Las elecciones que todo México perdió

En el 2018 habrá más de lo mismo, y al decir más de lo mismo me refiero también a un gran porcentaje (del 50% o más) de “ciudadanos” que con su indiferencia y mal estar convertido en apatía convalidarán los escasos porcentajes de electores que –a su vez- convaliden más elecciones corruptas.

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A  dos semanas de las elecciones en el Estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz el saldo real es lamentable, del ejercicio que llevaría a las urnas a una cuarta parte del electorado nacional, en términos generales resultó un fracaso que puso en evidencia las debilidades y desviaciones a que ha llegado el sistema electoral y de partidos políticos en México.

La reforma electoral de hace tres años, posterior al 2012 que intentó controlar los daños de esas elecciones mostro su fracaso e inoperancia, la creación de la Ley General  de Partidos Políticos; la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales; y la Ley General en Materia de Delitos Electorales resultaron ser un rotundo fracaso.

La creación de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLES) y el Programa de Resultados Electorales Preliminares demostraron imparcialidad y contubernio con el  Gobierno, en el Estado de México y Coahuila son el patético ejemplo de la organización de elecciones de Estado. Todo lo ocurrido no hubiera sido posible sin la colaboración oficiosa de medios de comunicación orgánicos convalidando los diferentes pasos del proceso.

Las elecciones tuvieron desde su planeación un delicado entramado de corrupción institucional que involucró a todos los actores para desviar la atención y convalidar la compra y coacción del voto, así como el uso desmedido de recursos, planes, programas y funcionarios.

El Gobierno de Enrique Peña Nieto perfeccionó la planeación, organización y desarrollo de sus elecciones, sin duda ganó los cuatro Estados. El costo en millones de pesos es incuantificable, lo sabrán recuperar. Sin embargo –salvo esta excepción- todos los demás elementos salieron perdiendo, México, el sistema, los institutos, los ciudadanos, los medios, todo.

Como ejercicio previo al 2018 dejó innumerables experiencias para los “organizadores-triunfadores” lo que nos hace esperar un más perfeccionado proceso electoral surrealista.

En el 2018 habrá más de lo mismo, y al decir más de lo mismo me refiero también a un gran porcentaje (del 50% o más) de “ciudadanos” que con su indiferencia y mal estar convertido en apatía convalidarán  los escasos porcentajes de electores que –a su vez- convaliden más elecciones corruptas.

México no cambia y, en el peor de los escenarios, -aun dándose cuenta un gran número de mexicanos- no hacen el mínimo intento por cambiar su situación y con ello la realidad de millones de mexicanos. Exponemos el remate de bienes, recursos y soberanía de nuestro país.

Todos salimos perdiendo

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Raúl Caraveo Toledo

Raúl Caraveo Toledo es licenciado en ciencia política por la UAM, ex catedrático de las Facultades de Psicología y de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, ha sido analista de estudios económicos de PEMEX y Consejero electoral del IFE-INE de Quintana Roo de 2005 a 2015, ex asesor de la XIII legislatura de Quintana Roo, Conalep Quintana Roo, escribe para www.sdpnoticias.com www.gobernantes.com www.revistadigitalqr.com.mx www.todoincluidolarevista.com www.tmj.mx www.laprensaus.com www.eldianewschicago.com