México

AMLO: El Presidente celebra 3 años de su triunfo con avances en sus reformas y retos nacionales

«No les fallaré porque mantengo ideales y principios, que es lo que estimo más importante en mi vida. Pero también confieso que tengo una ambición legítima: quiero pasar a la historia como un buen presidente de México». Con esas palabras, Andrés Manuel López Obrador cerró su discurso de la noche del domingo 1 de julio de 2018, cuando celebró su triunfo en unas elecciones en las que recibió más de 30 millones de votos que lo convirtieron en el presidente número 65 de México.

A tres años de eso y de aquella promesa de no fallar, López Obrador acumula luces y sombras. Entre las primeras, según especialistas consultados por Expansión Política, destacan la construcción de una nueva arquitectura legal reflejada en 55 reformas a la Constitución, el objetivo de poner fin a los privilegios gubernamentales y el sentar las bases de su «cuarta transformación». Mientras tanto, entre las segundas resaltan la falta de resultados en la pacificación del país y el combate a la corrupción.

Los expertos aseguran que, a tres años de la victoria de 2018, hay un político a quien gobernar ya le está cobrando la factura y así lo demuestran las encuestas. López Obrador inició su gobierno con 80% de aprobación, pero 30 meses después está debajo de 60%.

«Ya hay un desgaste de gobierno, el porcentaje de aprobación que tengo está en 58%, (aunque) sigue siendo mucha para la popularidad de un presidente en el tercer año de gobierno», afirma Roy Campos, presidente de la encuestadora Consulta Mitofsky.

El desgaste en la popularidad del presidente está ligado a algunos episodios de su gobierno: la liberación de Ovidio Guzmán mientras se ejecutaba una orden de arresto con fines de extradición a Estados Unidos; la renuncia de su primer secretario de Hacienda, Carlos Urzúa; las protestas del movimiento feminista; la desaparición de Seguro Popular y el arranque del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), y la primera etapa de la pandemia, cuando se acumulaban contagios y muertes.

«Ha tenido momentos complicados, seguro tiene más, pero estos momentos son cuando la popularidad ha tenido disminuciones… En general, lo que al presidente más le ha pegado es que no hace conexión con las víctimas», explica Campos.

Las reformas de la «cuarta transformación»

La «cuarta transformación» de la vida pública del país es la promesa que resume los planes de López Obrador al frente de gobierno, lo que a su vez se traduce en reformas a la Constitución.

Al igual que lo hicieron en su momento los últimos cuatro presidentes mexicanos, López Obrador también ha apostado por construir un nuevo andamiaje constitucional y legal.

Desde que inició la 64 Legislatura y hasta mayo pasado, Morena y sus aliados lograron la aprobación de 55 reformas a la Constitución, entre las que se incluyen el derecho a la atención médica y a los medicamentos gratuitos, el derecho al acceso a programas sociales, tipificar como delito grave la corrupción, instituir la revocación de mandato y prohibir la condonación de impuestos, entre otras.

Su antecesor, Enrique Peña Nieto, impulsó 87 reformas constitucionales, Felipe Calderón 20 y Vicente Fox 11, pero cada uno lo hizo en sus primeros tres años de gobierno.

«¿Qué correspondía, si hablábamos de la ‘cuarta transformación’? Hacer una nueva Constitución, pero dijimos: ‘no, va a generar mucho revuelo, nos vamos a ir despacio porque llevamos prisa, y cuando se vengan a dar cuenta ya va a haber una nueva Constitución’, y ya puedo decirles aquí en Tlapa que ya hay una nueva Constitución», dijo durante un evento en Tlapa, Guerrero .

López Obrador primero se dio un plazo de 12 meses para sentar las bases jurídicas de su «cuarta transformación». Después lo amplió a 24 meses, un objetivo que asegura haber cumplido en diciembre pasado.

«Lo más importante es que ya están sentadas las bases de la transformación. A dos años de ocupar la presidencia, puedo afirmar que ya logramos ese objetivo. Repito, sentar las bases para la transformación de México», dijo en Palacio Nacional, en un mensaje por los dos años de su toma de posesión.

Fin a los privilegios

Desde antes de asumir el cargo, López Obrador prometió acabar con los privilegios entre los altos funcionarios.

Para ello, planteó decir adiós al Estado Mayor Presidencial, a vivir en Los Pinos, a viajar en el avión presidencial y a los altos sueldos, así como disminuir el costo en comunicación y optar por una conferencia de prensa diaria.

«Su estilo de gobernar tiende a ser similar al de Carlos Salinas de Gortari, quien al llegar al gobierno tuvo la imagen de un líder fuerte que llegaba a Los Pinos y comenzó a hacer cosas que ha buscado hacer López Obrador, pero el priista las hizo más profundas, como cambiar reglas, cambió la relación con los campesinos, con los obreros, con las iglesias, y por lo menos con López Obrador se han implementado políticas de austeridad, se han cambiado artículos constitucionales», asegura el politólogo Gustavo López Montiel, del Tec de Monterrey.

López Obrador fue el primer presidente en disminuirse el sueldo al 50% y envió una iniciativa para recortar los altos salarios. Según esa reforma, ningún funcionario puede ganar más que el presidente —unos 111,000 pesos mensuales—, pero funcionarios de otros poderes y órganos autónomos se ampararon y han logrado mantener ingresos superiores.

Aunque no ha dado más detalles, López Obrador ha asegurado que por poner fin a los privilegios su gobierno ha logrado ahorros millonarios.

«Calculo que nos hemos ahorrado, por no permitir la corrupción y por la austeridad republicana, como 1 billón 500,000 millones en el tiempo que llevamos», dijo el 21 de diciembre de 2020.

Para su segundo trienio tiene en la mira más medidas de austeridad, como insistir en que los altos funcionarios se disminuyan los sueldos y hacer menos costosos a organismos autónomos como el INE o el INAI, así como al Poder Legislativo con la eliminación de los 200 diputados plurinominales.

Concentración de poder

López Obrador asegura que hasta hace algunos años el Poder Ejecutivo era el poder de poderes, pero que bajo su administración se respetan las facultades del Legislativo y del Judicial. Sin embargo, durante su sexenio ha buscado influir en otras instancias, con acciones como impulsar una reforma que amplía el periodo de Arturo Zaldívar como presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y del Consejo de la Judicatura Federal (CJF). Argumenta que solo Zaldívar es capaz de encabezar la transformación del Poder Judicial.

Además, López Obrador ha encabezado ataques a los órganos autónomos. En enero pasado, informó que pidió a su gabinete un análisis para saber qué funciones de estos órganos podrían ser asumidas por secretarías de Estado. Previo a las elecciones, incluso propuso que el INE se integrara al Poder Judicial.

Frente a esto, expertos consultados advirtieron que suprimir a los órganos autónomos representaría una regresión de 30 años para México.

Javier Martín Reyes, académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), asegura que atentar contra los órganos autónomos es un «foco rojo» de esta administración.

«Ha habido un ataque a las autonomías, al INAI, al INE, al Poder Judicial, son focos rojos porque en cualquier democracia constitucional, y más en un sistema de pesos y contrapesos como es el sistema presidencial mexicano, el respeto a las autonomías es una condición indispensable», advierte.

Oposición desdibujada

López Obrador inició su gobierno el 1 de diciembre de 2018, pero empezó a hacer anuncios y a tomar decisiones desde un día después de ganar, pues Peña Nieto le cedió espacios y reflectores.

Durante estos tres años, ha encontrado una oposición débil que no ha podido frenar la mayoría de sus acciones o iniciativas. En su Primer Informe de Gobierno, incluso sostuvo: «Lo digo con respeto, no quiero que se entienda como un acto de prepotencia, es lo que estoy percibiendo, están moralmente derrotados».

Tras los resultados de 2018, los partidos de oposición quedaron derrotados y con conflictos internos.

Roy Campos asegura que durante años López Obrador gobernó sin opositores, pero considera que el pasado 6 de junio hubo muestras de una oposición, aunque sin nombre propio o siglas de partido.

«En los primeros años de López Obrador no tuvo ni partidos ni personas, ahora todavía no aparece la persona que se le oponga, el personaje, pero sí apareció un concepto: la alianza opositora, la que puede arrebatarle espacios al presidente», destaca.

Para Javier Martín Reyes, durante estos tres años la oposición ha sido reactiva y no ha logrado ser contrapeso al gobierno y a las decisiones de López Obrador.

«La agenda la ha marcado el presidente de la República, a veces han sido exitosos en detener iniciativas, pero en otros casos no lo han logrado. Y es que a la oposición le hace falta agenda, fuerza interna, propuesta y liderazgos», afirma.

A nivel estatal, el pasado 6 de junio el partido del presidente logró incrementar su presencia territorial. Cuando López Obrador asumió la presidencia, Morena también ganó cinco gubernaturas, pero desde de 2021 será gobierno en 17 entidades. Si bien perdió diputados, logró mantenerse como primera fuerza política y con aliados tendrá mayoría.

Inseguridad y corrupción, los pendientes

Al que será su décimo informe de gobierno —considerando los oficiales y los no oficiales—, López Obrador llega con dos grandes pendientes: pacificar el país y combatir la corrupción.

De diciembre de 2018 a mayo de 2021, en México se han registrado 88,841 homicidios dolosos y feminicidios, es decir, 2,961 en promedio cada mes.

El mismo presidente ha reconocido que el homicidio, el feminicidio y la extorsión son los tres delitos que han crecido durante su administración.

El director de la encuestadora Parametría, Francisco Abundis, asegura que el desgaste para López Obrador responde a que no ha logrado cumplir con lo prometido.

«Es un desgaste normal por cosas que se esperaba que resolviera, como la inseguridad, la mejora en la economía, que son de sus aspectos más débiles, porque se le reconocen avances en el combate a la corrupción y en salud», afirma.

El combate a la corrupción fue la bandera con la que llegó López Obrador a la presidencia. Si bien su compromiso es erradicarla, algunos señalamientos hacia su equipo y algunos familiares han opacado esta lucha. Por ejemplo, su hermano Pío López Obrador fue exhibido recibiendo recursos de David León, entonces colaborador del gobierno de Manuel Velasco en Chiapas, en apoyo a Morena. Otros casos son los contratos que otorgó Pemex a una empresa de su prima Felipa Obrador y las casas no reportadas por Manuel Bartlett, director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en su declaración patrimonial.

Javier Martín Reyes asegura que, si bien ya hay un desgaste de la imagen de López Obrador, no es tan grave considerando el cuestionado manejo en la pandemia de COVID-19 y la falta de resultados en temas económicos y de seguridad, pero a ello ha ayudado la falta de una oposición articulada.

«Ha aguantado el presidente en buena medida porque enfrente no ha tenido a nadie que le pueda contestar con rapidez, claridad, firmeza y sobre todo con credibilidad. Ha sido tan grande el desgaste de la oposición y de los otros partidos y eso ha beneficiado al presidente, lo que explica sus niveles de aprobación relativamente altos», señala.

Con este panorama de claroscuros, Andrés Manuel López Obrador conmemora tres años de su triunfo en las urnas, y se encamina a iniciar la segunda mitad de un sexenio en el que busca concretar una «transformación» histórica.

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