Psicología

Con quien no

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Antes de que te diagnostiques con depresión o baja autoestima, primero asegúrate de no estar rodeado de idiotas.» Sigmund Freud 

Puede resultar un poco radical, lo sé. Pero con esta cansina insistencia que nos hace pensar que todo lo podemos solucionar queriendo, o cambiando de actitud, o poniéndonos unas gafas rosas, parece que siempre somos culpables o responsables de cómo nos sentimos … No es así. 

La vida es algo mucho más complejo de lo que estas sugerencias simplonas quieren hacernos pensar. Por supuesto que, en algunos momentos van a ser esenciales nuestras actitudes, nuestra fuerza de voluntad o ver el lado positivo de las cosas. Pero esto, en otras ocasiones, no es suficiente.

Recuerda todas las veces que dejaste que el comportamiento de alguien te desanimara y afectase tus sentimientos ¿Cuántas veces has permitido que otra persona te hiciese sentir mal, y pensaste que eras tú, el origen del problema? No era así. Pero hay personas expertas en conseguir que lo pienses. Puede ser tu pareja, alguien de tu familia, tu jefe o un compañero de trabajo. Su impacto en nosotros puede ser catastrófico. 

A algunas personas se nos enseña a respetar a los demás, los turnos de palabra, las opiniones de otros y a nunca menospreciar ni intimidar a los demás. Se nos educa en la empatía y en tener en cuenta los sentimientos de quienes nos rodean. A expresar nuestra opinión de forma calmada y tranquila.

Pero esto no ocurre con otras personas, que nos hacen sentir estúpidos y crédulos por ser buena gente. Parece como si viesen esta cualidad como un defecto. Con su actitud y forma de comportarse, pueden llegar a lograr que nos cuestionemos a nosotros mismos y a nuestros principios. Esto nos puede llevar a problemas de autoestima, fatiga, desesperanza, estrés, tristeza e, incluso, depresión. 

¿Cómo podemos ayudarnos?

Este tipo de personas pueden encontrarse en todas partes: en tu escuela, entre tus amigos más cercanos, se tu pareja emocional o un miembro de la familia. Te propongo dos acciones para mitigar el impacto de estas personas en tu vida.

El primero es ser honestos con nosotros mismos y tratar de ver a las personas tal como son,   no una imagen imagen idealizada de ellas. Tomar medidas es el segundo paso. Reconocer a quién debemos apartar de nuestra vida o, al menos, con quien minimizar nuestro contacto, es imprescindible para comenzar a recuperar el control sobre nuestras emociones.

En ocasiones, como he comentado más arriba, vas a necesitar apoyo psicológico, para llevar a cabo lo que te propongo. La madeja en la que nos podemos haber enredado no es sencilla de desenmadejar. Y podemos tener la tentación de “adaptarnos” a ella, a pesar de sus consecuencias negativas.

 

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Leocadio Martín Borges

Psicólogo, Experto y Master en Drogodependencias por la Universidad de La Laguna. En la actualidad publica semanalmente en Diario de Avisos en el espacio Cámbiate Psicología para Entendernos. Desde su pagina CÁMBIATE llega a seguidores de todo el mundo proponiendo la psicología como una herramienta esencial de conocimiento y de evolución personal.
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