Psicología

¿La depresión es contagiosa?

El estado de ánimo de las personas influye en el de los que le rodean.

Si construimos muros para aislasnos de la tristeza, también dejamos fuera a la alegría”

Hace tiempo que sigo los estudios publicados por el Dr.  Michael Yapko, relacionados con la idea de que la depresión, como enfermedad social, es contagiosa. De acuerdo con este reputado psicólogo clínico, la depresión se propaga a través de nuestras relaciones conflictivas en la interacción con los demás.

Las razones para determinar un estado depresivo son variadas, y el planteamiento del Dr. Yapko no tiene nada de inoportuno o impropio desde el punto de vista clínico. La depresión puede desarrollarse como consecuencia de la acción de factores genéticos y hormonales, uso de ciertas medicinas, abuso de sustancias tóxicas o en comorbilidad con enfermedades como el Alzheimer, el cáncer o la diabetes.  Vivir alejado de la realidad circundante, o diferentes acontecimientos personales y sociales, como la muerte de un ser querido, el desengaño amoroso o el desempleo, también son factores que propician la aparición de estados depresivos. De hecho, algunas circunstancias sociales son tan capaces de alterar nuestros circuitos mentales como algunos medicamentos.

El estado de ánimo de las personas influye en el de los que le rodean.  Si el buen humor es tan contagioso como el bostezo, el riesgo de contagiarse de la depresión de otro es también una posibilidad real que tiene mucho que ver con la vulnerabilidad cognitiva.

La vulnerabilidad cognitiva es esa situación en la que una persona desarrolla pensamientos autorreferidos negativos absolutos y generalizados sobre sí misma. De igual manera afecta a quien despliega una ansiedad incontrolada de los eventos cotidianos, las expectativas exageradas de peligro o la incertidumbre para controlar los acontecimientos futuros. Esta vulnerabilidad cognitiva es un factor de riesgo para la depresión tan potente que se puede utilizar para predecir qué individuos son propensos a experimentar un episodio depresivo en el futuro, incluso si nunca ha tenido depresión antes.

La depresión se presenta como más “contagiosa” en las etapas de la vida en las que la vulnerabilidad cognitiva se desarrolla y afianza más, como es la adolescencia temprana. En los momentos de las grandes transiciones, cuando los entornos sociales están en un proceso abierto de cambios. Aunque no exclusivamente y puede afectar a cualquier persona y a cualquier edad. El efecto de este contagio, hoy, nos indica que, por cada persona sometida a un tratamiento por depresión hay, por lo menos, cuatro sin tratar. Y cada depresión sin terapia afecta o alcanza, como mínimo, a otras tres personas.

Parece clara la importancia del contexto social como parte del proceso de intervención. Rodearse de personas que presentan un estilo cognitivo adaptativo facilita el cambio cognitivo en la persona depresiva y  disminuye el riesgo de quienes están muy cerca de ella. Relacionarse con personas animadas y optimistas suele ser un buen antídoto contra la depresión, o repercute favorablemente en su tratamiento.

No lo olvidemos, la  felicidad  es, también, altamente contagiosa.

Comentarios
Etiquetas

Blas Ramón Rodríguez

Psicólogo. Especialista en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud, experto en intervención psicológica en Diversidad Funcional y Trastornos mentales, Master en psicología del trabajo, por las Universidades de Barcelona, Ramon Llull, San Jorge, UOC, de Las Palmas de Gran Canaria. Escritor y divulgador científico en diferentes medios de comunicación. El propósito de su actividad profesional, científica, divulgativa y literaria, es poner al alcance de cualquiera la psicología como elemento esencial para la mejora de la calidad de vida.
Cerrar