Se me ha dado tanto que no tengo tiempo para reflexionar sobre lo que se me ha denegado» Helen Keller

La mayoría de las personas parecemos tener bastante claro aquello de “una mente sana en un cuerpo sano”. Es evidente que nuestra salud física tiene una incidencia muy importante en nuestra salud mental. Comer de forma saludable y hacer ejercicio regularmente contribuyen, de forma innegable a que nos sintamos mejor.

Pero ¿esta relación mente-cuerpo solo funciona en un sentido? O, dicho de otra forma, ¿Qué gimnasia mental podemos practicar para que sea un circuito que se retroalimente? 

La neurociencia nos da la respuesta que buscamos. Recomiendan que nos enfoquemos en el desarrollo de un pensamiento específico que dispara nuestro nivel de bienestar general de una forma asombrosa. ¿Cuál es este pensamiento “energético” que nos proponen? Es sencillo: la gratitud.

Si, lo sé. Parece algo muy ingenuo que podamos sugerir que nuestra salud mental pueda depender de algo tan sencillo. Que un pensamiento tan específico sea algo tan crucial para conseguir altos niveles de satisfacción con la vida y aumentar nuestra autoestima.

En una extensa y fascinante revisión llevada a cabo en la Universidad de Pennsylvania nos presentan la influencia que la gratitud tiene en diferentes aspectos de nuestro día a día. 

Diferentes estudios muestran cómo influye nuestra consciencia del agradecimiento en la percepción de nuestra salud física, con menos quejas sobre nuestra salud, más tiempo de dedicación a la actividad física y menos enfermedades físicas.

Asimismo, la gratitud muestra una influencia directa en el estrés, reduciéndolo de forma significativa, como la practica de la apreciación y otras emociones positivas reducen el nivel hormonas del estrés como el cortisol. También se recogen estudios que señalan la incidencia positiva que tiene el agradecimiento en nuestro corazón o en la calidad de nuestro sueño.

Por otro lado, es bien conocida la relevancia que la gratitud y el reconocimiento, tienen en nuestra salud emocional y en la de las personas que nos rodean, tanto a nivel familiar como en nuestro entorno laboral.

Así, parece que podemos afirmar que una buena forma de cimentar nuestro bienestar general pasa, tanto por cuidar nuestro cuerpo como nuestra mente. La interrelación entre estos dos procesos puede ser la clave para mejorar nuestra satisfacción vital.

Gracias por estar ahí.

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