Raúl Caraveo Toledo

Colosio 23 años de fallida imagen

¿Realmente nos hemos preguntado quien fue Luis Donaldo Colosio Murrieta? Éste 23 de marzo se cumplió 23  años de su asesinato en Lomas Taurinas de Baja California. Diputado, senador, Presidente del PRI, Secretario de Desarrollo Social y candidato presidencial por obra y gracia del dedazo de Carlos Salinas de Gortari.

Históricamente  no fue un buen candidato –entendido esto en la realpolitik mexicana- ni siquiera fue buen diputado o senador, menos dirigente nacional del PRI; su realce nacional en la historia de México proviene de ser víctima del mismo sistema que lo encumbró a –casi- el punto máximo.

El único discurso brillante que hizo para la época (6 de marzo de 1994) es el mismo que se reproduce de él (en el que supuestamente rompe con el grupo que lo postulo) es más o menos una buena pieza de oratoria adaptada a la realidad mexicana pero plagiado, no es en las partes más importantes original.

El asesinato de Colosio es quizá el momento culminante del fin de un modelo de desarrollo económico por otro, desde lo político. Eso únicamente puede ser el ascenso de la clase gobernante más dogmática en el liberalismo económico que sienta sus reales poderes en las estructuras más importantes de la sociedad, que aún mantienen el control con mucha dificultad, en crisis permanente.

La historia ya juzgó a los autores intelectuales del asesinato y es una verdad del dominio público, sin embargo se sigue considerando una pieza importante ideológicamente, sin serlo, quieren seguir conservándolo como un símbolo, cosa que no entiendo.

No entiendo porque puede ser un símbolo o un ideólogo importante, no tiene ninguna sustancia. Su vida pagó los errores de tacto político que él mismo cometió;  no puede ser bandera ni fundamento más que para ejemplificar la traición al más alto nivel de la política a la mexicana, inconcebiblemente le han hecho honores con la nomenclatura de calles, avenidas, colonias, en fin, una serie de conductas fuera de toda lógica. Surrealismo puro.

Representa una gran pena y vergüenza, un magnicidio desde el punto de vista que se le asesina en plena campaña públicamente a balazos y siendo del partido mayoritario, es decir con todas las posibilidades de ser Presidente de México, solo eso. Representa el regreso al México bárbaro donde las traiciones e infidelidades se pagaban con la vida, la larga serie de asesinatos de presidentes, vicepresidentes, caudillos, etc.

Mientras no superemos los traumas dogmáticos que nos imponen liderazgos del siglo pasado nuestro país no va a avanzar.

Colosio no fue para nada un gran transformador político como Lázaro Cárdenas o Jesús Reyes Heroles; no hay punto de comparación y me preocupa mucho que un ex Rector de la máxima casa de estudios, la UNAM, José Narro Robles haya expresado la anterior comparación.

Narro Robles fue el encargado del discurso oficial en el aniversario luctuoso por instrucciones del Presidente Enrique Peña Nieto, con un deslavado desorden de ideas que dibujan otro país, lamento decirlo pero el difunto en nada colaboro si no más como una anécdota macabra.

Y si esas fueron las palabras de quien habló en representación del Estado Mexicano puede servirnos de principio para explicarnos cómo nos encontramos hoy a 23 años de diferencia.

Gracias por su lectura

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Raúl Caraveo Toledo

Raúl Caraveo Toledo es licenciado en ciencia política por la UAM, ex catedrático de las Facultades de Psicología y de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, ha sido analista de estudios económicos de PEMEX y Consejero electoral del IFE-INE de Quintana Roo de 2005 a 2015, ex asesor de la XIII legislatura de Quintana Roo, Conalep Quintana Roo, escribe para www.sdpnoticias.com www.gobernantes.com www.revistadigitalqr.com.mx www.todoincluidolarevista.com www.tmj.mx www.laprensaus.com www.eldianewschicago.com
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