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JERUSALEN: ¿Capital de quién?

Debido a las declaraciones absurdas del presidente de los Estados Unidos, Donald  Trump, el 6 de diciembre al reconocer a Jerusalén como la capital israelí, hubo en reacción una serie de disturbios, controversias e irritación entre los miembros de las Naciones Unidas quienes externaron su preocupación de que esta decisión tomada por el President Trump, que aparte de violar las leyes pactadas en la ONU, lejos de alcanzar la paz entre Israel y Palestina se recrudezcan los conflictos ancestrales entre estas dos naciones.

Israel siempre ha reclamado a Jerusalén como su capital y ha ocupado la ciudad ilegalmente y en contra de las leyes internacionales. La colonización de Palestina, en particular la ocupación de Jerusalén, ha sido condenada por la comunidad internacional; la Unión Europea, las Naciones Unidas y el Vaticano. No obstante, los israelís siguen controlado la totalidad de la ciudad con la intención de anexarla a su territorio.

¿Cuál es el motivo de Trump detrás de estas declaraciones y el movimiento sionista (secta judía) de anexar Jerusalén a las fuerzas violando cualquier acuerdo internacional? La historia de esta lucha no es de ahora sino milenaria, pero en esta ocasión está revestida de intereses políticos, presiones religiosas y fanáticas y lanzamiento de mensajes apocalípticos basados en la desinformación creando un coctel molotov para dar pie a una posible tercera guerra mundial.

Acontecimientos Recientes

Con 128 votos a favor, 9 en contra y 35 abstenciones, la Asamblea General de las Naciones Unidas censuró severamente el pasado jueves 21 del mes en curso la decisión de los Estados Unidos de reconocer a Jerusalén como capital de Israel y comenzar el proceso de trasladar allí su embajada.

Ante esta censura, Donald Trump respondió a las naciones que votaron en su contra o se abstuvieron de manera amenazante, sentenciando que aquellos que no apoyaran su decisión lo tomaría como un acto personal.

Pero sus amenazas tuvieron poco efecto y la voz mundial al unísono dijo “basta ya” mandando un mensaje claro a Estados Unidos diciéndole que sus tácticas de intimidación han llegado a su fin y sus días de hegemonía de casi setenta años han tenido un frenazo chirriante.

Esta votación histórica en contra no sólo demuestra que Estados Unidos se encuentra cada vez más aislado de la comunidad internacional, y más importante aún, la comunidad internacional no está dispuesta a hacerse de la vista gorda ante las injusticias y atrocidades del estado de Israel quien está perpetrando un Holocausto en contra de los palestinos cristianos y musulmanes. Hoy en día, lejos de los tiempos coloniales, es inimaginable la usurpación ilegal a la fuerza de una ciudad autónoma y reclamarla como su propia capital solo porque sí.

Contexto Histórico

Ahora, más que nunca, es importante entender el contexto histórico de Jerusalén, Palestina e Israel, y sobre todo, entender la diferencia entre un israelí y un israelita.

La justificación principal de los israelís de convertir a Jerusalén en su capital, es que, según ellos, esta ley está profetizada por Dios y escrita en el Antiguo Testamento. Habrá que destacar que estamos hablando de un libro que tiene más de cuatro mil años y fue escrito por y para los judíos, por lo cual, sólo representa a un 0.2% de la población mundial. E igual que cualquier libro de cualquier religión o civilización, defiende los derechos de su gente y, según sus textos, los demás son “gentiles” o paganos, incluyendo a los cristianos.

¿Debemos, entonces, hacer caso a lo que dicen todos los libros sagrados de todas las religiones? Si fuera así, no habría fronteras o bien aquellos países cuyas fronteras o culturas estuvieran tan ligadas entre sí, como Estados Unidos y México, una de las dos naciones tendría que sucumbir y terminaría absorbida por la más poderosa. ¿Esto sería justo? Y sin contar que se desataría una ola de violencia, racismo, discriminación, represión y condenas, todo en el nombre del dios que los guíe y en el que creyeran.

Si todavía hay quienes creen que debemos seguir lo escrito en la Biblia letra por letra y palabra por palabra, entonces esta tierra debe ser destinada a la población judía, y por lo tanto tendría que borrarse a Palestina del mapa así como también a Egipto, el Líbano, Siria, Jordania, e Iraq ya que en la Biblia, cuando Yavé le ofrece a Abraham la “tierra prometida”, ésta comprendía desde el Nilo hasta el Éufrates y el río Jordán. Estamos hablando de una población de 170 millones de personas que tendrían que abandonar sus tierras para cedérselas a los judíos porque lo dice un libro escrito hace cuatro mil años. Me pregunto a mí mismo si esa falta de compasión y sentimiento de posesión y tiranía es lo que realmente representa el mensaje de un libro sagrado. Y no lo duden, Israel no tendría ningún inconveniente en llevarlo a cabo al igual que están haciendo con los 4 millones de palestinos mientras llevan a cabo su holocausto bombardeando sus ciudades, escuelas y hospitales con la intención de dejarlos vencidos por completos.

Sectas cristianas en aumento

Curiosamente hay mucha gente que sigue al pie de la letra la Biblia y quieren que los judíos tengan esta tierra prometido por Dios, a pesar de las enormes violaciones en contra de la humanidad. Pero lo más curioso del asunto es que la mayoría y los más fervientes no son judíos sino cristianos; nuevos cristianos sobre todo en Estados Unidos y algunas zonas rurales y empobrecidas de México y Centro América. Estas sectas cristinas buscan a fieles para juntar a su iglesia en las zonas más rurales y empobrecidas de Centro América donde la mayoría no tiene acceso a buenas escuelas o fuentes de información, o que tienen poco o ningún conocimiento del mundo. Es en estas zonas marginadas donde encuentran a gente con problemas relacionadas con la angustia, abuso de sustancias, abusos sexuales y otras situaciones problemáticas y por lo tanto gente que está buscando alguna salida de su realidad; candidatos perfectos para estas sectas. Raras veces verán a reformistas o ministros evangélicos en universidades, instituciones académicas o zonas donde hay un buen nivel de estudios y un conocimiento del mundo mayor. Por ese motivo estos movimientos han fracasado por completo en Europa.   

La lealtad de estos “cristianos reformados” hacia Israel ha llegado a tal punto que  la mayoría de los estadounidenses prefieren apoyar a Israel de una forma incondicional incluso si sus intereses divergen de los intereses de su propio país; en pocas palabras ponen los intereses de Israel por encima de los intereses de Estados Unidos. Israel es el único país del mundo que puede mandar a ese nivel de fervor devoto y abnegado por parte de los estadounidenses. Vale la pena preguntar dónde nació este enorme apoyo por parte de la población cristiana cuando son los judíos quienes ven a Jesús como un falso Mesías y fueron ellos quienes lo llevaron ante los tribunales romanos para crucificarlo y se jactan de este hecho en su Talmud. Además, públicamente lo siguen difamando y se burlan de él llamándolo traidor y falso profeta. Ha habido numerosos casos de judíos orinando en imágenes de Jesús transmitidas con orgullo por la televisión israelí o jactándose de ser ellos quienes acabaron con su miserable vida. Ocasionalmente los israelís, con grafiti, escriben en las paredes de la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén que “Jesús es basura”. Todos estos acontecimientos no son inventados y se pueden ver fácilmente en videos en el  Youtube como también se puede ver a israelís maltratando a palestinos inocentes, mujeres y menores. Les invito a ver algunos videos de Robert Martin quien graba los abusos diarios que suceden en Palestina en contra de la población cristiana y musulmana. ¿Cómo justifican los israelís este abuso descarado?

Si leen el Talmud, el libro sagrado de los judíos, verán como perciben a Jesús. Detallo algunos fragmentos del Talmud cuando mencionan a Jesús: “Era un tonto”, “hereje e impostor” “y un hombre sangriento y engañoso”. Dicen “él va a ser apedreado porque practicó la brujería y sedujo a Israel a la apostasía”, Además en el Talmud comparan a Jesús con villanos bíblicos diciendo que se mereció morir por ser un “instigador”. “No hay razón para sentirse avergonzados porque ejecutamos con justicia a un blasfemo y un idólatra. Jesús merecía la muerte y obtuvo lo que se merecía”, “Jesús corrompió y, como castigo por sus crímenes, respondieron con excrementos calientes y hirvientes, ya que un Maestro dijo: Quien se mofa de las palabras de los Sabios es castigado con excrementos hirvientes.” Esta es la manera de describir el infierno donde ellos piensan que Jesús permanece.

Parece absurdo que los seguidores de Cristo, víctimas de crímenes de odio, apoyen a este pueblo que los odia tanto. ¿Cuál sería la explicación racional a todo esto? Parece bastante complejo comprender esta antagonía.

Más la respuesta es fácil – motivos económicos. Los sionistas, junto con el gobierno de Israel, apoyan y financian las sectas cristianas más fanáticas y extremistas de Estados Unidos como por ejemplo la de la Iglesia Evangélica, Reformada, Pentecostalista, y la Bautista. Utilizando tácticas de lavado de cerebros han podido convencer a estos cristianos sionistas que la reunión de los judíos en Israel es un requisito previo para la segunda venida de Jesús. La idea esencial es que los cristianos deben apoyar activamente un retorno judío a la Tierra de Israel, junto con la idea paralela de que los judíos deberían ser animados a convertirse en cristianos como medio para cumplir una profecía bíblica. Este movimiento o pensamiento se conoce como  el “restauracionismo mesiánico” y es de los movimientos más extremistas y peligrosos del mundo. El mayor peligro queda en el fervor religioso basado en la ignorancia y una enorme desinformación acerca de acontecimientos históricos. Es más, ni siquiera saben interpretar su propia Biblia que predican tanto porque la Biblia claramente opone a esta idea de la reconstrucción del Templo:

Ningún templo debe ser reconstruido. Cualquiera que diga ser cristiano y apoye al pueblo judío en su búsqueda para reconstruir el Templo está participando en la blasfemia y el rechazo de Cristo y en su cumplimiento de lo que significaba el Templo. Ap 21:22 -22 Pero no vi ningún templo en él, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su Templo. Jesús es nuestro Templo. Juan 2:19, Juan 4: 21-23. Jesús es la ubicación geográfica del Templo, donde sea que Él esté, eso es lo que se adora en espíritu. No en los templos o edificios hechos por las manos de los hombres como si Dios tuviera necesidad de estas cosas, Hechos 17. Pablo nos dice: Ya no mora, ni volverá a hacerlo en templos hechos con sus manos.

En mi opinión humilde, se partiría el corazón de Dios si ofrecieran sangre y sacrificio en el Monte del Templo de nuevo.

Mensaje de Odio

No cabe duda de que el extremismo religioso prevalece entre los estadounidenses, y el apoyo omnipresente y extravagantemente absoluto de Israel está impulsado en gran medida por el dogma religioso extremista sobre la voluntad de Dios. Para tener una idea de las creencias de estas sectas cristianas debemos saber de qué hablan sus ministros en las iglesias. En 2004, Pat Robertson pronunció un discurso titulado “Por qué los cristianos evangélicos apoyan a Israel” y dijo: “Los cristianos evangélicos apoyamos a Israel porque creemos que las palabras de Moisés y los antiguos profetas de Israel fueron inspiradas por Dios, y creemos que la aparición de un estado judío en la tierra prometida por Dios a Abraham, Isaac y Jacob fue ordenado por Dios”. Añadió que “el pueblo escogido de Dios – los judíos – tienen una obligación con Dios de luchar contra los “vándalos musulmanes” para que Israel permanezca unido en sus manos.” Continúa diciendo “Si el pueblo elegido de Dios entrega a Alá el control de sus lugares más sagrados -si se rinden a los vándalos musulmanes las tumbas de Raquel, de José, de los Patriarcas, de los antiguos profetas- si creen que su reclamo de la Tierra Santa proviene solo de Lord Balfour de Inglaterra y las siempre caprichosas Naciones Unidas en lugar de las promesas de Dios Todopoderoso; entonces, en ese caso, el Islam habrá ganado la batalla. En todo el mundo musulmán, el mensaje irá: “Alá es más grande que Jehová”. Las promesas de Jehová a los judíos no tienen sentido.”

Ese es el feo extremismo religioso sobre Israel que se escucha una y otra vez en las iglesias evangélicas más grandes de Estados Unidos. Es una pena que este ministro iliterato no se haya informado de que Alá es Jehová, solo que uno es árabe y otro es hebreo. Y además, los musulmanes siguen los mismos profetas de los cristianos y judíos. En esencia es el mismo Dios del mismo linaje bíblico. La secta “dispensacionalista” tremendamente popular es impulsada por la creencia dogmática de que un Israel unificado en manos de los judíos es un requisito previo para el Armagedón o el Rapto y el regreso de Jesús: una creencia compartida no por miles sino por millones de estadounidenses y cada vez más se va extendiendo hacia México y hasta Centro América.

El pueblo elegido de Dios: Análisis del ADN

Ahora bien, suponiendo que debemos cumplir con las profecías de la Biblia porque es la palabra de Diós, habrá que empezar a analizar quienes son los israelitas de la Biblia y primero hacer la distinción entre israelita e israelí; israelita son los de la Biblia, los hebreos originarios mientras que israelí es cualquier persona proveniente  del país que sea pero viviendo en el estado de Israel creado en 1948. O sea, antes de esa fecha no existían los israelís, es un concepto y una nacionalidad nueva que se inventó para la creación de este nuevo país. Sabemos, según estudios de antropología y genealogía, que los israelitas o hebreos de la Biblia era una gente afro-egipcia. Físicamente eran morenos, casi negros y con el pelo rizado. Ocupaban la tierra de Canaán y que fueron expulsados por los babilonios y luego los romanos. En estos éxodos  se mezclaron con los demás árabes, beduinos, y persas convirtiéndose primero al cristianismo en los siglos después de la muerte de Jesús y luego al islam en el siglo VII. Esa realidad nos indica que los “hebreo originarios” de la Biblia se esfumaron entre las demás antiguas civilizaciones de la tierra y si queda algún rastro de su sangre se podría encontrar en la población árabe de musulmanes y cristianos. En esencia, los únicos que pueden ufanarse de ser los descendientes de los israelitas de la biblia son los mismos palestinos.

Si los hebreos de la Biblia fueron casi aniquilados y los pocos que quedaron adoptaron la fe musulmana ¿quiénes son los judíos de hoy en día que están ilegalmente ocupando las tierras de Palestina? Sabemos que la gran mayoría de israelís vienen de Ucrania, Rusia y Polonia porque los de la Biblia de hace 4000 años eran casi negros y los otros de hoy en día son blancos. ¿Cuál es la explicación?   

Los habitantes de Israel y los judíos de hoy en día no provienen de la tierra sagrada, sino son descendientes de los jázaros, una tribu nómada procedente de Mongolia que habitó durante tres siglos la zona del Cáucaso entre el Mar Caspio y el Mar Negro en lo que es hoy en día el sur de Rusia entre Kazajistán, Georgia y Ucrania. Esta tribu adoptó la fe judía en el siglo VIII y el estado de jázaro fue el único estado judío que surgió entre la Caída del Segundo Templo (67-70 EC) y el establecimiento de Israel (1948) y su ejemplo estimuló las aspiraciones mesiánicas para un retorno a la “tierra prometida”.

Los jázaros fueron casi aniquilados y desplazados por los Rus y los mongoles en los siglos XI y XII y se fueron hacia Alemania y Europa del Este. Hoy en día se refiere a esta gente, los descendientes de los jázaros, como “askenazí” y hablan yidis, una lengua parecida al alemán y eslavo.

Muchos historiadores, incluso judíos, quieren que salga a la luz la verdad y han dedicado años de estudio e investigación al origen de los judíos. Historiadores con notoriedad como Arthur Koestler, Josei Malcioln; personajes como el mismo Henry Ford; políticos como David Duke y Malcolm X; y científicos de la materia de la genealogía en universidades en todo el mundo han demostrado esta teoría del origen de los judíos de hoy en día en libros y publicaciones que casualmente están prohibidos en la mayoría de las librerías de Estados Unidos.

A través de internet, el dominio de los medios de comunicación, el control de libros de texto y su gran influencia y aportaciones en religiones fanáticas como el evangelismo, están consiguiendo manipular y modificar la historia pero hay un despertar en la conciencia y no lo están consiguiendo. Cosa evidente después de la resolución que se votó en la Naciones Unidas el jueves pasado. Menos Estados Unidos y otros 8 países intimidados y coaccionados por ellos, nadie apoyó la absurda noción de que Jerusalén sea la capital de Israel. Y no es por cuestiones históricos ni estudios de ADN simplemente por el hecho de que el mundo no está dispuesto a quedarse de brazos cruzados mientras Israel monta un auténtico Holocausto en contra de los palestinos. Ocupan y violan los derechos humanos de una gente colonizada en sus propias casas.

Este hecho nos afecta solidariamente y como humanos que somos al ver a israelís asesinando a mujeres y niños, arrasando escuelas y hospitales con excavadoras y encarcelando a jóvenes inocentes cuya única defensa son piedras.

Me entristece que una imagen de Dios pueda manifestarse en el genocidio. Me entristece aún más que los que perdonan y rezan por sus enemigos también se regocijen por el inminente genocidio de todos menos de ellos mismos, esas mismas personas por las que han estado orando y perdonando.

Basta ya de la ocupación ilegal de Palestina por parte de Israel. ¡Libera Palestina y la ciudad eterna de Jerusalén del colonialismo sionista!

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Reza Emilio Juma

Reza Emilio Juma nació en Toronto, Canadá pero pasó su infancia entre varios países. Se tituló en Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas en la Universidad de British Columbia, a una edad muy joven y posteriormente llegó a España. Ha trabajado en el ámbito académico como profesor e investigador de idiomas y literatura, y ha colaborado en varias publicaciones e investigaciones además de ser colaborador de revistas internacionales.

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