La falta de canales para el suministro de materias primas para la elaboración de fentanilo y otras drogas sintéticas (procedentes de China) no es el único problema que enfrentarán los cárteles de la droga durante el tiempo que dure la crisis por coronavirus.

La pandemia representa una presión para los grupos criminales ya que les impone obstáculos que no habían enfrentado antes, uno de ellos es que su pilar para traficar droga, los aviones, ahora puede ser más detectables que nunca.

Un análisis de la organización Insight Crime señala que el coronavirus se convirtió ahora en el gran enemigo de los cárteles mexicanos, en específico para el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) de Nemesio Oseguera Cervantes y para la Unión Tepito. El primero porque mueve sus mercancías a través de aviones y, el segundo, porque ante la crisis en China no hay embarcaciones que puedan mover drogas o la mercancía pirata que distribuyen en toda la Ciudad de México.

El bloqueo global debido al coronavirus parece estar afectando igualmente a las economías legales e ilegales, pero es probable que los problemas de la cadena de suministro de La Unión de Tepito y el CJNG sean sólo el comienzo”, indica el análisis.

Advierte que esta situación durará varios meses y será una verdadera prueba de fuego para las estructuras de estas dos organizaciones criminales, de las que al menos en el caso del CJNG se sabe que está endeble ante una presunta enfermedad del Mencho y el encarcelamiento en Estados Unidos de dos de sus hijos.

Por otro lado, con la mayoría de los aviones en tierra, los vuelos que transportan droga son más fáciles de rastrear.

“Al igual que las empresas legítimas, grandes grupos como el CJNG, que operan en grandes áreas del territorio y en múltiples economías criminales, no tendrán una mayor capacidad para resistir la desaceleración económica causada por el coronavirus”, advierte la organización.

Mientras que La Unión Tepito ha pasado por un proceso de fragmentación en el que varios de sus cabecillas como Roberto Mollado Esparza, alias “El Betito” han sido detenidos o abatidos, además de que al operar en una zona geográfica muy definida, en este momento tiene pocas opciones para diversificarse.

Según documentos oficiales, desde 2010 la Unión Tepito es el gran director de una orquesta de comerciantes y mafiosos que hacen posible la llegada de productos hechos en China hasta los locales del centro de la capital de México. Una de esas células son Los Marcopolos, que no hablan inglés ni mandarín, pero que conocen China como su propia mano.

Esta célula negocia la mercancía apócrifa y la manda en contenedores que atraviesan el mundo por mar. Según reportes oficiales, los productos llegan usualmente a la zona libre de impuestos de Belice y cruza la frontera sur hasta México, sin sellos de la Secretaría de Hacienda. Al pisar suelo mexicano, llenan los tráileres de la Unión Tepito y los envían a la capital del país por tierra. Todo se descarga en bodegas y la operación China-Tepito cierra otro capítulo.

En las últimas semanas, la célula delictiva se ha quedado sin viajar a China, por el confinamiento al que los ha obligado el COVID-19. Esto ha dejado los negocios desabastecidos y sin rutas alternativas de suministro.

La portavoz de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), Katherine Pfaff, aseguró al semanario Río Doce que están rastreando si el brote de coronavirus está afectando los mercados de drogas ilícitas, pero aún es pronto para dar un panorama más amplio.

“La DEA continúa monitoreando estas cosas. Pasará algún tiempo hasta que tengamos una mejor idea de si la emergencia de salud ha afectado o no al tráfico de drogas”, señaló.

Sin embargo, de acuerdo con el análisis de Insight Crime, los grupos criminales no son nada si no pueden encontrar oportunidades en una crisis. En Honduras, después de que el gobierno cerró las fronteras debido al virus, los traficantes de personas, conocidos como “coyotes”, aumentaron sus precios para ayudar a la gente y al contrabando a entrar o salir ilegalmente del país.

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