Ana Ledesma Canaán

Ser leal es de buena cuna

Si nos basamos en lo que dice el diccionario de la real academia de la lengua española, lealtad es: Cumplimiento de lo que exigen la leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien.

Pero para llegar a este cumplimiento sin dudar, sin anteponer los intereses personales se requiere entonces de fidelidad, honor y hombría de bien. Aplicar algo así como el tai chi, el principio fundamental del tai chi es la relajación, la suavidad, se logra; si aprendemos movimientos a los que aplicamos principios posturales y en movimiento; sin forzar en absoluto, se va trabajando con calma, lentitud y silencio para ser conscientes de nuestro cuerpo y movimiento, relajándolo poco a poco, eliminando tensiones innecesarias, haciéndolo con naturalidad. Relajamos el cuerpo, relajamos la mente y liberamos la energía interna (chi) para que fluya libremente. Cuanto menos forzado sea el movimiento, cuanto más relajado y natural sea, mayor será el beneficio de nuestra práctica a todos los niveles. Ese aparente no hacer, nos llevará paradójicamente a dejar que las cosas sucedan de la mejor manera posible. Este es el wu wei del que hablan los Taoistas, la no acción que lleva a dejar que las cosas sucedan según su propia naturaleza. Lo que te colocaría del lado de la lealtad, nunca en el camino de cometer un acto brusco, que anteponga tus intereses personales, libre de tensiones, serena y consiente te lleve a tomar una decisión.

¿Qué porque hablo de la lealtad? Porque es un valor agregado, quienes la practicamos sabemos lo mucho que pesa y vale aunque sea una carga ligera de llevar, quienes la han perdido saben que de su gran valor cuando la tenían.

En el ámbito político es un valor agregado, digamos un plus; se pone a prueba en los bunkers, sobre todo en tiempos electorales, donde las palabras se requiere decirlas en corto y solo cuando no se romperá un código de honor.

Analicen los tiempos actuales en Quintana Roo, mucho se dice al respecto en las últimas fechas, incluso se vaticina sobre los posibles panoramas después de las rupturas políticas más recientes, ¿pero en realidad que sucedió?  Nada que no hayamos visto antes. Por eso el punto que nos lleva reflexionar es si la lealtad se pierde o se puede recuperar, la respuesta la tiene usted.

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Ana Ledesma Canaán

Egresada de la Universidad Latinoamericana, México Distrito Federal de la carrera de Comunicación y Relaciones Publicas. Directora General de TodoIncluidoLaRevista.com
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