Psicología

Rutina y otros hábitos de las relaciones aburridas

El aburrimiento,  la monotonía, la desgana y la dejadez, suelen empezar por aspectos íntimos de la relación. Pero, como la rutina mata, y mucho, acaba extendiéndose a la relación completa.

Uno tiene en sus manos el color de su día…Rutina o Estallido” Mario Benedetti.

Una relación estable y feliz no es algo sencillo de conseguir. Superar el tsunami de los años y la rutina menos. No obstante, se consigue. En el respeto a las creencias, opiniones y necesidades de la otra parte de la pareja, se manejan las claves de una longevidad satisfactoria en las relaciones de pareja.

En el recorrido de una relación cualquiera, y muy especialmente en las relaciones amorosas, el camino invita a atajos al tedio, está poblado de estaciones de conformismo. Los años de convivencia inapetente y desanimo generan el desplome del apego por la otra persona. Es un riesgo real, frecuente, aunque no inevitable. El aburrimiento,  la monotonía, la desgana y la dejadez, suelen empezar por aspectos íntimos de la relación. Pero, como la rutina mata, y mucho, acaba extendiéndose a la relación completa.

La inercia de una relación carente de sorpresa  inunda el espacio común automatismos silenciosos, la vivencia del otro/a es frustrante. La ineficiencia, o directamente la falta de comunicación tiene, en estos casos, un objetivo de evasión, un mecanismo de defensa para no saber lo que sucede, un muro para no escuchar. La sensación de abandono que produce la incomunicación establece una lejanía difícil de superar si se la deja habitar entre los dos. La lejanía de las palabras que no se pronuncian, la letanía de los silencios que no escuchan, resultan una combinación mortal para el amor.

Las relaciones de pareja son interesadas. Puede que les suene mal esta afirmación. Pero sí, están basadas en la experiencia de la otredad, es decir, en la presencia del otro humano, del interés que nos despierta, del interés por compartir, del interés emocional por dar y recibir, por lo que nos aporta su subjetividad. El interés es la chispa que enciende nuestras conductas para cuidar del otro/a, para mantenerlo/a. La falta de interés, por el contrario, es un factor de demolición de las vivencias compartidas y de las esperanzas de continuidad.

Ser detallista es regalar momentos (conviene no olvidar que con dinero no se compra amor ni lealtad). La carencia de sorpresa para mantener viva la ilusión, la pasión y la cotidianidad de gestos que aproximan, generan en uno, en otro, o en ambos, una vivencia de descuido insoportable. Efectivamente, amiga lectora, amigo lector. La rutina nos hace seres descuidados, desatentos, fastidiosamente empalagados de nuestra propia vanidad. Superada la fase de cortejo, el detalle se convierte en un destello decadente y moribundo que acaba por no crear ni falsas expectativas.

Para el final hemos dejado la principal causa de las relaciones aburridas. La desmotivación. Básicamente sucede cuando no somos capaces de encontrar estímulos, tanto internos como externos, que promuevan un proyecto de relación conjunta. La falta de motivación contiene esos silencios de lo que es difícil de nombrar, de lo que no nos atrevemos a decir, de lo que preferimos callar. La motivación es imprescindible para cualquier cambio; su ausencia hace de quien tenemos enfrente una persona desconocida. La motivación aflora las cualidades, cultiva afinidades y potencia la creencia en quien camina a tu lado.

  Y ahora, ve y dile a quien ya sabes.

#blasramon

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Blas Ramón Rodríguez

Psicólogo. Especialista en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud, experto en intervención psicológica en Diversidad Funcional y Trastornos mentales, Master en psicología del trabajo, por las Universidades de Barcelona, Ramon Llull, San Jorge, UOC, de Las Palmas de Gran Canaria. Escritor y divulgador científico en diferentes medios de comunicación. El propósito de su actividad profesional, científica, divulgativa y literaria, es poner al alcance de cualquiera la psicología como elemento esencial para la mejora de la calidad de vida.
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