A Agapito y Marthy, por su nueva dicha

Antes de ir a otros temas y aunque suene tardía, El Escriba alza hoy su voz a la mitad del foro a la manera del López Velarde que imita, para exigir que a partir de hoy Nicolás Alvarado, ex titular de TV-UNAM, deje de llamarse como se llama. Sí, eso, que se le diga Jelipe o Elviro, lo mismo da, pero que no ensucie tan distinguido nombre. El zafio ensució el adagio que dice: “No existe Nicolás idiota”, y si demorada, esta será su condena.

Verdad bolchevique es que Nicolás II de Rusia no brillaba por su talla intelectual, que no era ejemplo de talento, pero pese a todo dio batalla a don Vladímir Ilich Lenin, lo que no es poca cosa; o que el asceta  Nicolás Tolentino, santo allá por 1400, estuviera siempre con expresión de lelo (éxtasis) y hablara raras lenguas, pero cualquiera de ellos tenía en alta estima la máxima latina: Draco dormiens nunquam titilandus.

En honor al buen entendimiento, va en español: “Al dragón dormido no le hagas cosquillas” o “Al tigre no le rasques los…” En fin, la idea se entendió. Bueno, el caso es que el ex director de la televisión universitaria, el que luce como si su sastre fuera Fernando del Paso, ese pues, con la borrasca de improperios que le han caído por meterse con Juanga,  por muchos días no habrá de ver luz en toda su casa…

¿Pero qué necesidad, para qué tanta torpeza…? De seguro el ex Nicolás quiso treparse a la ola publicitaria generada por la muerte del cantante y, sin paja para atenuar el golpe, se lanzó a los memes del internet, donde aparece hasta como socio de don Donald Trump. En una nación tan falta de iconos atacar a un ícono es tontería. El acento rompe la cacofonía, se anuncia a los que gusten de criticar.

El ex Nicolás, cuya esposa tiene no uno sino dos discos del ‘Divo’, según dijera el aludido, aunque no aclaró si la selección incluía Juanga, por siempre; el ex funcionario perdió la grande oportunidad de guardar silencio, así fuese por escrito, y vulneró al cantante que viniera a ocupar el sitio de Pedro Infante, “de nuestro Pedrito, que en gloria esté”, cual dijera la Tata Inés, lo que resulta punto menos que imperdonable.

Se le exige el cambio de nombre no por sus opiniones que, aunque cursis –“me irritan sus lentejuelas no por jotas sino por nacas, su histeria no por melodramática sino por elemental…”- son muy suyas y allá se las haiga, sino por no saber elegir una buena ola a la cual subir, habiendo en la tormenta nacional tan altas crestas marinas. Eso de decirle ‘naca’ a una celebridad no es bueno y menos si acaba de “chupar faros”.

Pudiérase aquí esclarecer el significado de ‘naco’ y por qué sus definiciones son ambiguas -“de mal gusto”, dice una-, pero tal es labor de quien desee saber de su pelaje. Por lo de la voz ‘joto’, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación debe reconsiderar el no jalársela (giro sin prejuicio alguno) y tomarla como lo que es, una voz sinónima del homosexual masculino que, aunque se vista de charro, joto se queda.

Se le pide a doña Alexandra Hass Paciuc, presidente de la Conapred, que si quiere objetar esto se base en el diccionario de la Academia Mexicana de la Lengua, el que no corresponde al de la Real Academia de la Lengua Española, llamada “la momia”  por Raúl Prieto o Nikito Nipongo. La voz ‘gay’ es un anglicismo no muy añejo cuyo significado -‘alegre’- es a su vez es un jovial eufemismo para evitar decir fag o faggot.

Decir ‘gay’ a un joto equivale a decirle “gente de color” a un negro porque, desde el punto de vista del de la voz, tal color no es aceptable y puede ser ofensivo. Estas pocas líneas no van en pro del ex Nicolás, quien por tonto merece lo que le ocurrió, sino porque las inquisiciones  son insufribles. En el consejo habla de tolerancia y resulta ser intolerante y, de remate, iletrado. Para ofender, la intensión es la que da el sentido a la palabra. Joder.

Por cierto, ya metidos en jodas – ¡Ajúa! – vaya con la que le pegaron al PRI y al Verde con el orden de mandos y comisiones que integran la nueva legislatura, sobre todo en lo que toca a la administración del presupuesto. En lo político, estos partidos tienen hoy un peso irrelevante frente a un bloque antes opositor decidido a desarticular el blindaje con que se pretende acorazar el casi ex gobernador Roberto Borge Angulo.

Aunque resulte difícil de creer hasta para el que escribe, la pasada legislatura, por “órdenes superiores”, modificó diversos artículos de la constitución estatal para hacer, por ejemplo, que el peculado, el robo de fondos públicos, fuera tenido como delito no grave, y que se redujeran las penas para los funcionarios que incurrieran en otros delitos contra el patrimonio estatal. No, si de que la perra es brava…

Borge Angulo quiso hacer de las leyes estatales una torre defensiva, y  la nueva legislatura no sólo no se lo va a permitir, sino que además va a revisar las cuentas de los ayuntamientos aprobadas hace unas semanas, entre ellas la presentada por la comuna de Solidaridad. Un trabajo urgente de esta diputación es restaurar el decoro del congreso y la zalea de don Mauricio Góngora se presenta como una buena bandera.

Que si tundieron al PRI por la alevosía de socios como la hija de Magaly Achach, que si Jorge Emilio González, pillo dueño del PV está sorprendido porque ignoraron a sus pupilos, o que si King de la Rosa se puso blanco del ira porque le tocó la comisión de Galletas de Animalitos, son anécdotas sin peso frente a la instalación de un congreso que dice querer trabajar por la comunidad y no para una camarilla rapaz. Ojalá.

Sería harto positivo para don Eduardo Martínez Arcila, el titular de la gran comisión legislativa, al igual que para los otros diputados, invitarlo la lectura de esta non columna, pero luego tachan al Escriba de fatuo. Por ello, mejor se justificará el título del texto. Se avisa que el uso del personaje de Bob Kane y Bill Finger es metafórico, vaya, que no se suponga literal.

Este 25 de septiembre, cuando Carlos Joaquín asuma de manera formal la gubernatura estatal, iniciará en realidad la lucha por sacar a Quintana Roo del bache en que está, bache en el que coinciden no sólo la virtual quiebra de las finanzas públicas, sino también los resabios de la corrupción que por dos sexenios se enquistó -sigue enquistada- en una buena parte del aparato oficial. Fueron doce largos años de saqueo.

Cada ciudadano del estado debe hoy casi doce mil pesos a la banca, sin contar la deuda a los proveedores del gobierno, que es cuantiosa. Si se suman, cada uno de nosotros debe cerca de 20 mil pesos, según cálculos moderados. Vano sería creer que sólo con el arribo del nuevo gobierno mejorará la economía. Por otra parte, el aún gobernador electo ha porfiado en que se buscará enjuiciar a Borge, pero ello no será fácil pues a éste se le tilda de pillo, no de idiota.

En la historieta ilustrada de don Batman y todavía en las primeras series televisivas, después de que en el cielo nocturno de Ciudad Gótica apareciera la sombra del  murciélago, todo problema comenzaba a disminuir, la gente se calmaba y hasta los enemigos del quiróptero sufrían de espantosos vértigos. Todo esto sucedía –sucede aún para los muchos lectores retro– en el comic, pero no en la realidad.

El problema es que para muchos, fastidiados de transas y abusos, la investidura del nuevo gobernador traerá una suerte del halo de Batman, esto es, del deseo de que se dé una mejoría pronta y ello no ocurrirá. La enfermedad duró mucho y la salud no vendrá rápido, o no tanto como pudiera pensarse. Los deseos y la realidad a veces no ajustan. Además, digo, ni muy de lejos Carlos Joaquín se parece al personaje en cuestión…

Así pues, el 25 de septiembre iniciara una nueva historia, pero el camino no será fácil y no deben esperarse, de entrada, milagros financieros ni judiciales. Quizá, antes que las querellas estatales, surtan efecto las federales, que allá también andan buscando a Borge por asuntos de dineros, pues manejó o mal manejó bienes de la Nación. Por lo pronto, la Auditoría Superior de la Federación lo tiene en la mira.

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