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La Roma, la colonia capitalina que se convirtió en centro político del país

Tener cerca la casa de transición del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ha cambiado la vida de los vecinos y visitantes asiduos de la zona.

La colonia Roma, la zona de la capital donde se ubica la casa de transición de Andrés Manuel López Obrador, tiene dos meses de ser el centro político del país.

Casi a diario desde que el fundador de Morena ganó las elecciones del 1 de julio, al inmueble situado en el número 216 de la calle Chihuahua llegan aliados del político de izquierda, empresarios, otras figuras públicas, decenas de periodistas y no menos ciudadanos que buscan una audiencia con el presidente electo o, como mínimo, hacerle llegar alguna petición.

La situación no solo ha cambiado el movimiento que era usual en la zona, sino también la vida de los vecinos.

“Hay más luz en la calle, pintaron las calles, pasan barriendo. Cuando no estaba, no. Tiene sus beneficios y sus desventajas”, asegura Jorge Salazar Mejía, un trabajador de la calle Chihuahua.

Entre los aspectos negativos de estar en el centro político del país, señalan los vecinos, está la cotidiana llegada de manifestantes que quieren hablar con López Obrador. Algunos habitantes se quejan de esto porque estaban acostumbrados a que no hubiera autos en su banqueta y que no colgaran mantas en sus árboles recién podados.

Frente a esto, el otro lado de la moneda está en que con el movimiento llegó más vigilancia a la zona y una disminución de la inseguridad.

“Ha bajado un poco, porque sí había demasiada delincuencia: abrían los vehículos, pasa mucha gente que fuma marihuana, mucho drogadicto, borracho, vienen y pintarrajean las calles; aquí me acaban de pintar el zaguán, la pared, vienen y rayan y todo eso es lo que ha bajado porque está el nuevo presidente”, dice Salazar, quien es guardia en una empresa cercana a la casa de transición.

A una cuadra del lugar está la avenida Álvaro Obregón, que tiene cafés concurridos como el de la chef Mónica Patiño, Delirio, donde a menudo se ve a Gonzalo López Beltrán, uno de los cuatro hijos del presidente electo, quien acude ahí para comprar café para su papá. Al establecimiento, suele ir rodeado de personas que buscan tener contacto con López Obrador.

Es en el propio Delirio, en Le Pain Quotidien y en el café Coronado —que están en la acera de enfrente— donde con frecuencia se reúne gente para tener juntas sobre los temas a tratar con el próximo mandatario, así como integrantes del propio gabinete.

Los estudiantes de la Universidad Latina, ubicada a una cuadra de la casa de transición, dicen que a veces, de tanto bullicio, no es posible escuchar las clases.

“Es un poco disguntante. Hay mucho escándalo. A nosotros, aquí en la escuela, a los estudiantes, nos saca de onda que esté todo el desastre ahí, pudiendo estar más tranquilo”, dice el alumno Carlos Hernández.

“Hay mucho tránsito, bloquean calles y como que no. Ya se está poniendo un poco pesado (…) Manifestaciones hay, pero más adelante, y esto lo cambió totalmente”, añade el estudiante, a quien, como al resto de las personas que frecuentan la zona, les restan al menos tres meses estando en el centro político del país: los tres meses que le quedan al periodo de transición, hasta que López Obrador se instale en Palacio Nacional para encabezar el gobierno federal.

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ADN Politico
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