Háganlo de guano: German García Padilla

Una mañana con distinguido amigo, eternamente vivo

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Una de tantas reuniones donde se pretendía determinar cómo debería ser el nuevo muelle San Miguel de Cozumel.  Si,  ese muelle que se considera entrada a la isla de las golondrinas, se presentaban maquetas, proyectos sofisticados, por supuesto que la construcción de cada uno de ellos valdría millones de pesos.

Yo estaba ahí, en ese petit comité, era la coordinadora de prensa de la Administración Portuaria Integral de Quintana Roo y el ilustre personaje y amigo que se nos adelantó en el camino el representante del Gobernador.

Arquitectos, ingenieros, constructistas, Directores de la APIQROO, en fin… puro picudo. Hasta humo salía de ese salón donde se trataba de tomar la decisión más apropiada para Cozumel. La voz que más recuerdo, la más apropiada, sin llevar maqueta ni arquitectos, ni un soporte de contratistas, ni diseñadores fue la de Don German: Hagan el muelle de palapa de guano, más de uno voltio a verlo con cara de ¿Qué le pasa?

Esa aportación tan válida, era basada en que si un huracán llegaba a azotar Cozumel, se podría colocar nuevamente el guano, la inversión no tendría que ser alta y el diseño era acorde con lo que es Cozumel –un destino de playa-.

¿Qué paso? Caso omiso, usted puede ir cuando guste a nuestra bella isla y se lleva vía marítima se encontrará con un MOLE de cemento que todo es, menos una invitación a un destino de playa. ¿Cuánto costo? Rásquele a su imaginación, multiplíquelo por el número que guste y súmele un poco más. Lamentablemente la idea que de corazón aporto nuestro amado y querido Don German, no fue tomada en cuenta.

Recuerdo que me dijo: Eso no me hace menos, yo ya lo dije; ellos son “Los que saben”

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