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Los empresarios mexicanos ante lo inevitable

Muchos hombres de negocios alzan la voz a 30 días de las elecciones después de mantener silencio ante la violencia y la corrupción

La campaña mexicana está atrapada en un intercambio epistolar que describe una relación tormentosa. Los mexicanos llevan semanas leyendo cartas hechas públicas en las que varios de los empresarios más importantes del país muestran a sus trabajadores su preocupación -cuando no imponen su voto como un patrón de los de antes- por lo que podría venir tras las elecciones del 1 de julio. Sin nombrarlo, parecen decir que Andrés Manuel López Obrador no les gusta para convertirse en el próximo presidente de México. Piden actuar antes de las elecciones para garantizar la estabilidad del sistema.

Esta semana fue el turno de Germán Larrea, un poderoso empresario al que México le vio el rostro por primera vez hace cuatro años. En 2014 se publicaron decenas de informaciones con su imagen. Se trataba de hacer un esbozo del empresario fantasma, el poderoso hombre de negocios que encabeza el Grupo México y sus 50.000 empleados. En una carta fechada el viernes, el empresario se dice preocupado por el retorno de un modelo económico populista y el clima de inseguridad.

A Grupo México le antecedieron empresas como Aeroméxico, Chedraui, Cinépolis, Vasconia. Y le han seguido gigantes como grupo BAL, que incluye las tiendas departamentales El Palacio de Hierro; el grupo minero Peñoles; y los seguros GNP. Los hombres de negocios piden a sus empleados no votar con enojo y razonar la decisión con la que cruzarán sus boletas.

México parece estar con otro ánimo. Así lo revelan muchas de las encuestas que se han publicado recientemente. La de este miércoles, del diario Reforma, muestra que los mexicanos creen que el país requiere un cambio y sería López Obrador el elegido para implementarlo. El candidato de Morena obtuvo un 52% de las preferencias, 26 puntos arriba de su más cercano competidor, Ricardo Anaya, de Por México al Frente.

El ejercicio demoscópico de Reforma también revela otro dato interesante. Casi ocho de cada diez mexicanos desaprueba la gestión de Enrique Peña Nieto. El presidente mexicano se ha quejado en las últimas semanas del malestar que hay entre los mexicanos. “México es ya una historia de éxito”, dijo en un evento reciente. La encuesta de uno de los principales diarios mexicanos demuestra que el maná presidencial no ha llegado en cascada a la base de la pirámide. El 64% de los encuestados ha dicho que su situación económica ha empeorado en el último año. El 82% dice que la seguridad pública del país ha empeorado.

A 30 días de las elecciones, los principales empresarios de México se han sumado a la lista de inconformes. Les preocupan los nubarrones del futuro cuando han guardado silencio en cinco años mientras el país alcanzaba sus peores datos de violencia en su historia moderna y su fama se lastraba a nivel mundial por la corrupción de sus políticos.

México está atrapado en este intercambio entre dos partes sin interlocución. Las relaciones entre la campaña de López Obrador y el sector privado quedaron resentidas desde la primera candidatura presidencial del político, en 2006. Queda reconstruir esa relación entre el poder económico y el que sería el nuevo poder político. Los empresarios tendrán que prepararse para lo que parece inevitable. El voto por un cambio parece estar a la vuelta de la esquina.

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El País
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