Psicología

Amor

El amor es una de las fuerzas más poderosas de la naturaleza.

Nadie escoge su amor, nadie el momento, ni el sitio, ni la edad, ni la persona  Juan Rulfo.

La naturaleza del amor escapa a casi todas las explicaciones. Aun siendo una emoción intrínsecamente humana, que se manifiesta en sentimientos poderosos, todavía carecemos de la capacidad para describir por qué dos personas se sienten atraídas la una por la otra de una manera que desafía la racionalidad.

La gente hablamos de “química” al describir el amor, al tratar de explicar lo inexplicable, o para tratar de entender esa variable indefinible que separa la amistad del amor. Si fuera así de sencillo, entonces comprenderíamos que, como cualquier experimento químico, a veces los componentes se mezclan y crean una nueva aleación,  y en otras, se comenten errores que explotan. Demasiado simple.

También consideramos al amor como una locura. Sin duda, como pasa con los psicóticos, los enamorados viven una ruptura, una experiencia cualitativa distinta. Los que aman ciertamente son hablados por otras voces, su identidad se fragmenta y para reunificarse necesitan algo cercano al delirio. Pero, hay amigos, el amor antes que con la locura tiene que ver con la poesía. Sí. El amante quiere que sus sueños se hagan realidad. Quien vive el amor con posesión, por el contrario, lo que pretende es que la realidad se someta a sus sueños.

Pero no parece que el amor sea, tampoco, una sublimación romántica como lo expresan algunos poetas o como lo sufren los anacoretas. Y es que si algo sí sabemos del amor es que, su naturaleza, esa que no sabemos explicar muy bien, es cambiante. La atracción, el sexo y los sueños que contiene sobreviven en la inestabilidad temporal, la rutina es su depredador natural.

El amor es una de las fuerzas más poderosas de la naturaleza. A casi nadie le es indiferente. Por eso, sobre qué es el amor, sobre cómo definirlo, sabes tú tanto como yo. Quizá, o no, puedas coincidir conmigo en que el amor, consiste en un sentido de lo compartido que disfruta del placer y afronta el dolor, y que es capaz de perdurar a través tanto de una como de la otra situación. Que a veces se consigue y en otras no, sin que, por ello, deje de ser amor, llegue a donde llegue.

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Blas Ramón Rodríguez

Psicólogo. Especialista en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud, experto en intervención psicológica en Diversidad Funcional y Trastornos mentales, Master en psicología del trabajo, por las Universidades de Barcelona, Ramon Llull, San Jorge, UOC, de Las Palmas de Gran Canaria. Escritor y divulgador científico en diferentes medios de comunicación. El propósito de su actividad profesional, científica, divulgativa y literaria, es poner al alcance de cualquiera la psicología como elemento esencial para la mejora de la calidad de vida.
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