Nicolás Durán de la Sierra

Cancún op to the mother

Harto de la impericia de El Escriba, al que cuando no le falla la tablilla se le cae la tinta; harto de su ineptitud evidente al hacer de esta muy galana columna en una vulgar pasarela de pillos e ladrones e ineptos incrustados en el gobierno; y, en atención a Montserrat Faura, gran pintora catalana, que se queja de la ya larga ausencia de El Minotauro, es que los siguientes párrafos, antes de entrar a la imprenta, serán revisados por éste.

En realidad, la faena de censor no la llevará a cabo el Icono del Egeo, quien se haya gozado del avance de la nueva edición de la Gaceta del Pensamiento, la 31, que contiene textos de alta calidad, por lo que exigió no ser interrumpido de su lectura. El trabajo casi correrá a cargo de Ariadna. Se anota ‘casi’ pues ésta, a su vez, delegó el empeño a Marilyn Calipigia, quien por su parte, no delegó la tarea, sino simplemente la ignoró.

Es que eso de andar de censora, digamos que no se le da a la cubana; en realidad no se le da realizar ningún trabajo, dicho sea de paso, pero menos ese que la obligaría a lidiar con textos  extraños, escritos con palabras que “ni el mismísimo Fidel, allá en Cuba, podría entender”. Se hace notar que, por solidaridad entre onagros, la bella sílfide declino ‘comisionar’ a Teseo para la labor. “Es tan tonto el pobre…” Suspiró la antillana.

Como galantería, se utilizó la voz ‘onagros’ para dar sostén al razonamiento de la hermosa cubana, quien por cierto no lo usa. ¿Para qué? ¡Feliz  mujer -dijera doña Angélica dc– que no ha llegado al medio siglo, cuando las más de ellas tienen todo resuelto, con salvedades como yo! Aunque certera, inmodestas es su opinión, hay que decirlo. Los varones que no capten el lance, no se preocupen, que es chascarrillo femenino.

Ya entrados en ambiente femenino, el próximo 10 de abril, a las cinco de la tarde en Cancún, en el hotel Oasis Smart, el escritor Agustín Labrada presentará su nueva obra: Ellas están de paso, compilación de entrevistas con notables como Elena Poniatowska, Silvia Molina, Aline Petterrson, y Aralia López; y las cantantes Betsy Pecannis, Margie Bermejo y Astrid Hadad, quien posiblemente acuda a la presentación.

Publicado por el Senado de la República, y sin que sea un libro feminista, el autor indaga en el mundo del arte y en una que otra pregunta roza, con diversos matices, el fenómeno del discurso femenino. Agustín Labrada es autor de otros libros de periodismo cultural como Palabra de la frontera, Más se perdió en la guerra, Un paseo por el Paraíso y Seis caminos, que vio la luz en las ediciones de Gaceta del Pensamiento.

Pero nos apartamos de la miga, que es el amago de censura que se pretende imponer a El Escriba, que es injusta, claro está. ¿Es culpable el amanuense de que en México, desde donde se lanza al orbe esta columna, aliente tanto mentecato -¡re!- y tantísimo pillo? Salta a la vista que ninguna, mas no conviene hacer mayor alboroto porque el tal amago, de seguir la cadena de mando como hasta ahora, por pasará de ser sólo un amago.

Podría el escribano invocar a la natural bondad del Héroe y su diáfano sentido de justicia y, bajo la premisa de “no culpes al mensajero”, vindicar la calidad de sus textos, pero late el riesgo de que la frase, original de Sófocles en Antígona, aliente una larguísima evocación del Icono del Egeo en torno a su dilatada amistad con el dramaturgo heleno, con lo que el contenido de la columna se vería muy disminuido. No, no conviene el alboroto.

Antes de ir a otros temas, ha de justificarse en este párrafo el título de la entrega: Cancún op to the mother, que bien podría traducirse en español goliardo como “Cancún, hasta la madre”. No, no implica el arribo de multitudes de turistas al balneario, sino a un fenómeno alarmante, uno que debiera importar a los tres niveles de gobierno -¡Ole!- y que, sin embargo, más allá del discurso, no parece interesarle.

Resulta que en la reciente presentación del informe anual de los Centros de Integración Juvenil en Quintana Roo, red que entre otras funciones calcula los índices de adicción a las drogas, resultamos mal parados. Tan sólo de entrada, Cancún se ubica en el octavo lugar entre las diez ciudades del país con mayor consumo de estupefacientes, en tanto que el Estado se enmarca entre las cuatro entidades más afectadas de México.

Según Liliam Negrete, titular estatal de los dichos centros, el segmento poblacional que presenta mayor consumo es el que va de los 15 a los 19 años, y representa el 45 por cien de todo el padrón de adictos. El segundo segmento de poblacional afectado es el que va de los diez a los 14 años, y alcanza casi el mismo porcentaje. En dramática síntesis, el mayor consumo de drogas se da entre los diez y los 19 años de edad.

El informe evidencia que Quintana Roo está muy por arriba de la media nacional en adicciones, y por más de diez puntos. La media es de 86, en tanto que la Entidad se ubica en los 97.2 puntos. En lo que toca al consumo de cocaína, la media en el país es de 33, mientras que en el Estado alcanza los 40 puntos; por lo que respecta al ‘crak’, basura de cocaína, la media es de 19 puntos y aquí el pico es de 31. Marihuana, 86 contra 97.

Por si fuera poco, Alfredo Hachett Anaya, especialista de los centros de integración, indicó que tanto la Internet como la telefonía móvil han facilitado en gran medida el comercio de drogas y, por ende, su consumo. Por Facebook o por Whatsapp es que los jóvenes, de una manera discreta, acuerdan montos, productos y lugares del trato con los abastecedores. Esto ha incidido también en la expansión de las drogas sintéticas.

De acuerdo con informes del centro de inteligencia policial C-4 de Cancún, se han detectado cuando menos trescientos perfiles de Facebook en el Estado, con fotografías de las drogas incluidas, que se dedican al narcomenudeo, aunque pudieran haber muchos más sitios en otros servidores sociales o en portales como ‘Mercado Libre’. Esta tendencia en argot de los usuarios, tiende a viralizarse, es decir, a expandirse.

Si estas cifras resultan escalofriantes al lector, más lo será el saber que según el mismo informe no existe en Quintana Roo un aparato de prevención contra el consumo de drogas o la atención de los afectados y, aún menos, una política definida por parte del sector oficial a este respecto. En lugar de un grave problema de salud pública –que lo es- se le considera como un asunto estrictamente policial.

Con cuatro centros de integración juvenil en Quintana Roo: Cancún, Cozumel, Playa del Carmen y Chetumal, y apenas una decena de centros de auto ayuda de Narcóticos Anónimos en las principales ciudades, el futuro de millares de jóvenes locales no es promisorio. En Ciudad Juárez y Tijuana, cuando sus calles se llenaron de sangre, las autoridades se dieron cuenta de lo crucial de proteger a sus jóvenes, pero ya era tarde.

Será en la próxima columna cuando El Minotauro, con toda su grandeza, se muestre en estas páginas. Lo harán también Ariadna y Marilyn, la una vestida y la segunda no, porque el calor, dice, la trae sofocada. La temperatura en la cima del Ida, monte señero de Creta, es de 18 grados centígrados, por lo que su desnudez no obedece al clima. ¿Se prepara para una nueva aventura galante…? Lo sabrá el lector en la siguiente entrega.

Entre tanto, para endulzar la boca, una buena y una mala: el senador Menéndez fue acusado de soborno y fraude por aceptar regalos millonarios para su campaña de “sus amigos empresarios”. El legislador podría ser llevado a juicio. Dejó las  comisiones que presidía en el Senado. La mala: pasó en Estados Unidos, que aquí pillos como David Korenfeld, el director de la Conagua, hasta se van de vacaciones en helicópteros oficiales.

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Nicolás Durán de la Sierra

Originario de la Ciudad de México (1960) estudió periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con cursos externos de filosofía e Historia de la Literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM Y de Economía en la Universidad Autónoma de Madrid, España.
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