Son muchas las personas que piensan que sólo serán feliz si consiguen lo que desean: una persona, una determinada circunstancia…

El desear que las cosas sean como a nosotros nos gustaría, nos lleva a los tres principios propios del apego emocional:

  1. El principio de la escasez: Damos por hecho que nos falta algo.
  2. Miedo a perderlo: En el momento que se consigue, aparece el miedo a que desaparezca.
  3. La felicidad y bienestar depende de algo externo: Muchas veces las personas dejan de actuar como ellas mismas son, llevando a cabo conductas que no son propias y están enfocadas a conseguir lo que desean. Esto puede provocar una desintegración de la persona, ya que los pensamientos-sentimientos- conductas no están en coherencia.

Es importante saber vivir la vida con desapegos, ya que es el máximo nivel de compromiso que uno mismo puede tener en relación al mundo. Para lograrlo es importante poseer un sentimiento de responsabilidad y aceptación de cada una de las circunstancias que se presentan.

Todos somos responsables de cómo actuar delante los acontecimientos de la vida. Nosotros elegimos si ver las circunstancias como un problema o como una oportunidad. En el momento en que se produce una aceptación de la experiencia, podemos aprender de ella dando lugar a un proceso de transformación que es el que nos permite avanzar.

Desafortunadamente son muchas las personas que intentan controlar todos los aspectos de sus vidas, y aun sabiendo que esto es imposible, sienten miedo delante cualquier cambio que se les presente, porque ven la situación como una amenaza en vez de verlo como una oportunidad.

«Si quieres vivir en desapego aprende a vivir con incertidumbre teniendo ojos de maestro».

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