Psicología

Año nuevo ¿vida nueva?

Destacan las motivaciones de salud, las mejoras laborales y los asuntos sentimentales.

“Suelta lo que fue y abraza lo que debe ser

Como cada año a punto de empezar, vuelven los propósitos y deseos de cambios que nos formulamos con la intención de que se abran ciclos de nuevas y buenas oportunidades para nosotros con la esperanza de que mejoren nuestras vidas. De ahí el refrán o dicho popular de año nuevo, vida nueva. Los cambios que ansiamos son de lo más variopinto. Destacan las motivaciones de salud, las mejoras laborales y los asuntos sentimentales.

En principio, parece que este ritual solo tiene ventajas. La época de año nuevo es siempre como una casilla de salida a la que volvemos cada final de año para renovar compromisos, para abordar cambios, para superar problemas, o para dar nuevos aires a nuestra vida. Seguramente, muchos de nuestros propósitos para avanzar en el nuevo año sean fruto de la reflexión y del balance entre logros y reveses acaecidos en el ciclo anual que espira o que llevamos tiempo sin resolver satisfactoriamente. De hecho, el propio dicho contiene implícita la noción de que el año que pasó no fue tan bueno como hubiéramos querido.

Volver una vez más a la casilla de salida, desde la que invocaremos nuevamente la idea de años nuevo, vida nueva, tiene un efecto positivo al que no solemos prestar atención. Nos recuerda que la vida está constituida por una sucesión de ciclos, y que al comienzo de cada uno siempre tendremos oportunidad para concretar nuestros deseos y metas, por lo que podemos dejar atrás sin complejos la frustración de nuestras expectativas del año nuevo anterior, o del día a día, que sería más apropiado decir.

Vivir es gastar con entusiasmo la existencia. Para tener oportunidad de conseguir vivir lo más satisfactoriamente posible, conviene proponerse metas y objetivos alcanzables, proporcionales a nuestra realidad, capacidad y competencia. Pero sobre todo que no introduzca en nuestra cotidianidad apremios y ansiedades. Es decir, los deseos deben ser controlables para hacernos fácil la vida, estresarnos y atormentarnos está lejos de ayudarnos.

Si me permites un pequeño ejercicio de asesoramiento psicológico; para facilitar que deseos y expectativas tengan mayor oportunidad de hacerse realidad, es indispensable gestionar bien los agravios y desencuentros, los perdones y los olvidos, evaluar nuestras capacidades para dejar o emprender, y comprender que los objetivos vagos y difusos nos harán abandonar nuestros propósitos. Los asuntos inconclusos producen gran malestar psicológico. Tener claras estas pautas reafirma nuestra convicción de que podemos mejorar nuestros días venideros y los de quien nos rodean.

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Blas Ramón Rodríguez

Psicólogo. Especialista en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud, experto en intervención psicológica en Diversidad Funcional y Trastornos mentales, Master en psicología del trabajo, por las Universidades de Barcelona, Ramon Llull, San Jorge, UOC, de Las Palmas de Gran Canaria. Escritor y divulgador científico en diferentes medios de comunicación. El propósito de su actividad profesional, científica, divulgativa y literaria, es poner al alcance de cualquiera la psicología como elemento esencial para la mejora de la calidad de vida.
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