se pudieran celebrar en otras fechas los torneos preolímpicos y que los deportistas lograran sus plazas. Pero esta solución cuenta con varios problemas: la duda de si la crisis del coronavirus estará superada a nivel global para entonces y encontrar fechas adecuadas tanto para esos torneos clasificatorios como para los Juegos Paralímpicos.

Aplazarlos hasta 2021: Da margen para volver a la normalidad

La mayoría de los partidarios de un aplazamiento se inclinan por el verano de 2021. Un año de margen quitaría presión a los deportistas que han visto arruinada su preparación; daría tiempo a disputarse los torneos de clasificación pendientes, y no es un horizonte tan lejano como para dejar sin sus Juegos a deportistas para los que Tokio van a ser los últimos. Presenta el inconveniente de que es un año donde numerosas modalidades tienen fijados sus Mundiales.

Aplazarlos hasta 2022: Juegos más seguros y con mejor calendario

Dado que el problema real para la celebración de los Juegos Olímpicos no es la situación en Japón sino la internacional, retrasarlos dos años implicaría dar más tiempo al control mundial del COVID-19 e, incluso, a lograr una vacuna, muy difícil en menos plazo. Así, no habría mayor problema en cuanto a movimiento de público. Se podrían reprogramar preolímpicos y, además, el verano de 2022 está libre de grandes competencias, porque el Mundial de Fútbol en Qatar es en otoño.

Comparte tus comentarios