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Llegó el frío a la Zona Metropolitana del Valle de México

Con base en información emitida por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), las bajas temperaturas registradas este lunes 11 de diciembre en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), continuarán provocando un ambiente muy frío por la mañana y en algunos puntos heladas, al menos en los próximos tres días. De la misma manera, el todavía organismo dependiente de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) anunció que en la Ciudad de México se registrarán temperaturas mínimas de hasta 1 grado centígrado, con vientos fuertes de 10 a 25 kilómetros por hora.  

Al caminar por las calles, principalmente por la mañana, resulta familiar encontrarse a cientos de personas abrigadas de pies a cabeza que se dirigen a sus respectivos trabajos para dar inicio a su jornada laboral. Adultos, jóvenes y niños empiezan a sentir de manera evidente el descenso de la temperatura, en un territorio en donde aún no es obligatorio (al menos hasta el día de hoy) contar con –clima- en las viviendas para poder permanecer al interior de ellas.  

La realidad es que los cambios drásticos de temperatura son cada vez más constantes, aun cuando se trata del inicio de la temporada de invierno, en donde supuestamente, las bajas temperaturas tendrían que mantenerse sin cambios significativos a lo largo del día. Con estos “cambios drásticos” me refiero a los diferentes –climas- que se experimentan en un solo día en la ZMVM. Por la mañana hace un frio muy acentuado, por la tarde un calor considerable, y por la noche el frio vuelve a sentirse con más intensidad. Esto trae como consecuencia que las llamadas “estaciones del año” en ocasiones desaparezcan en el transcurso del mismo, ya que en épocas de frio o calor, de manera repentina se presentan lluvias, aires pronunciados y calores densos.

La pregunta aquí es: ¿Qué ha pasado con el clima que se ha modificado en los últimos quince años? Ya que en efecto, las heladas en varios municipios del Estado de México hace años resultaban inconcebibles y ni qué decir de la Ciudad de México, en donde en delegaciones como Azcapotzalco se han registrado temperaturas de cero grados centígrados. Desde el punto de vista de un servidor, considero que una de las principales respuestas se encuentra en el calentamiento global.

Sin caer en exageraciones, el cambio climático como consecuencia del calentamiento global debe de considerarse como una amenaza seria para el planeta. Sus efectos hoy en día ya no son ninguna novedad: huracanes, sequías, derretimiento de glaciares, aumento en el nivel del mar, cambios bruscos en las temperaturas (trátese de primavera, verano, otoño o invierno), etc. Pero no únicamente debería de considerarse una amenaza exclusiva al planeta, sino también a la salud de los seres humanos que lo habitan y que cada día se incrementan más en él. Muchos de los efectos del cambio climático están incidiendo de manera negativa en nuestra salud, tan es así que “como confirma la Organización Mundial de la Salud (OMS)cada año se dan unas 7 millones de muertes debidas, únicamente, a la contaminación atmosférica” (OXFAM, 11/XII/17). Por esta razón, desde hace tiempo la propia OMS activó la alerta contra el cambio climático, con el propósito de que los gobiernos de las diferentes naciones tomen medidas que ayuden a disminuir la emisión de gases contaminantes y la destrucción masiva de ecosistemas, como consecuencia del capitalismo rampante.

En el caso de México, en el año 2007 el expresidente Felipe Calderón Hinojosa anunció un plan para detener el calentamiento global. Este plan incluía la plantación de más de 200 millones de árboles, la reducción de emisiones de gas invernadero y el apoyo a las energías renovables y los llamados biocombustibles. Tales medidas fueron establecidas en la Estrategia Nacional de Cambio Climático. En palabras del exmandatario: “El hecho de que otros países grandes pudieran no estar dispuestos a asumir sus responsabilidades y que dañan poderosamente el ambiente, no debe ser pretexto para desentendernos de las propias” (EMOL, 26/V/07). De la misma forma, la estrategia contempló otras medidas, tales como: el reemplazamiento de autobuses y camiones de carga con más de diez años de antigüedad, la eliminación al subsidio para el consumo de combustibles fósiles y el aumento de la generación eléctrica de productores privados.

Pese a esto, el grupo ecologista –Greenpeace- criticó la estrategia en ese entonces anunciada por el Gobierno, argumentando que no tenía objetivos claros para disminuir las emisiones de gas invernadero. Y parece ser que no se equivocó, ya que las contingencias ambientales, al menos en el año que está por concluir, han aumentado. Por ejemplo, en el mes de mayo del año en curso el Sistema de Monitoreo Atmosférico reportó un máximo de 112 puntos de partículas suspendidas en el municipio de Xalostoc, que por cierto, se sitúa como uno de los más contaminados de la ZMVM y del país.

La realidad es que los estragos del cambio climático cada vez se sienten más en un país que durante muchos años ha presumido de un clima envidiable ante el resto del mundo. Es cierto que si comparamos el clima de México con el de otros países, las temperaturas registradas a lo largo de estos últimos días resultan nada alarmantes. Tal es el caso de países como Rusia o Canadá, en los que en época decembrina experimentan temperaturas de hasta -30 grados centígrados. Pero más que comparar los climas, habría que preguntarnos: ¿Qué factores están influyendo para que las temperaturas en México cada vez sean más extremas?  

Este no es un tema que se deba de echar al saco roto, ya que con el aumento de las temperaturas, los fenómenos meteorológicos extremos se volverán aún más frecuentes y violentos. Y a esto habrá que aumentarle la aparición de peligrosas enfermedades contagiosas, tales como la malaria, el dengue o el cólera, que con la alteración de los ecosistemas se propagarán con mucha más facilidad, desarrollándose en ciclos de producción más amplios y difíciles de combatir.  

Aún estamos a tiempo de tomar cartas en el asunto, antes de que los abrigos y las bermudas ya no sean suficientes para sofocar el frío o el calor que están incrementándose de manera preocupante en México y en el resto del mundo.

Gracias por su lectura.

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Eros Ortega Ramos

Licenciado en Sociología por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana.
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