Ana Ledesma Canaán

Obsoleto plan de movilidad urbana en Cozumel

Restringe el flujo de la economía y complica a turistas disfrutar la isla que podría ser un encanto visitar.

Circular en la isla de Cozumel es todo un reto, las calesas, el exceso de motocicletas, de vehículos particulares y la falta de un plan de movilidad urbano adecuado a las necesidades específicas de ese destino, generan caos.

Es que ante la falta de un transporte publico eficiente y adecuado a las necesidades de habitantes y visitantes, se registra elevado número de accidentes, impedimento para circular y tráfico. A decir de los habitantes de Cozumel, se le salió de las manos a la presidenta municipal, Perla Tun; quien durante su campaña en búsqueda de la alcaldía, decía estar comprometida en la solución de la problemática en el transporte público y vialidades. Fallo, se le olvido, así lo consideran quienes ahí habitan y ven un retroceso y falta de compromiso por parte de las autoridades municipales.

Y es que vincular crecimiento económico con calidad de vida y sustentabilidad ambiental en el transporte, requiere dejar atrás modelos que han demostrado su ineficacia, y crear alternativas innovadoras aplicables a un contexto complejo como el que existe en Cozumel.

Por parte de la sociedad civil existe la necesidad, así como ideas y proyectos que deberían ser retomados e impulsados por la agenda de ese municipio. El modelo de movilidad que ha acompañado el proceso de crecimiento urbano, es claramente insostenible; existe una tendencia alarmante en el incremento del uso del automóvil y las motocicletas.  La cual implica un aumento de todos los impactos negativos generados por el automóvil, sobre todo: gases de efecto invernadero, contaminación, obesidad, accidentes, congestión y ruido. La movilidad urbana ocupa un papel central en la sociedad, tanto que permite la comunicación, la actividad económica, e integra a los espacios y actividades.

Es una necesidad de todas las personas para poder acceder a los bienes y servicios básicos. Sin duda alguna, al reconocer la movilidad urbana como un derecho humano, genera compromisos y obligaciones, mismos que en Cozumel solo se están mirando por encimita, sin aplicar acciones concretas que lleven implícito el compromiso de parte de su presidenta municipal a favor de una isla sui generis, donde hay señalamientos de alto que casi nadie respeta, topes donde no se requieren, semáforos mal ubicados, avenidas excesivamente congestionadas, cero creación de vías alternas que favorezcan el flujo vehicular. y falta de conocimiento del reglamento de tránsito y su aplicación. Así las cosas en la isla de Cozumel.

De corazón deseo para todas y todos un año nuevo lleno de abundancia, salud, y amor.

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-Esta columna de opinión se publicó en el periódico Quintana Roo Hoy el 28 de Diciembre del 2017-

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Ana Ledesma Canaán

Egresada de la Universidad Latinoamericana, México Distrito Federal de la carrera de Comunicación y Relaciones Publicas. Directora General de TodoIncluidoLaRevista.com
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