Ana Ledesma Canaán

Guillermo del Toro y su paso por Campeche, cuando la política y cine coinciden

SIN EXCUSAS

Guillermo del Toro, Carlos Carrera, Bertha Navarro, la plana mayor de los productores de cine mexicano; año 1987, la política y el séptimo arte se combinaron, el escenario, Ciudad de Campeche; posterior a una “elección perdida fuera de urnas”, en pleno plantón pacifico por el triunfo, se medían fuerzas la izquierda de entonces PRD, hoy Morena, la líder nata Layda Sansores San Román y González  Kury del PRI.

Mi embarazo avanzado… Afortunadamente conté con la opción para seguir trabajando y no perder contacto con el movimiento pacífico, que no reconocía un gobierno impuesto, el fraude fue tan descarado que con las pruebas fue posible montar un museo. Se logró el objetivo, burlarse de las autoridades electorales tras su pésimo desempeño, e inclinado apoyo a favor del PRI.  Era común desde entonces que Andrés Manuel López Obrador visitara Campeche y sus respectivos municipios, su presencia fortalecía el trabajo político de la entonces candidata Layda Sansores y animaba a los oprimidos que algo mejor existía fuera de los descarados robos del PRI-Gobierno.

Inmersa en esa etapa de la vida política de la amurallada ciudad; lo vi tras mostrador de recepción del hotel Baluartes (donde me desempeñaba como subgerente) corpulento, alto, tés clara, cabello ondulado rubio, algo despeinado una sonrisa de niño iluminaba su rostro; con una figura que parecía entre mosca, tábano, libélula o algo así, dentro de una capsula de cristal con base de madera, era difícil de definir, me atreví a preguntarle: ¿Qué es lo que traes con tanto cuidado en tu mano? Es Mimic me dijo, casi me quede igual, o quizá dije: mucho gusto Mimic, ya que con esa breve respuesta no salí de la duda. Cuando lleno su tarjeta de registro al hotel, leí su nombre, me quede sorprendida, era Guillermo del Toro, así de humilde, sencillo, carismático y hasta infantil, a quien desde entonces yo admiraba por su trabajo cinematográfico, lo tenía frente a mí. Importante detallar que en1997 aún no entrabamos en la era digital, ni de redes sociales, por lo tanto la  imagen  del multi premiado cineasta mexicano no era tan común como lo es ahora. Fue con su Mimic a la mano, cuidándolo como una pieza valiosa y frágil, que conocí al cineasta mexicano, Guillermo del Toro, quien como productor de cine filmo junto con Carlos Carrera, Carmen Navarro,  Daniel Acuña, Blanca Guerra, en el estado de  Campeche la pelicula “Un Embrujo”  

Afortunadamente para mí, se dieron varias charlas más con el cineasta, acreedor del Globo de Oro. Recuerdo con gusto cuando me dijo que no pensaba abandonar del todo la niñez, por eso en cada pelicula que realiza incluye la fantasía y da vida  a un monstruo o muñeco, ya sea Cronos, en Mimic, El Laberinto del Fauno, Helboy, El Espinazo del Diablo.

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Esta columna se publicó el 22 de febrero del 2018 en el periódico Quintana Roo Hoy.

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Ana Ledesma Canaán

Egresada de la Universidad Latinoamericana, México Distrito Federal de la carrera de Comunicación y Relaciones Publicas. Directora General de TodoIncluidoLaRevista.com
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