Gobernar dentro de un régimen democrático sería mucho más, fácil si no hubiera que ganar constantemente elecciones.» Georges Clemenceau 

Con el proceso electoral federal en curso y a menos de dos años de que inicie el que concluirá con la elección de un nuevo gobernador de Quintana Roo, todos los temas de la administración pública tienden a politizarse de manera exacerbada, pero también en estas coyunturas los actores que se disputan el poder suelen asumir con mayor protagonismo el papel revisor y de co gobierno que debieran ejercer de manera permanente. Lo anterior es importante, pues será en este contexto que deberá analizarse el cuarto informe de gobierno y la aprobación de las cuentas públicas en los siguientes días.

La revisión a lo alcanzado desde el gobierno y los –muchos- pendientes que existen permiten modificar los planes que no funcionen, afinar la estrategia que es fallida  y corregir las malas acciones realizadas, existiendo incluso la posibilidad de reconocer que hay una mala conducción, ante lo cual puede recomendarse la sustitución de funcionarios, pero antes de ello, los legisladores deben ser capaces de analizar los informes presentados y los documentos de las cuentas públicas, a la luz de los objetivos planteados, tanto en los programas como en el plan estatal de desarrollo, para poder determinar los avances o retrocesos reales.

Por ejemplo, si un gobierno informa que construyó kilómetros de carreteras, hay que revisar qué objetivo se planteó la administración en ese rubro para saber el avance real y calcular, con base en el tiempo restante, el cumplimiento que se alcanzará. Eso es hacer un análisis racional, más allá de calificativos o descalificaciones; pero además porque en las comparecencias de gobierno los titulares de cada área suelen acudir al Legislativo a decir lo que quieren y a aguantar regaños sobre lo mucho o poco que se hace, sin ir al fondo del tema. Y luego de eso, todo sigue igual hasta el siguiente año.

A dos semanas de presentado el IV informe de gobierno de Carlos Joaquín González, la XVI Legislatura deberá llamar a comparecer a los secretarios de gabinete cuyas áreas considere deben ampliar la información presentada. Es ahora cuando hay que hacer efectivo el contrapeso al poder, es en esta etapa cuando debe mostrarse verdadero profesionalismo en el trabajo legislativo, en la representación ciudadana. Las comparecencias no son, ni deben ser, “pasarelas” políticas, como tampoco escenarios de escarnio. Las fracciones parlamentarias ofrecieron, el día de la presentación, colaboración y “altura de miras” para lograr la recuperación económica, pero eso no se logra si no se corrige lo necesario. A menos claro, que “todo esté bien”, y que pretextando la independencia de poderes, se “voltee la cara” hacia otro lado.

Ahora bien, el contexto inicial se planteó porque no faltará quien vea también las comparecencias como el escenario ideal para iniciar una precampaña electoral, que lance incendiarios discursos (como ocurrió en el informe) desestimando todo esfuerzo, y reprobando la acción pública, sin aportar siquiera un diagnóstico mínimo. Si no se ha combatido con suficiencia la pobreza y se llama al secretario del ramo, es importante analizar, además del informe, lo que dicen los organismos nacionales e internacionales sobre la pobreza, lo mismo con la seguridad o el desarrollo económico. Co gobierno, señores y señoras diputados y diputadas.

Por cierto, por estos días también deberá iniciar el análisis de las cuentas públicas de 2019 y en esa tarea también deberá realizarse no sólo el resultado de los gastos en los ayuntamientos y administración pública estatal, sino que también habrá que “revisar al revisor”, tarea por cierto postergada por la XVI Legislatura. Es ahora cuando hay que recordarles a los de la coalición “Juntos Haremos Historia” que prometieron en campaña sustituciones en la Fiscalía General del Estado y la Auditoría Superior del Estado. No basta pues quejarse, hay que dar pasos en firme para cumplir, antes que ir a campaña a pedir de nuevo el voto.

COMENTARIO MORBOSO 

A propósito de las comparecencias, el presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política (Jugocopo), Gustavo Miranda García, afirmó que los primeros en ser llamados serán las titulares de Salud y Turismo, Alejandra Aguirre Crespo y Marisol Vanegas Pérez. Curioso, pero desde los tiempos de la XV Legislatura ambas fueron consideradas el “eslabón débil” del gabinete y se especuló su salida. Ahora, la pandemia les cayó como “anillo al dedo”, parafraseando al “filósofo de Macuspana”, y el encargo se les ha alargado. Sí es importante saber la dinámica de recuperación, pero al Legislativo van a informar sobre lo ya hecho, no lo que van a hacer…y ahí, por lo menos Turismo sale perdiendo.

En materia de seguridad, tanto el titular de la Secretaría como el de la Fiscalía General del Estado, Alberto Capella Ibarra y Óscar Montes de Oca Rosales, respectivamente, irán al Legislativo pero no como comparecencias, pero ahí es donde se requerirá verdadero profesionalismo y entereza, sobre todo porque el gobernador Joaquín González ya ratificó de facto al “rambo de Tijuana” y al llegado de la ciudad de México ni siquiera lo han obligado a desaparecer a su evidenciada doble nómina de policías ministeriales –en este último caso y por ser órgano autónomo, la decisión es de los diputados-; luego entonces, lo ya expresado, es ahora cuando se demuestra la capacidad para la toma de decisiones, para ejercer el gobierno, donde se muestra la valía para ir en pos del sufragio en 2021 y 2022, porque el discurso aguanta todo, pero la realidad nos muestra que, tratándose de gobierno, no importa el partido, todos resultan iguales; así se observa desde aquí, A Tiro de Piedra. Nos leemos en la próxima.

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