Julián Puente

Malas practicas médicas

Las malas prácticas médicas son una realidad que no podemos negar y cada año hay muchas personas que mueren o sufren de algún trastorno por esta causa, pero por supuesto que nada tienen que ver en número con los que cada día son salvados por médicos dedicados a su profesión.

Desafortunadamente la falta de conciencia y ética médica tiene más víctimas cada año lo cual es un flagelo que carcome y está presente en todo el mundo. Claro en algunos países se penaliza fuertemente por los daños físicos y económicos en que incurren millones de pacientes. Actualmente nos encontramos en momentos de crisis humanística, el médico no puede ni debe desconocer que antes que médico es un ser humano, y que el paciente también lo es, entonces la relación entre médico y enfermo debe efectuarse siempre desde un plano humano.

La deshumanización de la medicina es debida al detrimento de valores en la sociedad, que es una realidad que observamos a diario, en razón a diversos factores, como el detrimento del tiempo de los médicos para atender a los pacientes, no debemos olvidar que un interrogatorio correcto con el enfermo es imprescindible y fundamental para el diagnóstico y tratamiento, constituyendo una parte esencial, pues de ella puede depender la confianza futura del paciente en el profesional. Los errores de la mayoría de los profesionistas, incluidos los que cometemos los periodistas, terminan en berrinche; los de los médicos terminan en tragedia.

Por eso a los médicos se les exige más, no hay duda. También por eso el sistema de salud pública debería ser la prioridad del Estado y la salud privada vigilada al máximo para evitar los abusos que se dan a diario. La medicina más que una carrera es un don divino en el que se comparten y se implementan conocimientos en beneficio de todo ser viviente. Nunca un profesional médico puede anteponer sus intereses personales-económicos en la valoración y tratamiento de un paciente para su beneficio y recuperación.

Hay muchos doctores y centros médicos que no tienen ni la experiencia, capacidad e instalaciones técnicas apropiadas para tratar diferentes enfermedades y condiciones médica, es ahí donde el profesional médico debe aconsejar y presentar honestamente a sus pacientes y familiares las diversas opciones que existen referente a cómo tratar sus dolencias de la manera más acertada. Y si bien, por ética, un médico es responsable de atender con certeza y profesionalismo a sus pacientes, no podemos olvidar que aunque son ellos quienes dan la cara, detrás hay una delicada maquinaria llamada sistema de salud del que dependen para poder trabajar íntegramente.

El dolor y la rabia de las pacientes y sus familias que resultan afectados por negligencia médica no desaparecerán por completo el día que los sistemas de salud del país tengan el 100% del material y el personal que se requiere pero quizás esto sí disminuirá las probabilidades de que un error suceda. Desde hace muchos años Quintana Roo en específico es uno de los pocos estados en el país que no cuenta con una comisión de arbitraje médico. Hoy por fin los diputados locales integrantes de las comisiones de Justicia y de Salud y Asistencia Social de la Decimoquinta Legislatura, comenzaron con el análisis de la iniciativa para crear la comisión de arbitraje médico que permita mejorar el servicio que brindan las instituciones de salud públicas y privadas, así como de acabar con más de veinte años de rezago en la materia.

Sólo 5 entidades federativas no cuentan con una Comisión de Arbitraje Médico, Quintana Roo es una de ellas, por lo que resulta importante atender este reclamo ciudadano que representa un problema real. No es posible que un paciente entre caminando a un hospital y luego de muchos desaciertos, negligencias, dolorosos tratamientos e inapropiadas cirugías su cuerpo sucumba. Hay que denunciar fehacientemente y solo así ayudaremos que otras vidas sean salvadas.

Lo cierto es que la precariedad en que se ha obligado a operar a hospitales y clínicas públicas atenta contra la seguridad y la dignidad de los pacientes, contra las condiciones de trabajo de los médicos y personal de apoyo, así como contra las posibilidades de esclarecimiento legal de responsabilidades en casos de presunta negligencia. La otra cara de la moneda de esta circunstancia es la multiplicación de oportunidades de negocios para el sector privado en todas las instancias y niveles de la atención sanitaria: desde dispensarios anexos a cadenas farmacéuticas en los que se cobran pequeñas cantidades a los pacientes, con tal de impulsar las ventas de medicamentos, hasta la edificación de lujosos complejos hospitalarios privados.

Cuando un paciente llega al consultorio llega preocupado y al mismo tiempo desarmado: primero porque no sabe lo que tiene y segundo, se está entregando totalmente a las manos de doctores porque quiere que le resuelvan su problema, tiene un desconocimiento total de lo que está sufriendo o de su enfermedad y por lógica quiere que lo curen los médicos y estos en algunas ocasiones simplemente los engañan para sacar provecho económico del padecimiento real o no del paciente.

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Julián Puente

Julián Eduardo Puente Sánchez; es periodista y columnista de quintana roo desde hace 15 años. Ha trabajado en distintos medios de comunicación. Actualmente se desempeña como titular de la 2da emisión de Sipse Noticias Radio, coordinador del Periódico la Voz de Quintana Roo en la zona sur y director de comunicación social de la delegación del ISSSTE en el estado así como de colaborar para diversas páginas informativas.
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