Psicología

Adolescentes y apuestas en línea: “la droga del siglo XXI”

El juego patológico es un trastorno emergente entre los adolescentes.

“Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos” Confucio.

En los años ochenta del siglo XX, muchos amigos y conocidos se nos fueron de la vida o quedaron muy maltratados en ella por causa del consumo de heroína. Hoy, asociada a la marginalidad y la delincuencia, es una droga marginal, sustituida por otro tipo de sustancias tóxicas. Pero su herencia sigue presente y sus estragos conviene no olvidarlos.

En la actualidad, cuarenta años después, el mercado de las drogas es más grande, más surtido de variedad, hay más tipos de sustancias, más consumidores y más problemas de salud derivados del consumo de psicoactivos que en aquellos años. Paradójicamente, en la trayectoria de la postmodernidad que viene desde aquellos días hasta los nuestros, no ha habido alarma social de igual magnitud que la que provocaba por la heroína. A pesar de que el consumo es mayor en nuestro tiempo, la mayor invisibilidad de los consumidores de cocaína, éxtasis, anfetaminas y todos sus derivados, no genera la alarma ciudadana que lo hacían los muertos en las calles y los atracos y robos frecuentes de los yonquis.

Pero hay un fenómeno, cada vez más abrumador en nuestra cotidianidad, que empieza a ponernos el alma en vilo. El juego patológico es un trastorno emergente entre los adolescentes. Una peligrosa adicción cuando se traspasa el umbral del uso excesivo de la tecnología digital, especialmente en la utilización del smartphone y del juego problemático que se da a esas edades. La irrupción de las casas de apuestas online y sus reclamos de éxito, aprovechan la inmadurez, la inseguridad y las inquietudes de los jóvenes, especialmente de los más impulsivos, para hacer su gran negocio. Según los datos ofrecidos por diferentes entidades, como la Universidad Oberta de Catalunya, “un 20% de los menores de edad juega en línea y una parte importante lo hace casi cada vez que se conecta”. Por otro lado, afirman que “los adolescentes que usan Internet para jugar tienen hasta cuatro veces más probabilidades de desarrollar problemas con el juego”.

Si atendemos al sentido común y a la legislación vigente que garantiza la protección del menor, el juego de fortuna no es cosa de niños. Es responsabilidad de nuestros gobiernos regular los juegos de azar para que esto no vulneren los derechos de los más jóvenes y vulnerables. Algunos regulan la proliferación actual de las casas de apuestas, alejándolas de los colegios, o establecen recomendaciones y prohibiciones para el acceso de los menores a las apuestas, subastas y timbas en línea. Pero la realidad es que los juegos de suerte donde se apuesta dinero, es un negocio multibillonario que corrompe voluntades y compromisos, que cambia de bando a la honestidad y del que parasitan los impuestos.  Lo cierto es que, en la práctica, niños y adolescentes juegan.

Cada vez con más frecuencia y cada vez más rápido, los adolescentes se enganchan a los juegos de azar. El desarrollo del juego problemático en los menores de dieciocho años se ha cuadruplicado en apenas unos pocos años, como resultado, el incremento de la adicción al juego o juego patológico se ha disparado de tal manera que, dos de cada tres adultos ludópatas varones, confiesan haber empezado con el trastorno cuando apenas, aún, eran unos chiquillos. En las mujeres esta afectación psicopatológica es infinitamente menor y suele estar debida ya en la adultez joven y en la madurez por problemas emocionales. Según la Dirección General de Ordenación del Juego en España, más del seis por ciento de los alumnos de la Enseñanza Secundaria Obligatoria, es decir, chicos entre once y quince años, han apostado alguna vez. El riesgo de juego patológico es real y resulta tan poderosamente adictiva como el consumo de cualquier sustancia tóxica.

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Blas Ramón Rodríguez

Psicólogo. Especialista en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud, experto en intervención psicológica en Diversidad Funcional y Trastornos mentales, Master en psicología del trabajo, por las Universidades de Barcelona, Ramon Llull, San Jorge, UOC, de Las Palmas de Gran Canaria. Escritor y divulgador científico en diferentes medios de comunicación. El propósito de su actividad profesional, científica, divulgativa y literaria, es poner al alcance de cualquiera la psicología como elemento esencial para la mejora de la calidad de vida.
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