Raúl Caraveo Toledo

López Obrador en modo cauteloso; “no sabemos que nos depare el destino“

Andrés Manuel López Obrador sabe a lo que se ha enfrentado: La estructura del PRI-Gobierno; un Instituto Nacional Electoral haciendo el peor papel de la historia de los árbitros y organizadores electorales que tengamos memoria; los gobiernos de los cinco Estados clave que definirán la elección y la apatía de millones de mexicanos que podrían optar por no salir a votar crearían el caldo de cultivo ideal para fraguar un gran fraude.

Durante siete meses pasados nunca pasó nada relevante que alterara el desarrollo de las encuestas, así como decían las encuestas, así se relejaba en la realidad. Solo con un evento drástico, dramático, se alteraría esos equilibrios. El puntero siempre fue en primerísimo lugar, el segundo y tercero siempre pelearon entre sí por el segundo lugar; si hubo una discusión fue por determinar si eran 14, 17 o 25 los puntos de diferencia entre el primer lugar y el segundo.

Incluso los discursos y argumentaciones de los equipos siempre fueron los mismos, José Antonio Meade con Aurelio Nuño, Javier Lozano, Enrique Ochoa, René Juárez o Vanesa Rubio, siempre en tercer lugar con alrededor de 20 puntos  pregonan su triunfo, si, en el tercer lugar; ahora apostando al voto de indecisos, el de los que no contestaron o se niegan a dar una definición, o los que no abrieron la puerta de sus casas o colgaron el teléfono a los encuestadores; si todos esos van a ir en conjunto a votar por Meade, si, aunque usted no lo crea incluso la abstención, es decir el 43% de ciudadanos en lista nominal que nunca han votado ahora si lo harán y será por el PRI. Ni hablar esa son sus predicciones.

En el caso de Ricardo Anaya con su frente bastante fragmentado hasta la desintegración, pelea la titularidad del segundo lugar y la tiene solo hasta para eso le alcanzó y será su tesoro más preciado. Insuficiente para ganar.

Es importante que en el ambiente previo a la votación del domingo lo que prive sea la sensación de fraguar un inmenso fraude por parte de los partidos de la alianza PRI-gobiernista; en el territorio nacional son 30 Estados en los cuales se han dado evidencias de intensa actividad de los mapaches electorales, perdón, de los operadores electorales; ríos de dinero en efectivo,  boletas electorales saqueadas, quemadas o falsificadas.

Lo más preocupante es el discurso sobre actuado de personajes como Aurelio Nuño, coordinador de la campaña de Meade, asi como los más recientes discursos de éste de sobrada seguridad de la eficacia de su estructura, para ellos lo importante no son los votos ni las encuestas, lo importante es la estructura y eso es sinónimo de dinero, contubernio para comprar votos y funcionarios de casilla, alterar actas o anular votos de otro candidato. Por si fuera poco exponen que su éxito sería similar al de Estado de México. Es decir tenemos todo el dinero a nuestro favor, toda la estructura electoral, al árbitro, a los jueces, al Gobierno y apostamos a triunfar a como dé lugar.

Estirar la liga a su punto más álgido. Alcanzar una elección muy competida o al decir de las palabras de Lorenzo Córdoba que espera un final de empate o de fotografía; es solo una cosa; enturbiar el ambiente previo para preparar un golpe final autoritario. Algo increíble es que el principal organizador presidente del Instituto Nacional Electoral también avale el discurso priista y descalifique las diferencias mostradas por todas las encuestas serias.

En las recientes elecciones del Estado de México, puesto a prueba como ensayo de éste domingo, la elección fue ejemplo de suciedad, contó con todos los elementos anteriores y solo logró el éxito del candidato del PRI Alfredo del Mazo en virtud de que no participó la mayoría abrumadora, es decir no salieron a votar los ciudadanos, solo participó 53.7% o sea  6 millones 080,214 ciudadanos de entre 11,317,686 que debieron salir a votar, pero no lo hizo el 46.03% del padrón electoral.

Fueron anulados 175 mil 228. Es aquí donde radicó el fracaso de Delfina Gómez de Morena con 30.78% (1,871,542 votos) o de Juan Zepeda del PRD con 17.84% (1,084,571 votos) o de Josefina Vázquez Mota  del PAN que obtuvo 11.27% (682,520 votos)

El padrón electoral del EDOMEX es el más importante del país con más de 11 millones de electores –posibles votantes. La Ciudad de México cuenta con 7.5 millones; Jalisco con 5.8 millones; Veracruz con 5.6 y Puebla con 4.4 millones de votantes.

Por parte del candidato puntero en todas las encuestas desde el inicio de éste proceso Andrés Manuel López Obrador, su actitud ha sido cautelosa, reservada, si bien AMLO continúa a ras de tierra acudiendo y llenando todas las plazas públicas, sus declaraciones han sido moderadas. En su último mensaje-video para invitar al cierre nacional de su campaña en el estadio Azteca, por redes sociales, acota; “…posiblemente –porque no quiero ser tajante, no sabemos que nos depare el destino- pero yo  deseo que sea la última campaña en la que participo en mi vida, vamos a ganar la Presidencia, estamos muy bien, hoy aparecen encuestas en todas estamos arriba…

Y efectivamente aunque todas las encuestas nacionales e internacionales ubiquen veinte puntos arriba a López Obrador, aunque haya llenado todas las plazas, aunque despierte esquizofrenia entre ciudadanos y haya hecho la mejor campaña –“No sabemos lo que nos depare el destino”-

La estructura del PRI-Gobierno; un Instituto Nacional Electoral haciendo el peor papel de la historia de los árbitros y organizadores electorales que tengamos memoria; los gobiernos de los cinco Estados clave que definirán la elección y la apatía de millones de mexicanos que podrían optar por no salir a votar crearían el caldo de cultivo ideal para fraguar un gran fraude.

Sin lugar a dudas la gran definición la tienen los millones de mexicanos agraviados que al salir y depositar su voto pueden revertir cualquier intento de fraude, pueden validar la elección y evitar complicaciones del proceso electoral. Un operativo de fraude puede manejar de 5 a 6 puntos porcentuales que con la participación masiva de los ciudadanos sería superado.

Andrés Manuel López Obrador sabe a lo que se ha enfrentado y sus seguidores también.

Yeidckol Polevnsky, dirigente de Morena –como una muestra- sabe perfectamente de todo el entramado previo a los grandes fraudes que  se han perpetrado en nuestro país, así lo ha demostrado.

Gracias por su lectura y recomendación en twitter y facebook

 

@raulcaraveo

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Raúl Caraveo Toledo

Raúl Caraveo Toledo es licenciado en ciencia política por la UAM, ex catedrático de las Facultades de Psicología y de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, ha sido analista de estudios económicos de PEMEX y Consejero electoral del IFE-INE de Quintana Roo de 2005 a 2015, ex asesor de la XIII legislatura de Quintana Roo, Conalep Quintana Roo, escribe para www.sdpnoticias.com www.gobernantes.com www.revistadigitalqr.com.mx www.todoincluidolarevista.com www.tmj.mx www.laprensaus.com www.eldianewschicago.com
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