Psicología

Quien duerme mal ama peor

La falta de sueño, dormir pocas horas, es la causa de problemas fisiológicos y psicológicos importantes.

El sueño mejora el sexo. El sexo provoca sueños” Blas Ramón.

Dormir poco y mal tiene consecuencias negativas en cualquier aspecto de nuestra vida. El sueño cumple una función reguladora y reparadora esencial para nuestro organismo. Con el sueño reparador se restauran muchos procesos corporales que se han deteriorado durante nuestra actividad diaria.

La falta de sueño, dormir pocas horas, es la causa de problemas fisiológicos y psicológicos importantes. Se deteriora nuestra capacidad de concentración, la atención nos traiciona en cualquier momento, el rendimiento mengua considerablemente, el riesgo de sufrir accidentes se multiplica y las relaciones sexuales languidecen hasta desolarnos.

Los insomnios, los despertares nocturnos o dormir poco y mal por la razón que sea, dificulta la vasoconstricción intensa de los tejidos genitales necesaria para el mantenimiento y la renovación del deseo sexual y la excitación. Cuando nuestro problema para dormir trastorna la fase de sueño paradójico, donde se producen con mayor intensidad la renovación psíquica, afectiva y emocional, nuestras condiciones para amar disminuyen ostensiblemente. Durante la fase REM del sueño, se producen erecciones peneanas y del clítoris, necesarias para una buena dinámica sexual

Conforme a la Asociación Mundial de Medicina del Sueño (WASM) y otras organizaciones, más que respetables en la investigación del sueño, existe una relación directa entre el sueño y las relaciones sexuales. No hace falta – creo estarán de acuerdo conmigo – empaparse de mucha teoría y experimentos científicos para darse cuenta de que, si se duerme mal se ama peor. No obstante, aquí les dejo un par de datos significativos para entender esto de lo que hablamos. En un estudio de la relación entre el sueño y el sexo en mujeres, las que durmieron más y mejor declararon tener más deseo sexual y mayor excitación genital que las que lo hicieron menos tiempo o durmieron peor.

La falta de horas de sueño o la poca calidad del descanso, desregula los estados de ánimo e influye directamente en diferentes sistemas hormonales, entre los que se encuentran las hormonas sexuales. Los desequilibrios entre las secreciones de estrógenos, progesterona y testosterona, producto del dormir mal, generan dificultades notables para una buena relación sexual. Como ya hemos comentado, si a esto sumamos los trastornos psicológicos relacionados con la alteración del sueño, el circulo de afectación sexual se convierte en uno más de los graves riesgos para la salud y el bienestar psicológico de quien se pasa negras noches en blanco.

A, se me olvidaba comentarles que, las prolongadas abstinencias sexuales en la edad adulta suelen ser causa de malos sueños, despertares nocturnos y hasta insomnios. Pues eso…

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Blas Ramón Rodríguez

Psicólogo. Especialista en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud, experto en intervención psicológica en Diversidad Funcional y Trastornos mentales, Master en psicología del trabajo, por las Universidades de Barcelona, Ramon Llull, San Jorge, UOC, de Las Palmas de Gran Canaria. Escritor y divulgador científico en diferentes medios de comunicación. El propósito de su actividad profesional, científica, divulgativa y literaria, es poner al alcance de cualquiera la psicología como elemento esencial para la mejora de la calidad de vida.
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