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La Reforma Educativa y el futuro de los maestros en México

El Presidente Electo promete mejoras para la docencia en 2019

El 20 de agosto del año en curso cumplo dos años de dedicarme formalmente a la docencia como empleo fijo, y aunque llevo poco tiempo ejerciendo de profesor, las experiencias han sido fructíferas y muy variadas en un rubro que, contrariamente a lo que se piensa, hoy en día se encuentra sumamente descuidado por el Estado; el de la educación. Desafortunadamente a lo largo de los últimos veinte años se ha venido construyendo un estigma en torno a los maestros, el cual es alimentado por una imagen de irresponsabilidad y falta de compromiso. El mejor ejemplo de esto es el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que aunque alberga a docentes comprometidos con su labor de enseñanza, también ha sido una institución partícipe de fraudes, compadrazgos y un constante descuido hacía con un alumnado que sigue estando fuera de competencia en comparación con los titanes de la pedagogía en el mundo, tales como: Finlandia, Singapur o Alemania.

Esta es una situación muy delicada económica y políticamente hablando, ya que en primer lugar se pone de manifiesto la precariedad en la cual se encuentra la educación en México, al no otorgársele el presupuesto que por ley se le asigna, y con lo anteriormente dicho no sostengo que no exista dicho presupuesto, más bien hablo del desvío de recursos que como ya se ha visto, impide que el capital llegue a su destino tal y como debería de ser. El mejor ejemplo de esto es la vergonzosa “Estafa maestra”, en la cual de acuerdo a un informe del Servicio de Administración Tributaria (SAT), se inició una investigación hacia una red de cinco empresas relacionadas con el desvío de más de 200 millones de pesos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), durante el año de 2013: “El SAT las incluyó en esa lista porque, hasta el momento, no han comprobado que tengan infraestructura real, activos, capital, ni el personal que sustente las operaciones comerciales que realizaron para ganar más de 200 millones de la SEP, cuando Emilio Chuayffet era el titular de esta dependencia del Gobierno Federal” (AnimalPolítico, 04/l/18).

Ahora, analizando desde otra perspectiva el despilfarro que sufre la SEP, se tiene que mencionar el excesivo gasto en publicidad que se le ha invertido a la criticada “Reforma Educativa”, que con la llegada del nuevo gobierno encabezado por López Obrador, ve amenazada su continuidad en los próximos años. Con Peña Nieto al mando del Ejecutivo Federal, se firmaron convenios millonarios entre la dependencia y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE): “Sólo para “potenciar” el nuevo modelo educativo y comunicar lo que “deseaban” los maestros al respecto, el Gobierno le entregó mil  250 millones de pesos al SNTE. De ese dinero, le fueron pagados a la empresa Televisa 196 millones 675 mil 441 pesos con 45 centavos a través de 17 contratos, de los cuales el mayor fue por 30 millones 850 mil 965 pesos con 60 centavos, en agosto de 2016” (SinEmbargo, 18/VIII/18).

Esto quiere decir que la televisora que por allá del año 2006 difundió hasta el cansancio del –peligro- que representaba para México un personaje político en particular, fue la misma encargada de comunicar a millones de televidentes los supuestos “beneficios” que una reforma de esta naturaleza traería para la educación en nuestro país, mientras en las calles de la CDMX eran detenidos de forma arbitraria cientos de docentes por protestar en contra del cambio estructural que vino a imponer dicha reforma. Uno de esos cambios fue la evaluación de los docentes, que si bien tenía como finalidad cuantificar los conocimientos de éstos respecto al nuevo modelo implementado, jamás tomó en cuenta la formación profesional previa de sus sustentantes, o en otras palabras, nunca previó que la instrucción académica recibida por un profesor de la UNAM, IPN, UAM u otra universidad con un sistema semejante, sería muy diferente a la brincada por una Escuela Normal, dando lugar a desventajas en cuanto a conocimientos al momento de presentar los exámenes requeridos. Pero ese ya es otro tema que no me atañe en este breve artículo de opinión, así que únicamente lo menciono para contextualizar lo que quiero expresar.     

El punto principal aquí es que los intereses que persigue la mal llamada “Reforma Educativa”, en palabras del propio Presidente Electo, no son pedagógicos sino políticos. Con esto se recalca la indiferencia de las instituciones respecto a la alfabetización de esa enorme proporción de la población mexicana que aspira a terminar una carrera, y que si bien es el ejemplo para las próximas generaciones, muchos de quienes la conforman no llegan ni siquiera a la educación media superior por distintos factores, algunos de los más importantes son: la falta de recursos económicos, la exclusión social, y la desinformación respecto a la importancia que tiene concluir estudios de nivel superior en estos tiempos.

A esto habría que agregarle los salarios paupérrimos que recibe una buena parte del profesorado mexicano. Para ejemplificar esto basta con ver la información que proporciona la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ya que de acuerdo a ésta, México se posiciona en el quinto lugar, dentro de un total de 34 naciones, entre los países que peor pagan a sus docentes, tan sólo por debajo de Eslovaquia, Estonia, Polonia y Hungría. Con base en el estudio realizado en el año 2012: “es el que menos gasta por alumno a nivel básico. En preprimaria desembolsa 2 mil 158 dólares; en primaria, 2 mil 185 y, en secundaria, 2 mil 535 dólares” (Proceso, 15/V/13).

Sin duda alguna se viven tiempos difíciles para los profesores mexicanos, tiempos en los que no únicamente la problemática de los salarios bajos ha venido a afectar el desempeño de los mismos, sino también la estigmatización que se ha construido en torno al profesional que se dedica a enseñar a la gente. Esa estigmatización ha venido reproduciéndose con ayuda de los medios de comunicación masiva, principalmente del radio y la televisión. De esta manera, se abre el camino para que otro tipo de problemáticas aquejen al maestro, tales como la discriminación y la explotación laboral, en un campo que tampoco está exento de la corrupción y los compadrazgos.

Por eso, en mi calidad de docente hago una invitación a todos mis lectores respecto a la urgente reflexión que se necesita llevar a cabo en torno a nuestro trabajo. La mayoría de nosotros somos seres humanos comprometidos con lo que hacemos, por lo que no únicamente merecemos una remuneración justa, sino un reconocimiento social por la noble labor que se nos encomienda; la de enseñar.

Para concluir, es importante decir que no será una tarea fácil enfrentar los retos que se avecinan con el nuevo gobierno que está por comenzar, pero si cada una de las partes hace lo que le corresponde, podremos decir que nuestros esfuerzos no serán en vano para los alumnos que prepararemos para el futuro. Que este sexenio sea mejor que el anterior.   

 

Gracias por su lectura.

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Correo electrónico: sociologia_uameros@hotmail.com

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Eros Ortega Ramos

Licenciado en Sociología por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana.
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