Reseñas

The Cloverfield Paradox: La secuela sorpresa de Netflix es un desastre monstruoso

El lanzamiento audaz de última hora de la entrega de ciencia ficción producida por JJ Abrams resultó ser humo y mediocridad espacial.

Hablamos de esta posibilidad en enero. En Netflix  estaban interesados en comprar la secuela de Cloverfield para estrenarla en exclusiva en la plataforma en cualquier momento. Hasta habían comprado una pausa publictaria durante la Super Bowl para anunciar el estreno. Lo que nadie esperaba es que Netflix aprovecharía ese anuncio para comunicar que los usuarios podrían encontrar The Cloverfield Paradox en el catálogo tras finalizar el partido.

Para entender por qué era una buena idea estrenarla de golpe  vale la pena conocer los antecedentes de la franquicia de Cloverfield producida por J.J. Abrams (Perdidos, Star Wars). La primera entrega dirigida por Matt Reeves (El atardecer del planeta de los simios) se estrenó en 2008 con el título de Cloverfield.

Apenas se conocían detalles antes de su estreno: Abrams quería sorprender al espectador con una historia de un monstruo contada cámara en mano y con un presupuesto irrisorio (20 millones de euros) en comparación con las superproducciones de Hollywood. Era una cuestión de ingenio y de marketing. Esta operación se repetiría en 2016 con Avenida Cloverfield 10  de Dan Tachtenberg (Black Mirror).

La segunda parte no era tanto una continuación de la historia como una repetición de la filosofía de Abrams: bajo presupuesto (12 millones de euros), una premisa de género y una trama mantenida en secreto el máximo tiempo posible a diferencia del resto de películas de Hollywood, que suelen venir con todos los momentos importantes presentados en el tráiler. Una joven (Mary Elizabeth Winstead) tenía un accidente y se despertaba en un búnker sin saber si un conspiranoico (John Goodman) le había salvado del apocalipsis o si estaba secuestrada.

Siguiendo estos pasos, The Cloverfield Paradox llega sin que se filtrasen anteriormente imágenes de la película (que había recibido el título temporal de God Particle). Sólo se conocían unos escasos detalles: está dirigida por Julius Onah, escrita por Oren Uziel y cuenta con un reparto con Chris O’Dowd (Bridesmaids) y Daniel Brühl (Salvador). ¿El argumento? Científicos experimentan en el espacio con un acelerador de partículas para encontrar una forma más eficiente de generar energía. Las consecuencias son inesperadas.

Mientras esta compra (y estreno) de Netflix encaja perfectamente con la filosofía de la marca Cloverfield, también es cierto que deja entrever una falta de confianza del estudio Paramount a la hora de estrenarla en cines.Se rumoreaba que el resultado no era tan interesante como las anteriores películas, que conjuntamente recaudaron 224 millones de euros, y encima esta tercera entrega había sido más costosa con un presupuesto de alrededor de 36 millones.

Si querían estrenarla en cines tenían que invertir todavía más dinero en promoción y encima no tenían garantizado recuperar la inversión. Al fin y al cabo, una película con buenas críticas, un reparto muy conocido y una premisa muy similar como Life de Jake Gyllenhaal y Ryan Reynolds había ingresado únicamente 24 millones de euros en Estados Unidos y un total de 80 en todo el mundo en 2017.

La mejor forma de asegurarse recuperar el presupuesto era vender el título a Netflix, cuyo acuerdo les permite obtener incluso beneficios, y así mantener viva la marca con el espíritu de la sorpresa de la primera entrega. Y, de momento, las primeras críticas están siendo cualquier cosa menos entusiastas: en medios como The Guardian y The Hollywood Reporter ya advierten que se trata de un descalabro absoluto.

Comentarios

Mediocridad espacial

Resultó ser humo

Al descargar la película a Netflix, Paramount se ha ahorrado una lamentable falla de taquilla.

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