Ya sea estando de vacaciones en la playa o caminando diariamente de casa al trabajo, nuestra piel se encuentra en constante exposición a la radiación ultravioleta, lo cual puede provocarnos graves enfermedades. A pesar de ello y especialmente durante las épocas más calurosas del año, solemos exponernos de manera negligente a los rayos UV. Es por ello que a continuación presentaremos algunas recomendaciones de especialistas que servirán para preservarnos de los daños causados por el sol: 

Evitar ciertos horarios

Si bien la exposición a los rayos UV no es aconsejable en ningún momento del día, es preciso tener en cuenta que las peores horas para hacerlo es entre las 11 y las 16 horas. Durante este período, la intensidad es mucho más potente y por ende sufrimos mayor riesgo de insolación o quemaduras.

Utilizar indumentaria adecuada

La ropa es la primera y más efectiva forma de protegernos del sol, dado que es la primera línea de defensa contra la radiación ultravioleta. Por este motivo, utilizar la indumentaria adecuada es clave para cuidar nuestra piel. Hoy en día, podemos encontrar prendas con filtro UV a excelentes precios en tiendas online, especialmente durante fechas especiales como el hot sale México. Además, debemos tener en cuenta la importancia de usar sombrero o gorra, y lentes de sol con protección. 

No exponer a los más pequeños

En cuanto a los bebés y niños más pequeños, lo ideal es mantenerlos siempre a la sombra y con la ropa apropiada. En caso de que tengan que pasar algún tiempo al sol, es sumamente importante colocarles un protector solar con un factor suficientemente alto, de 40 en adelante. 

Ponerse bloqueador solar

Los protectores solares son una de las herramientas más efectivas contra los rayos UV; utilizar un bloqueador de amplio espectro, con filtros UVB-UVA y un factor de protección (FPS) mayor o igual a 30, es elemental para evitar enfermedades en la piel. Para que éste actúe como corresponde, debemos colocarlo 30 minutos antes de la exposición al sol y renovarlo cada dos horas o cada vez que nos metamos al agua. 

Beber mucho líquido

Durante la primavera y el verano, es preciso prestar más atención a los cuidados de nuestra piel. Una de las claves para ello es beber mucho líquido -al menos 2 o 3 litros de agua por día- y aumentar el consumo de frutas y verduras dado que son importantes proveedores de líquido para nuestro cuerpo. 

Hidratar la piel

Además de los cuidados previos a la exposición a los rayos, es sumamente importante mantener la piel hidratada una vez que el sol se ha ido. Ponernos una buena crema luego de tomar algo de sol, nos ayudará a cuidarnos y a obtener un mejor bronceado.

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