Nacional

La estrategia del Bronco para frenar a AMLO

Que siempre sí estará Jaime Rodríguez Calderón en la boleta electora

Parece ser que el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) no lograron ponerse de acuerdo con la candidatura de Jaime Rodríguez Calderón, mejor conocido como “El Bronco”. Pues resulta que el pasado 22 de marzo del año en curso, el INE no le autorizó el registro al candidato presidencial debido a una serie de inconsistencias e irregularidades en las rúbricas que su equipo subió a la plataforma digital del Instituto.

Más del 50% de las firmas que se presentaron ante el organismo electoral resultaron falsas: “De ellas, 810 995 firmas no fueron encontradas en la lista nominal, 150 mil 532 fueron simulaciones de firmas, 205 mil 721 fueron fotocopias de firmas y 23 mil 644 fueron documentos no válidos” (Polemón, 10/IV/18). Según información de distintos periódicos de circulación nacional, de las más de 2 millones de firmas que presentó, menos de 900 mil estaban en regla. La pregunta aquí es: ¿Y ese otro millón de dónde lo sacó?

A esto hay que aumentarle que hasta la gente que ya había sido dada de baja y la fallecida, según el candidato (o sus recolectores de firmas), manifestaron su apoyo ante las aspiraciones presidenciales del mismo: “15,938 de los apoyos eran de gente que ya había sido dada de baja del listado nominal, lo que incluyó a 7,044 personas que habían fallecido y a 7,078 cuya credencial ya no estaba vigente, porque tenía más de diez años de antigüedad” (AnimalPolítico, 10/IV/18).

Por otra parte, el INE detectó que en uno de los días que se llevó a cabo la recolección de firmas, la captura de miles de éstas fue hecha en un mismo domicilio a altas horas de la madrugada. Además, notificó de un grupo de funcionarios del Gobierno de Nuevo León que recolectaban firmas para el candidato en horas y días hábiles.  

Asimismo, el INE también detectó que ingresaron millones de pesos a su campaña como aspirante presidencial de manera ilegal: “17.3 millones de pesos ingresaron  ilegalmente en su campaña […] al menos 680 mil pesos fueron triangulados de empresas sospechosas, tampoco reportó gastos por 1.6 millones ni 1.1 millones de pesos que pagó a la empresa Facebook por publicidad” (Polemón, 10/IV/18).  

Pese a toda la información anteriormente expuesta recopilada por el propio INE, a la Institución no le quedó de otra que acatar el pasado martes la resolución del TEPJF, registrando así al Bronco como candidato independiente a la Presidencia de la República. Empero, en el debate que se suscitó respecto al fallo definitivo del Tribunal, de nueva cuenta fueron enumeradas las irregularidades en el proceso de registro del candidato. Y no hablamos de irregularidades pequeñas, ya que de acuerdo a la Ley General en Materia de Delitos Electorales, el exgobernador de Nuevo León tendría que ser acreedor a una sanción de 200 días de multa, y en el peor de los casos, alcanzar una condena de tres a siete años de prisión, debido a que no actuó conforme a la ley ante el Registro Federal de Electores.

Pero este no es el caso del Bronco, ya que no únicamente se libró de todo proceso penal por incurrir en un delito electoral, sino que por más incongruente que parezca, siempre sí aparecerá en la boleta presidencial para competir en las próximas elecciones federales, pese a que no tenga la más mínima oportunidad de obtener la victoria. Y aclaro, estimado lector, que nunca le he tenido fe al INE en cuanto a transparencia y legitimidad se refiere, más cuando se habla de campañas políticas o procesos electorales, pero en esta ocasión, con las distintas pruebas documentadas por el Instituto, es más que evidente que aquí hay gato encerrado con la validación de una candidatura que a todas luces resulta ilegal.

Como ejemplo de esto, tenemos las declaraciones del titular de la Comisión de Prerrogativas y Partidos Políticos y también consejero electoral, Benito Nacif, quien estuvo a cargo de la fiscalización de las firmas de los aspirantes a candidaturas independientes: “Desde mi perspectiva, la determinación (del TEPJF) no abona a la certeza respecto a la forma en que las autoridades electorales resuelven asuntos que guardan gran similitud y en los cuales se encuentran inmersos el ejercicio de derechos y la salvaguarda de principios constitucionales” (Proceso, 10/IV/18).

Debemos de saber que ninguna información respecto a los apoyos ciudadanos fue restringida por parte del INE, ya que los aspirantes en todo momento tuvieron acceso a un portal web en el que se daban a conocer a los mismos, junto con el estatus del registro en cada uno de ellos. Esto pone de manifiesto que todos y cada uno de los aspirantes contaron con los elementos necesarios para manifestar ante el organismo, en caso de inconformidad, cualquier anomalía para transparentar el proceso de su registro.   

En el caso del equipo del Bronco, de acuerdo al consejero, fueron solicitadas un total de doce audiencias que posteriormente fueron concedidas, por lo que resulta inviable el fundamento de que no se enteraron de las firmas que fueron catalogadas como inconsistentes, además, de igual manera su equipo descartó revisar aquellas conseguidas a partir de fotocopias, entre otras sospechosas omisiones.

Con todo lo anteriormente expuesto, considero que la ominosa validación de la candidatura del Bronco no únicamente es una burla hacia la sociedad mexicana en general, sino también una invitación implícita al engaño y el fraude hacia todo aquel que en aras de alcanzar un puesto de poder, se vea en necesidad de recurrir al juego sucio que, a fin de cuentas, será validado por esas instituciones que se dicen defensoras de la transparencia y la legalidad.

Bien lo dijo hace poco el político y empresario, Rogelio Sada Zambrano (que por cierto, no compagina con AMLO): “Es lamentable que ante un manejo fraudulento de las firmas cierren los ojos […] El Bronco le quitará dos o tres puntos a López Obrador” (Proceso, 11/IV/18). Creo yo que ahí está la respuesta que el propio TEPJF se niega y se negará a aceptar; la estrategia de una nueva candidatura presidencial para frenar a toda costa el imparable ascenso de un candidato que pese a todos los pronósticos, hoy más que nunca tiene la probabilidad de sacar al PRI de Los Pinos: Andrés Manuel López Obrador.

 

Gracias por su lectura.

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Eros Ortega Ramos

Licenciado en Sociología por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana.

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