Nacional

Las consecuencias de la cancelación del NAIM

¿AMLO tomó la decisión correcta al cancelar éste proyecto?

Hace unos días el casi Presidente Constitucional, Andrés Manuel López Obrador, dio a conocer un video en donde se le ve realizando una visita de trabajo a la Base Militar de Santa Lucia, lugar en donde después de darse a conocer la cancelación del Nuevo Aeropuerto de Texcoco con base en los resultados de la consulta ciudadana, se iniciarán los preparativos para la construcción de otro aeropuerto.

Ante esto, el representante de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) en la Ciudad de México, Jesús Padilla, dijo en una conferencia de prensa que debemos centrar nuestra atención en una posible regresión del país, si AMLO se mantiene firme en su decisión de cancelar el NAIM: “Desde @Coparmex mantenemos nuestro rechazo a la decisión de @lopezobrador_ [sobre el NAIM] y esperamos rectifique” (SinEmbargo, 08/XI/18).

Esto deja entrever que todavía siguen agitadas las aguas con la nada sorpresiva decisión de AMLO respecto a la cancelación del NAIM, y es que, por primera vez en muchos años, ciertos sectores de la clase empresarial están viendo amenazados sus intereses con la postura del Presidente Electo ante megaproyectos inmobiliarios que representan gastos exorbitantes, a pesar de la crisis económica que se vive en el país. De ahí las advertencias de “crisis”, “devaluación” e “incertidumbre financiera” por parte de la inversión privada que han emitido enormes consorcios como la COPARMEX.

El caso de este último resulta útil para mi análisis debido a que expone esa preocupación de la que he estado hablando en mis últimos artículos de opinión. Preocupación en gran parte expuesta por ese sector que invierte mucho y recupera aún más, o sea; el empresarial. Porque seamos honestos: ¿Realmente quiénes son los que ven afectados sus intereses con la decisión de AMLO? Pues obviamente los empresarios, y vuelvo a mencionar a Slim y a su yerno. Porque yo, un simple licenciado en Sociología dedicado a la docencia y al análisis sociopolítico no tiene ni la más remota posibilidad de invertir en tan ambicioso proyecto, así tenga todas las intenciones del mundo para hacerlo.

Por eso en los medios de comunicación convencionales como la televisión o la radio día con día insisten en desprestigiar su cancelación, argumentando, entre otras razones, que una decisión tan importante no se debe de dejar a consideración de la ciudadanía. De ahí también el rechazo a futuras consultas ciudadanas que ya se han anunciado por el propio Andrés Manuel. Pero vayamos al fondo del asunto: ¿Qué acaso no son necesarias las consultas ciudadanas para conocer la opinión de la gente? ¿Qué acaso no fortalecen esa democracia que tanto se ha encargado de enarbolar el gobierno en turno? ¿Por qué esa resistencia al ejercicio democrático que le da voz y voto al pueblo?  Pienso yo que la respuesta está, valga la expresión, en las respuestas que muy en el fondo sabe la clase empresarial, no le beneficiarían en lo absoluto.

Un ejemplo de esto lo podemos ver en los ahora famosos “afores” de los trabajadores para financiar el inmueble. Cuando se dio a conocer la noticia, gran parte de la opinión pública (conformada en su mayoría por gente próxima a jubilarse) expresó su repudio hacia tal decisión que dio pauta a las especulaciones de fraude y uso indebido de recursos por parte del Gobierno Federal, pero a ojos de los especialistas, son inversiones de las administradoras de fondos de pensiones que se encuentran reguladas y supervisadas, así que desde su punto de vista no hay nada qué temer, es más, aseguran que “a más riesgo, habrá mejores rendimientos” (Expansión, 03/IV/18).

La pregunta que surge aquí es: ¿Por qué no se hizo pública dicha información? Y no me pongo exigente en los más mínimo, por lo tanto descarto toda posibilidad de alguna consulta ciudadana, simplemente hablo de dar a conocer a la ciudadanía la determinación de usar un fondo de jubilación para trabajadores en un magno inmueble de estas dimensiones. La respuesta es más que obvia: No se dio a conocer con anticipación porque aquella gente que durante toda una vida trabajó para ahorrar y posteriormente solventarse un retiro más o menos digno iba a mostrarse en contra de tal determinación.

Por eso lo invito a hacer una retrospectiva de la crisis, esa crisis que según dicen, se avecina con la cancelación del NAIM. Y con retrospectiva me refiero a la necesidad de hacer memoria, de recordar aquellos pasajes de nuestra historia en los que la crisis de verdad pegó a la clase trabajadora de este país. Porque dependiendo al sector o clase social, la crisis se interpreta de determinada manera, por eso ahora los empresarios son los que pegan el grito en el cielo, ¡Y cómo no! Si sus jugosos negocios ahora sí se ven afectados por la decisión que tomó el equipo de AMLO de dar marcha atrás a su construcción.

Esto demuestra el temor que éste tipo de decisiones provocan en el sector empresarial que durante muchos años se ha visto cobijado por el Gobierno. Por eso cuestionan la participación ciudadana, ahora que no les resulta favorecedora, de lo contrario el silencio sería, como por muchos años lo fue, su mejor táctica para consolidar sus negocios a expensas de los intereses de la ciudadanía, por eso también insinúan que la ignorancia del pueblo puede resultar en catástrofes financieras si no se le pone un alto por su propio dirigente, en este caso Andrés Manuel. Y por eso, personajes como el representante de la COPARMEX llama a impedir que México se vaya al “abismo” con este tipo de ejercicios democráticos, que para su desgracia, están haciendo realidad la pesadilla de permitirle a la gente influir en decisiones político-económicas como ésta.           

Así llego a la conclusión de que AMLO tomó la decisión incorrecta, pero para los empresarios que ven en él al enemigo de su progreso y prosperidad financiera, pero tomó la decisión correcta para la ciudadanía que, como se dice popularmente, ahora sí ve una posibilidad de tener vela en el entierro. Y aunque como en toda democracia exista oposición y crítica a una decisión tomada por un gobierno de transición, en este caso por AMLO y su equipo, no se debe negar que, como he mencionado en éste y en anteriores artículos de opinión, otorgó la posibilidad de darle voz a ese pueblo que rara vez es tomado en cuenta para la toma de decisiones que a la larga afectarán sus intereses económicos.

 

Gracias por su lectura.    

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Eros Ortega Ramos

Licenciado en Sociología por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana.
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